AGUA CRISIS

Whately: Brasil necesita una mejor gestión e infraestructuras de agua

Whately: Brasil necesita una mejor gestión e infraestructuras de agua Una mujer coge agua ante la sequía en la región Sao Paulo (Brasil). EFE/Sebastião Moreira/Archivo

Brasil necesita una mejor gestión del agua ante el déficit de infraestructuras y obras para el abastecimiento y tratamiento de aguas residuales, asegura la arquitecta y urbanista Marussia Whately.

En entrevista con la Agencia Efe la experta brasileña en temas de agua y saneamiento sostiene que es necesario crear una “nueva cultura del agua” porque Brasil “no tiene una cultura de cuidado del agua, históricamente no hemos cuidado” de ella.

Las reservas de agua en Brasil

Brasil es un país muy grande y la gran reserva de agua no está en las zonas donde se concentra la población y las actividades económicas, está en la Amazonía.

La gran parte de la población está en el sudeste del país, donde están las grandes ciudades de Sao Paulo y Río de Janeiro, y en el nordeste con Fortaleza y Recife.

Hay una desigualdad regional en cuanto a la distribución de la población, la actividad económica y el agua, “no en todo Brasil hay suficiente”, asegura.

Problema de infraestructuras 

Pero además existe un grave problema con las infraestructuras y el tratamiento de aguas, explica la experta, quien ha añadido que casi todos los ríos brasileños están contaminados por vertidos.

Durante muchos años las autoridades contaron con el agua de lluvia para tener los embalses llenos, pero ante el “estrés” de los episodios climáticos de sequías o inundaciones se ha perdido agua por el mal uso y la evaporación, dice.

La sequía y el problema del agua en Sao Paulo en los últimos años condujo a la creación de la Alianza por el agua, que Whateley dirige y en la que participan más de cuarenta instituciones.

El problema del agua en Sao Paulo “fue una combinación de tres factores: la cantidad de agua, la contaminación y los  eventos climáticos extremos los que nos mostraron todo el problema”.

Pero la situación es muy parecida en todo el país aunque con algunas particularidades según la región, sostiene.

En el norte, en la Amazonía ciudades como Belém, Manaos y otras que tienen mucha agua utilizan agua subterránea para el abastecimiento, no el agua del río.

Sin embargo no tienen ninguna inversión para el tratamiento de aguas residuales, por lo que tienen un grave problema de contaminación y de falta de infraestructuras para el abastecimiento de toda la población, dice la experta.

Además, las pérdidas de agua son muy altas, en la ciudad de Belém llega a un 60 por ciento del agua que no se trata para hacerla potable.

Mientras en el nordeste, que es la zona más árida de Brasil, están en el sexto año de sequía, remarca.

Gestión del agua

Es decir, hay un “factor climático pero también una falta de buena gestión del agua” y alude al caso de California donde “la sequía les ha llevado a adoptar otra cultura del agua y aprender a lidiar con la escasez”.

“Todo Brasil tiene problemas de mala gestión del agua”, hacen falta buenas políticas con el foco en la “seguridad hídrica”.

En relación al consumo sostiene que hay que tener el convencimiento de la emergencia del tema, “he trabajado mucho en este sentido por medio de la Alianza del Agua de Brasil”.

“Tenemos que trabajar urgentemente en una transición entre la situación actual y una nueva cultura del agua”.

Esta nueva cultura parte de tres principios: el agua no es una mercadería, todo el mundo tiene responsabilidades sobre el agua y para garantizarla tenemos que cuidar los ecosistemas que son responsables de su renovación.

Actualmente es uno de los grandes desafíos del planeta por la degradación de grandes áreas de ecosistemas y la  evaporación del agua que necesitan de esas zonas y de los humedales.

Por ello, dice, es necesario trabajar estos  aspectos que se complementan con cinco frentes que son: cuidar las fuentes del agua, disminuir los desperdicios y las pérdidas y tratar de reutilizar el agua siempre que sea posible.

Además, garantizar instrumentos económicos para lograr la transición y la utilización como bien público ya que no es un bien privado, y finalmente garantizar la transparencia sobre la gestión y el cuidado del recurso.

Consecuencias en varios sectores 

Brasil sufre este año una sequía histórica e incendios en regiones como Sao Paulo, la urbe más grande del país, y ciudades como Brasilia u otras del centro oeste tienen problemas de abastecimiento.

Estos problemas, sostiene la Whately, están afectando a las actividades económicas y a la agricultura, es decir, las consecuencias se están notando no solo en las zonas urbanas sino también en el sector económico, “lo cual es síntoma no solo de una mala gestión del agua sino de la falta de políticas estratégicas ante la importancia y severidad del cambio climático”.

Brasil tiene un régimen de lluvias muy particular en América Latina, sobre todo en la Amazonía -dice la experta-, y añade que sin embargo “ya tenemos varios escenarios en varias zonas con mucha lluvia intercalados con períodos muy secos”.

“Es un nuevo escenario, no vamos a cambiar de un día para otros las infraestructuras o el funcionamiento de las compañías de saneamiento, son acciones que necesitan un tiempo, una adaptación de infraestructura a la que no estamos dando atención”.

Deforestación en grandes áreas

A estos factores hay que añadir la deforestación que tiene tres escalas, sostiene.

El impacto en la flora, “menos flora, menos capacidad de generar lluvia, que aunque no es un dato científico ya hay varios factores que confirman la situación”.

Otra regional, que genera menor humedad en el continente. La deforestación no solo se está produciendo en la Amazonía sino también del centro de Brasil donde se están destinando grandes áreas a los monocultivos y a los agronegocios, lo que está reduciendo las lluvias que vienen del norte, asevera.

Y en el área local donde se ha acabado con la vegetación, hay que observar cómo va a reaccionar la situación en períodos de sequía.

Hay diferentes situaciones de estrés en el planeta, cada vez más se está viendo la relación entre los cambios del clima y la falta de agua.

Escalas de actuación ante la sequía

España y Portugal son un ejemplo de ello tras los numerosos incendios que se han producido en los últimos meses, sostiene, y añade que muchos de esos eventos de falta o exceso de agua “nos demuestran que deben haber diferentes escalas de actuación y adaptación”.

Holanda tiene muchas cosas hechas para la adaptación “al igual que en España”, cosa que no se está haciendo en América Latina o África, dice.

En Australia también se han hecho muchas cosas por la sequía que sufrieron entre 1997 y 2012. Es de los países que más ha aprendido a lidiar con la falta de agua.

Sugiere la acción conjunta de administraciones y consumidores ante situaciones de sequía.

Whately explica que durante la sequía en el estado de Sao Paulo los consumidores, empresarios y centros comerciales lograron un ahorro del 30 por ciento de agua por medio de la instalación de cisternas individuales, pero el gobierno local no potenció la acción y ese índice se redujo posteriormente a solo el 15 %.

Esas reservas habrían permitido un ahorro económico para potenciar otras acciones como el saneamiento, asegura.

Finalmente señala que las empresas están tratando el agua como un factor estratégico dentro de sus presupuestos.

Y señala el caso de Coca Cola que está utilizando aire en vez de agua para limpiar sus botellas. Efeverde




Secciones:            

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies