ÁRBOLES CIUDADES

Vestir a la ciudad de verde, despacio y con mucha cabeza

Vestir a la ciudad de verde, despacio y con mucha cabeza

Diseñar una ciudad arbolada requiere de dos premisas: hacerlo despacio y con cabeza, sin embargo la lógica brilla por su ausencia y los errores se repiten: se siguen plantando árboles que ensucian (moreras), que "roban" la acera al peatón (platanero) o especies que causan alergias (olivos).

Pamplona, Madrid y Barcelona figuran entre las urbes pioneras que han empezado a trabajar en protocolos para planificar de modo adecuado, afirma en una entrevista con Efe el conservador del Real Jardín Botánico (CSIC) Mariano Sánchez García, que hoy presenta su libro “Diseñando la ciudad arbolada”.

La guía, pensada para profesionales especializados en árboles y para el público general, pretende que “elijamos el árbol correcto para cada lugar”, algo complejo en el que intervienen el clima, los factores medioambientales, el espacio disponible, el porte y tamaño de la planta, y la función para la que fue seleccionada.

Por ejemplo, el castaño de Indias es ideal para dar sombra, pero en Madrid no puede orientarse hacia el oeste porque se “achicharra y en la Gran Vía no duraría tres años, pero en la calle Huertas, que es perpendicular y está a la sombra, es un sitio perfecto”.

Sevilla.- Unas palomas descansan en un árbol del parque de María Luisa. EFE/Eduardo Abad/

Sevilla.- Unas palomas descansan en un árbol del parque de María Luisa. EFE/Eduardo Abad/

Según Sánchez García, ex presidente de la Asociación Española de Arboricultura, este tipo de problemas no es exclusivo de España sino de toda Europa, a excepción de Alemania.

Incluso se repiten situaciones absurdas por no saber planificar: árboles que dan problemas en una calle determinada, se arrancan y se vuelve a sembrar la misma especie.

En otras ocasiones, explica el conservador del Jardín Botánico, se opta por los olivos (muy alergénico en floración) en un hospital; por arbustos con espinas o frutos atractivos en un parque infantil, por árboles en las aceras que ensucian etcétera.

“El culmen de los despropósitos es no tener en cuenta el porte de la especie. Por ejemplo, el plátano de paseo de gran diámetro no tiene sentido ponerlo en una acera de seis metros. En los próximos diez años hay que meter la motosierra”, añade Sánchez, precursor en España de la Certificación de Podador.

Ejemplos a seguir

“En nuestro país se suele podar mucho, porque no se ha elegido bien la especie, por ejemplo la avenida de Berlín Unter den Linden (Bajo los Tilos) probablemente nunca necesiten ser podados”, entre otras causas porque están separados unos de otros doce metros.

Alemanes paseando en la Avenida Bajo los Tilos de Berlín, más conocida como Unter den Linden. EPA EFE

Alemanes paseando en la Avenida Bajo los Tilos de Berlín, más conocida como Unter den Linden. EPA EFE

Aquí, por regla general, la distancia es de cuatro metros, con independencia del porte y tamaño del árbol. La excepción hace la regla en el caso del barrio de Valdebebas (Madrid), donde los urbanistas hablaron previamente con los técnicos de jardinería.

La elección de las especies, clave

En cuanto a la elección de las especies, “se ha establecido que ninguna especie sobrepase el 7 % de la ciudad, ya que la idea es aumentar la biodiversidad”.

Como anécdota recuerda que en el catálogo de finales del siglo XIX del Parque del Retiro (Madrid), el 81 % eran olmos pero apareció la grafiosis y el 99 % murió. “Resultó que el pulmón verde la ciudad desapareció durante años”.

En definitiva, el árbol tiene la característica de que es capaz de vivir más de 200 años y ello implica que el proyecto se debe realizar con perspectiva de futuro.

Junto a la presentación del libro, el Botánico ha acogido una jornada organizada por la Asociación Española de Arboricultura (AEA), cuyo fin es reflexionar sobre el estado actual de la producción y la comercialización del arbolado para la futura ciudad arbolada. EFE




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