Voluntad política, clave para fomentar Zonas Bajas Emisiones en ciudades

CONTAMINACIÓN AIRE

La voluntad política, clave para fomentar las Zonas de Bajas Emisiones en las ciudades

La voluntad política, clave para fomentar las Zonas de Bajas Emisiones en las ciudades Imagen de archivo. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Representantes de administraciones de ciudades europeas han destacado que es "prioritario" abordar el desafío de la movilidad en las urbes, para lo que las Zonas de Bajas Emisiones son una "herramienta clave", que debe ir acompañada de "voluntad política" y otras medidas para reducir emisiones.

Estas son las principales conclusiones que se han desprendido de la Jornada sobre Zonas de Bajas Emisiones que Ecologistas en Acción ha organizado en Madrid, en la que han intervenido representantes de los gobiernos locales de Londres, Milán (Italia), Pontevedra, Barcelona, Valladolid, Valencia y Madrid, junto a expertos y técnicos.

“Las ZBE tienen unos bajos costes de gestión y ofrecen buenos y rápidos resultados, que redundan en la calidad de vida de sus habitantes”, ha resaltado el director general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Ismael Aznar.

Aznar ha añadido que “es necesario abrir un diálogo con otras administraciones de ámbito regional y local para facilitar la implementación y aplicación de las ZBE” a través de “buenas prácticas y recomendaciones” de un instrumento que, hasta el momento, tienen implantadas las dos grandes urbes españolas, Madrid -5 km2- y Barcelona -95 km2- que se suman a las más de trescientas ciudades europeas que la aplican.

Ejemplos de otros países

La responsable de la Unidad de Desarrollo del Sistema de Movilidad del Ayuntamiento de Milán, Veronica Bellonzi, ha explicado la ZBE de la ciudad italiana, que debido a su situación geográfica, en la llanura de Pádua, tiene la peor calidad del aire a nivel nacional, cubre el 72 % del territorio municipal.

Después de instalar un pago por congestión en 2012 a vehículos contaminantes que entraran en el centro de la urbe, la administración milanesa instaló la segunda ZBE más grande de Europa, lo que ha significado “una recuperación del 10 % de las calles para los ciudadanos”, además de reducir “un 19 % de partículas y un 22 % de dióxido de carbono (CO2)”.

Bellonzi ha explicado que estas medidas son “instrumentos justos para adaptarse a las necesidades de los ciudadanos”, junto con iniciativas como potenciar el transporte público, ser una ciudad sin calderas de gas para 2023, fomentar el uso de la bicicleta con la reapropiación del espacio público y “educar al ciudadano para que deje el coche y vaya a pie”, además de fomentar el parque móvil eléctrico.

La encargada de Políticas y Programas del equipo de Calidad del Aire de la Autoridad del Gran Londres, Haley Bowcock, ha expuesto que la administración londinense ha instalado 100 estaciones automáticas de medición para el control de las emisiones que permiten poner a disposición de los ciudadanos la información y luchar contra el conocido “smog” de la ciudad.

La zona de Emisiones Ultra Bajas de Londres, que ahora está instalada en 21 km2 pero que para 2021 será de 360 km2, está basada en “estrategias integradas” que fomentarán una red de transportes de “cero carbono” con una “implementación gradual” que aspira a que, para 2050, el “80 % de la movilidad en la ciudad sea andando, en bicicleta o en transporte público”.

Voluntad política

De la experiencia londinense, Bowcock resalta que para instalar una ZBE son necesarias “voluntad política, participación ciudadana y conseguir y mantener la aceptación pública y política” de los proyectos.

En la línea de recomendaciones para la implementación de ZBE, el geólogo e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Xavier Querol, ha especificado que se necesita “tener en cuenta el ámbito metropolitano, mejorar la red de transporte público y electrificarla y reducir el número de coches, ya que no es suficiente con las ZBE”.

También “tener en cuenta la distribución urbana de mercancías y taxis, que los automóviles que entren a la ZBE sean limpios y fomentar un re-diseño urbano, que priorice a los ciudadanos y a las zonas verdes”, según Querol.

Por último, como ejemplo de ciudad “pensada para las personas”, el alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández, ha defendido que es necesario “un modelo urbano que no solo afecte a los vehículos”, sino que se necesita “un cambio radical de prioridades para poner por delante a los ciudadanos, y no a los automóviles”. EFEverde

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