Yayo Herrero: "Los problemas que afrontamos no están en el debate"

DESARROLLO SOSTENIBLE

Yayo Herrero: “Los problemas que afrontamos como sociedad no están en el debate político”

Yayo Herrero: Foto de archivo del embalse de Cecebre, en Cambre (Galicia). EFE/ Cabalar

"Estamos viviendo un momento político lamentable. Tanto si se produzca un cambio de gobierno como si no, los problemas que estamos afrontando como sociedad, como pueblos, no están dentro del debate", asegura la antropóloga, ingeniera, profesora y ecofeminista Yayo Herrero.

“Estamos viviendo un momento político lamentable. Tanto si se produzca un cambio de gobierno como si no, los problemas que estamos afrontando como sociedad, como pueblos, no están dentro del debate”, asegura la antropóloga, ingeniera y ecofeminista Yayo Herrero.

Los programas medioambientales ausentes del debate

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Foto de uso editorial cedida por la antropóloga, ingeniera, profesora y ecofeminista Yayo Herrero. EFE

Ninguna de las combinaciones políticas que se plantean actualmente en España, “salvo raras excepciones”, tiene intención de poner “unos programas medioambientales que realmente sirvan a los problemas que tenemos”, asevera Herrero en entrevista con EFE.

Herrero ha participado esta semana en el debate ‘Comer contra el colapso: el modelo alimentario agroindustrial’ en MediaLab Prado.

“Hay falta de diagnóstico importante”, sostiene, porque “estamos viviendo un problema creciente de abastecimiento de petróleo y de recursos naturales que están en la raíz de la crisis económica que tenemos y de la incapacidad del modelo global en marcha”.

Los informes científicos dicen que el modelo global “tiene unos ritmos mucho más acelerados de los que se pensaba, y hacen de la Península Ibérica uno de los puntos de mayor riesgo y de mayor conflicto”.

Cree que las políticas que la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha puesto sobre la mesa “han sido muy tibias e insuficientes para abordar la gravedad del momento que atravesamos”.

Un tema del que “habitualmente se habla poco”

Explica Herrero que hay dos aspectos muy importantes a tomar en cuenta y que engloban a muchos otros. Por un lado están los picos de petróleo y los picos de minerales, que es “un tema del que habitualmente se habla poco”, pero que de alguna manera “pone en jaque el metabolismo económico y el funcionamiento de la economía global”.

Para explicarlo, hace referencia a una entrevista en la prensa económica al presidente de Repsol, Antonio Brufau, en la que señalaba que la empresa “está echando atrás las inversiones en petróleo, porque ya no es un negocio rentable y en dos o tres años vamos a tener problemas de abastecimiento”, aunque, añade, la Agencia Internacional de la Energía habla de un período “un pelín más largo para tener importantes problemas”.

La movilización de los ‘chalecos amarillos’ en Francia “está alrededor del diésel, y que el hecho de que empresas del automóvil -como General Motors o Ford- hayan anunciado el cierre de muchas plantas en Estados Unidos, así como los despidos masivos en muchos sectores directamente relacionados con el sector de la energía, tienen que ver con este fenómeno”.

Sin embargo, señala la experta, toda esta situación “no se analiza como tal, lo cual es una irresponsabilidad terrible, pero está detrás de este problema”.

Renovables que necesitan muchos minerales

Eso aboca en tener que pensar en evoluciones y transformaciones rápidas a modelos energéticos en renovables, pero estos necesitan “grandes cantidades de minerales de la corteza terrestre como litio, platino, entre otros, que hacen falta para construir toda la infraestructura, a los que hay que sumar los minerales que se utilizan para otros sectores”.

Asegura Herrero, que es necesario plantear un debate económico y social importante alrededor de cómo se sostiene materialmente la economía, porque mientras no se debata, “los sectores privilegiados siguen componiendo sus negocios” y cada vez más gente, sobre todo de fuera de nuestras fronteras -la gente que tiene esas materias primas-, pero también de dentro de nuestras fronteras, va quedando en riesgo de exclusión o directamente excluida.

Repensar el modelo económico

“Es un problema grande que aboca a repensar el conjunto económico y ese problema se conecta directamente con el calentamiento global, con el cambio climático que es un problema tremendo, porque cambia las reglas del juego que organizan todo lo vivo”, explica.

Es necesario pensar en la producción de alimentos, el abastecimiento de agua, la llegada
de eventos climáticos extremos, sostiene.

En concreto, en la Península Ibérica todos los escenarios que maneja la comunidad científica nos dicen que “nuestro territorio va a ser muy afectado”, lo cual requiere medidas que puedan mitigar o frenar lo peor del cambio climático y, por otro lado, medidas de “adaptación justa”, con criterios de protección a las mayorías sociales, no solo la de unos pocos.

Estos dos problemas van directamente conectados con pérdida de biodiversidad, el declive de los recursos pesqueros y los fenómenos de contaminación, señala, y añade, de ahí la necesidad de un “cambio radical de modelo económico, y de consumo”.

Menos presión sobre la naturaleza

Porque en esos campos, “la palabra clave es menos, menos energía, menos materiales, menos presión sobre la naturaleza”, asevera, y asegura “a su vez más redistribución de la riqueza, más protección a las personas, más blindaje de las condiciones de vida”.

Pero también más blindaje y más protección de todo el mundo vivo. “Hablamos de plantas, de animales, de todo la biodiversidad”.

Sobre la inmediatez con la que se deben adoptar las medidas necesarias para ralentizar el cambio climático tras las numerosas advertencias científicas, Herrero recuerda la necesidad de incidir más en el tema y la labor que deben desempeñar los medios de comunicación al respecto, porque los problemas de medio ambiente son temas que se aborda de “forma puntual”, señala.
Se cuida mucho no relacionar el conjunto del metabolismo económico, es decir, del funcionamiento del capitalismo globalizado actual con los problemas que afrontamos.

Es donde está el corazón del problema, hemos desarrollado un modelo de desarrollo económico y una política asociada a esa economía que la blinda y la protege de una manera que le ha declarado la guerra a la vida, señala.

Porque hay una verdadera campaña bestial, agresiva, terrible…, con la que intentan competir por el mercado de votos, pero todas estas cosas que afectan directamente a la vida de
las personas, a sus economías y a la vida cotidiana y generacional,
porque va a afectar a sus hijos, están ocultas.

Despertar conciencias

Se ha establecido una especie de renuncia o de ocultación a hacer un proceso de pedagogía social, asegura, y añade que si se hiciera, despertaría un montón de conciencias y generaría un importante movimiento de gente exigiendo cambios y transiciones.

Pero hace falta un análisis en profundidad, asegura, para saber por qué se está desplomando la economía mundial, “por qué Donald Trump promete que va a proteger las empresas dentro de sus fronteras y esas empresas cierran. Porque tenemos un problema de energía, de materiales, de cambio climático que no se quiere mirar”, sostiene la experta.

Primeras generaciones educadas contra su supervivencia

Pero tampoco le extraña porque hace falta más formación en los jóvenes, “el conocimiento está muy fragmentado”, porque el cambio climático se estudia en Ciencias Naturales, pero el modelo urbano, el económico, los sectores, la atribución de la riqueza o la propiedad en Ciencias Sociales o Economía.  Se necesita que alguien les “ayude a hacer la conexión entre los temas y “puedan ver las consecuencias”.

Es duro decirlo, señala, pero “probablemente seamos de las primeras generaciones que están educando a sus jóvenes en contra de su propia supervivencia”. Se educa “quitándole mucha importancia a las cuestiones como las repercusiones, los ritmos del cambio climático” y se mira de aquí a quinientos o seiscientos años vista, “cuando es una situación que se está viviendo ya ahora y expulsando a gente de su territio”.

Explica que como miembro de Ecologistas en Acción realizó un trabajo conjunto de investigación sobre “El currículum oculto de los libros de texto” de todas las asignaturas de sexto de Primaria y primero de Bachillerato. “Eran una verdadera inyección en vena del neoliberalismo”!

Despoblación del campo y la situación de las mujeres

Señala, además, que otro problema que a España es la despoblación, “un tema sinérgico a los problemas anteriores”, porque “si necesitamos vivir con menos petróleo, menos gas, menos carbón y minerales, la clave es desarrollar una economía de cercanía”.

En España, existe una gran cantidad de territorio en tejido rural que se va vaciando deliberadamente, con políticas que promueven esto, asegura, y sostiene que teniendo la posibilidad de desarrollar una economía de cercanía, sin embargo nuestros alimentos vienen desde fuera de nuestras fronteras o de la Europa rica.

“Perfectamente, podríamos pensar en la relocalización de la producción de alimentos, con modelos agroecológicos”, dice, y añade, “ello significa un tejido rural, vivo y justo”. Lugares donde las personas que trabajen cobren “unos salarios racionales”, porque en este momento una buena parte de la gente campesina, cobra una “porquería” por lo que produce.

Es decir, redes pequeñas de cercanía que fije población al territorio, “totalmente distinta a lo que se está haciendo ahora”.

Son factores que aceleran la expulsión de la población del campo, algo que tiene que ver con la situación de las mujeres, que son la primeras que salen del medio rural.

Es necesario hacer del campo un lugar atractivo, donde las mujeres puedan desarrollar sus propios proyectos, “en espacios no machistas ni patriarcales para que no tengan ganas de marcharse”, son quienes “generan vida” en los pueblos.

“Tenemos problemas de población”, sin embargo, hay “toda una explosión de rechazo a la inmigración”, sostiene, y asevera “todos esos discursos son absurdos, despreciables, torpes desde el punto de vista de las propias necesidades reproductivas y generacionales de la vida”.

Concluye que “hay alternativas en todos los ámbitos del conocimiento”, en la agricultura, la pesca, la industria, en la forma de organizar las ciudades, en la de tejer relaciones entre campo y ciudad, en cómo elaborar un mix energético, con propuestas a nivel pequeño-local y a macro. Sin embargo, “suponen la pérdida de privilegios para algunos sectores para conseguir que las mayorías sociales y la naturaleza puedan recomponer sus lazos y tener buenas vidas”. EFEverde




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