BOLIVIA ANIMALES

El zorro Antonio, criado en un hogar de Bolivia, ya está en un zoo adaptado para él

zorro Antonio Imagen de archivo de un zorro. EFE/Attila Kovacs

El zorro Antonio, un símbolo en Bolivia de la defensa animal, acabó finalmente en un zoológico, pero en un espacio adaptado para él, en vez de una jaula, y con la satisfacción de que su caso ha servido para concienciar contra el tráfico de especies.

El animal fue trasladado este jueves al zoológico de Oruro, la ciudad boliviana donde era criado por una familia hasta que su caso desencadenó un amplio debate sobre la tenencia de especies en cautividad.

Bryan Ajhuacho, el joven que lo crío, expresó su confianza en que su caso sirva para el que zoológico de esta ciudad del altiplano se convierta en un centro de recuperación de animales o un “bioparque”.

El joven compareció ante los medios acompañado de autoridades municipales y del Ministerio de Medio Ambiente para mostrar el regreso de Antonio a Oruro, tras haber estado unos días en el zoo de La Paz mientras en el país se debatía sobre lo mejor para el animal.

Criado por una familia

Unos defendían que volviera con la familia que lo cuidaba, aunque está prohibida la tenencia de especies silvestres, otros que fuera de vuelto a la naturaleza, pese a que solo conoce la cautividad en que fue criado desde que fue encontrado cuando era cachorro, y otras voces pedían que quedara en algún refugio de animales, entre cuestionamientos sobre las condiciones de algunos de estos lugares.

“Ha abierto en el país una conciencia muy positiva sobre tráfico y control de fauna silvestre”, subrayó el viceministro de Medio Ambiente y Biodiversidad de Bolivia, Alfredy Álvarez.

“Mientras la gente esté más consciente de lo que necesitamos, daremos más oportunidad a los animales que son traficados de tener un ambiente adecuado con criterios técnicos y sanitarios”, declaró a los medios.

Vivirá en un espacio de 450 m2

Antonio no estará en una jaula, sino en un espacio de 450 metros cuadrados adecuado con plantas autóctonas similares a las que tendría en su hábitat natural.

“El caso de Antonio es un paso en el zoológico, porque gracias a esto hemos mejorado en algo y es un paso para seguir mejorando. Podemos convertirlo en un centro de custodia, un bioparque. Creo que lo vamos a lograr”, manifestó el joven que crió a este zorro andino de unos nueve meses.

El zorro vivía en una casa en Oruro y compartía un patio junto a varios perros, hasta que el reclamo de unos vecinos provocó que las autoridades interviniesen, debido a que la tenencia de este tipo de animales es ilegal, tras lo que fue llevado al zoo de la ciudad y luego al de La Paz, que está especializado en tratar animales víctimas de trata para reintroducirlos en la naturaleza. EFEverde

 

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