EEUU VERTIDO

El vertido de crudo revitaliza la lucha contra combustibles fósiles en EE.UU.

Vertido de petróleo EE.UU Vista de las labores de limpieza en Huntington Beach. EFE/Etienne Laurent

Los más de 570.000 litros de petróleo vertidos en la costa sur de California han dado nuevos argumentos a la lucha en EE.UU. de numerosas organizaciones, activistas y políticos contra la perforación en alta mar y la dependencia energética de los combustibles fósiles.

Esta fuerte dependencia en el gas y el petróleo es precisamente uno de los principales problemas que enfrenta el país a nivel energético, según uno de los activistas por la conservación de los océanos más influyentes de EE.UU., Philippe Cousteau Jr.

En una entrevista con Efe este jueves, el nieto del célebre explorador francés Jacques-Yves Cousteau lamentó que solo en momentos de catástrofes ambientales se recuerde “la devastación” que provocan actividades como la perforación en alta mar.

Pretexto para terminar con perforaciones

“La realidad es que nuestra dependencia en los combustibles fósiles envenena el aire y el agua, calienta nuestro clima y acidifica nuestro océano cada hora de cada día”, dijo Cousteau, que es fundador y presidente de la organización EarthEcho.

Sin embargo, el explorador y activista señaló que el reciente derrame frente a la costa de Huntington Beach puede servir de pretexto para “eliminar todas las perforaciones en la costa de California”, un escenario que planteó el gobernador estatal esta semana.

En una rueda de prensa en la localidad afectada, el gobernador Gavin Newsom dijo que este es “el momento para desengañarse de una vez por todas de que la extracción de petróleo tiene que ser parte del futuro”.

Si bien el estado dorado ha liderado las restricciones de la extracción de petróleo en alta mar en EE.UU. desde el derrame de crudo en Santa Bárbara en 1969, el más grave de la historia en sus costas, la perforación en sus aguas continua a día de hoy desde las plataformas existentes.

La última fuga de petróleo, que empezó el pasado sábado desde un oleoducto que transporta el crudo que extrae la plataforma marina Elly, frente a Huntington Beach, ha vuelto a poner encima de la mesa las consecuencias de este tipo de prácticas.

Biodiversidad marina afectada

El crudo se ha extendido por una superficie que cubre aproximadamente 33 kilómetros cuadrados del océano Pacífico, según la última actualización oficial.

Esta gran mancha ha afectado la vida de centenares de aves, tortugas, delfines y peces que tienden a subir hacia la superficie del agua donde se encuentra el petróleo derramado, de acuerdo al profesor de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) de Ingeniería Civil y Ambiental, Eric Hoek.

“Es probable que se necesiten algunas semanas para evaluar el alcance total de la fuga y el daño subsiguiente, y luego podría llevar años para remediarlo”, vaticinó Hoek en declaraciones a Efe.

Esta situación ha provocado que las reivindicaciones de activistas y políticos hayan llegado hasta Houston (Texas, EE.UU.), sede de muchas petroleras, incluyendo Amplify Energy, propietaria del oleoducto afectado.

La preocupación del sector se palpa en un artículo en el diario más importante de la ciudad, el “Houston Chronicle”, titulado “Por qué el último derrame de petróleo podría tener profundas implicaciones para la economía de Houston”.

En esas líneas, el equipo encargado de cubrir el sector energético para ese periódico advierte de que el vertido en California “podría impulsar el apoyo público a los esfuerzos climáticos de la Administración (del presidente estadounidense, Joe) Biden para frenar la perforación en alta mar”.

“Esta medida tendría profundas implicaciones para la economía de la Costa del Golfo”, alerta el texto.

Combustibles fósiles “obsoletos”

Sobre este asuntó charló en una entrevista con Efe Antonieta Cádiz, portavoz de la organización Climate Power, que tiene su sede en Houston.

Para Cádiz, este tipo de crisis medioambiental ligada a la extracción en alta mar es un problema que va “mucho más allá” del propio impacto del derrame, ya que, en su opinión, los combustibles fósiles están “obsoletos” y la industria petrolera “no es sostenible”.

La activista citó cifras de un estudio de Climate Power en el que se recogen 1.236 derrames de petróleo en EE.UU. entre 2010 y 2020, mayoritariamente en plaformas terrestres.

“¿Cuántos derrames más tenemos que presenciar para que nos demos cuenta de que no podemos seguir en este camino?”, se preguntó Cádiz, que apuntó a una transición “necesaria” hacia energías renovables para evitar este tipo de desastres en el futuro. EFEverde

 




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