COPITO NIEVE

El Zoo de Barcelona añora a ‘Copito de Nieve’, que llegó hace 50 años

  • Durante los 37 años que vivió en Barcelona, “Copito” fue el revulsivo de un zoológico que ahora cuenta con 124 años de vida y le colocó entre los mejores y más visitados.

El Zoo de Barcelona añora a 'Copito de Nieve', que llegó hace 50 años Fotografía de archivo de Copito de Nieve. EFE/Julián Martín

Barcelona (EFEverde).- El Zoo de Barcelona, cuyo modelo e incluso existencia se está replanteando el Ayuntamiento de Barcelona, añora a "Copito de Nieve", el único gorila albino conocido que llegó hace exactamente 50 años al zoológico barcelonés, para erigir la época dorada de este recinto ahora cuestionado.

El 1 de noviembre de 1966 “Copito de Nieve” llegó al Zoo de Barcelona de la mano del primatólogo Jordi Sabaté Pi, para convertirse en poco tiempo en un icono de la ciudad y dar renombre internacional al zoológico de la capital catalana.

Durante los 37 años que vivió en Barcelona, “Copito” fue el revulsivo de un zoológico que ahora cuenta con 124 años de vida y le colocó entre los mejores y más visitados, aunque siempre ha tenido que vivir con la frustración de no haber conseguido que tuviera un descendiente también albino.

Capturado en las selvas de Guinea :

“Copito de Nieve”, que fue capturado en las selvas de Guinea Ecuatorial, tuvo 21 hijos, ocho nietos y dos biznietos, los últimos nacidos en abril de 2015, en el Zoo de Barcelona, pero ninguno albino.

El pelaje blanco y la piel rosada de “Copito” impactaron en los barceloneses, que hicieron suyo al gorila, mientras la revista “National Geographic” lo puso en su portada y otorgó al zoo barcelonés el prestigio internacional que ya nunca ha dejado.

Desde su muerte, el 24 de noviembre de 2003, el Zoo de Barcelona no ha conseguido tener otro animal emblema, pese a los intentos de que el exótico y terrorífico dragón de Komodo fuera también un animal reclamo de visitantes.

El Zoo de Barcelona dedicó una semana a “Copito de Nieve” en 2013 para conmemorar el décimo aniversario de su muerte, que incluyó una jornada de puertas abiertas a la exposición “Diez años sin Copito de Nieve: trabajando para la conservación de los primates”, una muestra que repasó la vida del gorila desde que le encontraron en Guinea Ecuatorial en 1966, hasta su muerte en Barcelona.

Barcelona añora a Copito :

Y es que el zoo de Barcelona añora a “Copito” y echa en falta un animal tan emblemático y buen colaborador con la ciencia, puesto que fue uno de los primates más fecundos del zoo y un ejemplo en el cuidado de su familia, además de serle secuenciado su genoma para descubrir que su albinismo procedía de una anomalía genética por el parentesco de sus padres.

El Zoo de Barcelona, que instituyó el premio “Copito de Nieve” a trabajos de investigación en bachillerato, vive estos días el debate abierto sobre su futuro sin tener un animal estrella que le defienda ante sus detractores.

De los 2.000 animales de más de 300 especies diferentes que viven en el Zoo de Barcelona ninguno, ni los habilidosos delfines que plantean trasladarlos ahora a un bahía-santuario en Grecia, han podido sustituir a “Copito”.

Durante los últimos años, la dirección del Zoo de Barcelona, el más antiguo de España, ha buscado un animal que se convierta en nuevo icono del parque, y ha apostado por la investigación, la educación y la preservación de las especies en peligro de extinción.

Zoológico científico :

Del zoo que abrió en 1892 para exhibir animales exóticos, se ha pasado a un zoológico científico que asume su papel de “reserva de biodiversidad” con proyectos de investigación, “cría en cautividad y reintroducción de especies” en sus espacios naturales, según la dirección del recinto, que cada año visitan más de un millón de personas y que es “patrimonio cultural y sentimental” de la ciudad.

Entre los animales que han sido icono del Zoo de Barcelona, además de “Copito”, los historiadores recuerdan al primer elefante o “Avi”, o a la elefanta “Júlia” que el virrey de Marruecos, Muley Hafid, regaló a Barcelona en 1915.

Otro de los atractivos internacionales del zoo barcelonés fue su delfinario, ahora cerrado, que fue uno de los primeros de Europa, construido en 1968.

En 1983 llegó la orca “Ulises” que vivió en el gran tanque del “Aquarama” durante 11 años y que también cautivó a los barceloneses, que lloraron cuando lo trasladaron al Sea World de San Diego, que a cambio prestó al zoo barcelonés los primeros dos koalas que se vieron en España.

El año próximo, el Zoo de Barcelona celebrará su 125 aniversario, pero con un futuro incierto y sin un animal que haya podido sustituir a “Copito”. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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