TRINEO VIENTO

Expedición Trineo de Viento, un éxito ambiental y científico

Expedición Trineo de Viento, un éxito ambiental y científico Llegada del equipo a Madrid. EFE/Alba Zafra

El periplo del Trineo de Viento en el recorrido 'Antártida inexplorada' ha superado "con creces cualquier expectativa" ha explicado a Efe Manuel Olivera, uno de los integrantes de la expedición liderada por Ramón Larramendi.

Hilo Moreno e Ignacio Oficialdegui completan el equipo de cuatro personas que ha regresado hoy martes a España tras más de dos meses y medio de aventura.

Durante este tiempo han recorrido más de 2.500 kilómetros a bordo de un ecovehículo impulsado sólo por corrientes de aire, incluso a velocidades de 5 kilómetros por hora, “el equivalente a una brisa costera” de acuerdo con la apreciación de Olivera.

Esta expedición ha permitido poner a prueba las limitaciones del trineo diseñado por el propio Larramendi que, al igual que los exploradores, ha soportado temperaturas extremas de hasta 42 grados bajo cero en los desolados páramos antárticos.

El Trineo de Viento ha quedado empaquetado y a resguardo en un contenedor de la base antártica continental rusa de Novolazárevskaya porque “así es mucho más eficiente” organizar futuras expediciones, ha explicado Larramendi, quien ha recordado que “España ya tiene uno en el Ártico, en Groenlandia” así que ahora la disponibilidad para explorar en ambos polos ya está asegurada.

Riesgos y dificultades

La misión no ha estado exenta de riesgos y dificultades y, de hecho, de los 52 días que ha durado, el trineo sólo pudo permanecer en movimiento durante 35 jornadas, debido a problemas con el viento.

Además, fue necesario modificar la ruta, que en un principio cubría hasta 2.000 kilómetros y culminó con 2.538, para terminar con éxito el trayecto.

La expedición ha calificado como “todo un éxito” la labor científica desarrollada: una decena de experimentos entre los que han destacado el propuesto por la Agencia Espacial Europea (ESA) para evaluar el funcionamiento del sistema Galileo, alternativa al GPS norteamericano como sistema global de navegación por satélite.

La recogida de trozos de nieve y hielo para el estudio del cambio climático en la región -por encargo de la Universidad de Maine (EEUU)- y la de muestras de aire para fijar la capacidad de dispersión y colonización de microorganismos en zonas polares -con participación de la Universidad Autónoma de Madrid y AEMET- son otros experimentos destacados.

El viaje de los cuatro exploradores

El Trineo de Viento comenzó su viaje el 12 de diciembre, pasó junto a la base norteamericana ‘Plateau Station’, abandonada hace medio siglo, y subió al Domo Fuji, con una altura de 3.810 metros “pero con condiciones de hábitat que podrían equipararse a unos 5.000 metros del Himalaya, por el achatamiento de los polos”, han precisado.

A su llegada a Madrid, los cuatro exploradores dijeron encontrarse en perfectas condiciones físicas, aunque en la Antártida se expusieron, además del frío, a “problemas relacionados con el mal de altura, sobre todo al llegar al continente”, lo que les provocó subidas de tensión, taquicardias, mareos y dolores de cabeza.

Pese a las complejidades técnicas de la expedición, el mayor problema al que se enfrentaron los exploradores “fue cuando se estropearon unos hornillos, justo en el punto más alejado del recorrido, sin los cuales no podíamos siquiera beber agua”, ha comentado Olivera.

“Por suerte, y con un poco de maña, logramos mantener en buen funcionamiento tres de ellos, y así continuamos”, ha añadido.

La expedición ha sido financiada por la Fundación Príncipe Alberto II de Mónaco, la agencia de viajes Tierras Polares, la ESA y Altus, así como gracias al apoyo de los casi 350 mecenas que ha participado a través de una campaña de micromecenazgo. EFEverde




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