Un viaje en el tiempo en la costa vasca

GEOTURISMO AMBIENTAL

Un viaje en el tiempo en la costa vasca

Madrid  (EFE).- El Geoparque de la Costa Vasca, situado entre el mar cantábrico y las montañas vascas, conserva un auténtico tesoro natural de 89 kilómetros cuadrados comprendido entre las localidades guipuzcoanas de Mutriku, Deba y Zumaia. Su valor geológico nos traslada no solo a un paisaje increíble sino también a un auténtico viaje en el tiempo a través de sus formaciones geológicas y sus vestigios prehistóricos.

La joya y el emblema de este extraordinario patrimonio geológico, paisajístico y cultural es el flysch, una formación de miles de capas estratificadas a lo largo de la franja litoral desde Zumaia hasta Mutriku. La visita a este fenómeno del Geoparkea permite ver el paisaje desde una 4º dimensión, es decir, desde el prisma histórico de miles de millones de años plasmados en las estratificaciones del flysch; en cuyas capas del relieve, como si de páginas se tratara, se puede leer la historia del ser humano conectando así con nuestros antepasados.

Además de en el tiempo, la ruta del flysch que parte desde Zumaia hasta Deba, nos traslada a los escenarios de la serie “Juego de Tronos” ya que la séptima temporada, en concreto los escenarios referidos a “Rocadragón”, se grabaron en los acantilados de la playa de Itzurun de Zumaia. Uno de los motivos es que las formaciones escabrosas que abrazan la costa recuerdan a las rugosas escamas de los dragones y entran en sintonía con las reminiscencias mitológicas de la ficción televisiva. Asimismo, la película española “8 apellidos vascos” también recurrió a sus impresionantes paisajes para rodar algunas de sus escenas.

Los extraordinarios acantilados de la costa occidental de Guipuzkoa ofrecen una posibilidad única de descubrir el pasado de la Tierra reflejado en la constate fuerza ejercida por el mar y, por tanto, es fundamental hacer una excursión por los 60 millones de años de historia que abarcan las rocas erosionadas del flysch.

costa vasca

El flysch en el entorno de Sakoneta. Deba (Guipúzcoa). EFE/J.J. Guillén

Como consecuencia de la gran diversidad de terrenos y matices que conforman este fenómeno erosivo hay un amplio abanico de rutas y transportes para visitarlo. Desde el senderismo más contemplativo hasta el surf más arriesgado, pasando por las rutas a caballo, en barco, kayak e incluso buceando… También existen gran variedad de visitas guiadas para disfrutar de una experiencia completa y descubrir lugares asombrosos como la enorme plataforma de abrasión, la zona de las Siete Playas o el flysch más antiguo del Geoparkea, el misterioso flysch negro de Deba.

En cuanto a las rutas a pie, el recorrido de 15 kilómetros entre Deba y Zumaia puede combinarse tanto con paseos por la playa, apreciando de primera mano las rocas erosionadas, como con un senderismo interior donde las vistas paisajísticas y forestales eclipsan el esfuerzo de superar desniveles de hasta 150 metros. Sin embargo, si la marea está demasiado alta es mejor recurrir a una ruta marítima para poder apreciar correctamente los acantilados.

Una de las opciones con más éxito entre los turistas es hacer la travesía en barco desde Deba a Zumaia, ya que permite apreciar desde una perspectiva única la magnitud y la belleza de los acantilados del flysch. Calas recónditas y prácticamente inaccesibles, desprendimientos de más de 100 metros de altura y una de las mayores rasas mareales de Europa son algunos de los fenómenos que ofrece esta ruta marítima.

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El flysch en el entorno de Sakoneta. Deba (Guipúzcoa). EFE/J.J. Guillén

Además, hay una serie de expediciones organizadas con una fin más divulgativo para que tantos niños como adultos se adentren en la historia y las tradiciones más antiguas de esta tierra: el comercio en Deba, la pesca de ballena en Mutriku o la construcción naval en Zumaia. De igual modo, la extinción de los dinosaurios o el calentamiento climático del Eoceno son algunos de los fenómenos que con ayuda de los guías se pueden leer en la historia escrita de estas rocas.

A través de esta visita, recogida dentro del geoturismo, los visitantes contemplaran la armonía de una naturaleza desbocada y entenderán, un poco más, la secuencia de paisajes que han precedido al actual y cómo la parte abiótica (las rocas y la historia), la biótica (los organismos vivos) y la cultural se relacionan y coexisten en esta joya rocosa del paraje guipuzkoano.
Ricardo Caulín




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