CONSERVACIÓN AVES

El urogallo cantábrico, un ave protegida que se resiste a desaparecer en España

  • El hábitat del conocido como ‘faisán’ o ‘gallo de monte’ ha desaparecido en un 70 % en lugares que ocupaba hace tres decenios.

  • Sus poblaciones están extinguidas en Lugo y en Palencia.

El urogallo cantábrico, un ave protegida que se resiste a desaparecer en España Imagen del urogallo cantábrico.EFE/Fundación Biodiversidad

EFEverde.- Frenar el declive del urogallo cantábrico, una de las especies más amenazadas de la Península Ibérica, es el objetivo de un proyecto europeo enfocado a reducir los peligros naturales y humanos que acechan a esta ave protegida que se resiste a abandonar la cordillera Cantábrica.

El hábitat del conocido como ‘faisán’ o ‘gallo de monte’ ha desaparecido en un 70 % en lugares que ocupaba hace tres decenios, sus poblaciones están extinguidas tanto en Lugo como en Palencia y en la actualidad se localiza en la comunidad castellanoleonesa y asturiana, con presencia de algún ejemplar en Cantabria.

El director del proyecto ‘LIFE+ Urogallo cantábrico’, Ignacio Torres, ha asegurado a EFEverde que es “muy arriesgado” destacar sólo una causa que haya incidido en una pérdida progresiva y en una situación “tan dramática de la especie”, y ha señalado la caza de los años 50 y 60, el cambio climático, la presión humana, las variaciones del suelo o el incremento de competidores y predadores como factores principales.

Según Torres, a pesar de que no hay pruebas empíricas respecto a la incidencia del cambio climático en el urogallo, “sí han habido experiencias científicas que demuestran su repercusión”, como en el gallo lira, donde “la aparición de lluvias al final de un periodo reproductivo temprano provoca que los polluelos tengan menor capacidad de supervivencia”.

Indicador de buena salud en ecosistemas 

Este ave constituye un indicador de la buena salud de los ecosistemas y todas las medidas que se desarrollan en torno a él “poseen un efecto paraguas para otros animales como la perdiz pardilla”.

“Desde el punto de vista de las poblaciones no hay unos datos que se puedan comparar, pero sí se ha comprobado que en determinadas zonas en las que se han hecho labores en su medio natural han aparecido nuevos ejemplares”, ha explicado el biólogo.

Una hembra de urogallo en su hábitat.EFE/Fundación Biodiversidad

Una hembra de urogallo en su hábitat.EFE/Fundación Biodiversidad

La iniciativa, que inició su andadura en octubre de 2010 y finalizará el próximo mes de diciembre, ha llevado a cabo medidas orientadas al mantenimiento del urogallo como el desbroce y aclarado del monte para favorecer la presencia del arándano, el acebo o el tejo, presentes en su dieta.

Gestión forestal

En este sentido, la gestión forestal ha logrado sus objetivos respecto al incremento del arándano en el 72 % de las actuaciones, en un 24 % se requiere más tiempo para valorar su eficacia y en un 4 % no ha tenido el resultado esperado.

La principal dificultad con la que se han encontrado, ha apuntado este experto, ha sido el no disponer de las “recetas mágicas” para abordar el problema como en otros casos en los que “si controlas un factor, se consigue un éxito”.

Otras de las tareas acometidas han recaído en la reducción de ciervos conforme a los planes de caza, el control en la densidad del ganado vacuno cuando era excesivo o la protección de la zona de suelta de aves mediante el desplazamiento de martas (mamíferos de la familia de los mustélidos) a lugares alejados de las áreas críticas.

Peligros no naturales 

Asimismo, los peligros no naturales se han mitigado con la retirada o la señalización de 57 kilómetros de vallados peligrosos y se ha aminorado hasta cuatro veces el impacto acústico de la subestación eléctrica situada en el Puerto de Panderruedas, en León, así como el riesgo de electrocución.

Voluntarios señalizan el vallado.EFE/Fundación Biodiversidad

Voluntarios señalizan el vallado.EFE/Fundación Biodiversidad

Financiación

El programa de medidas, coordinado por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama), ha sido financiado al 50 % por la Unión Europea y posee socios como las comunidades de Cantabria, Asturias y Castilla y León o el Consorcio Interautonómico del Parque Nacional de los Picos de Europa, entre otros.

“Vamos a luchar porque el gran gallo del bosque se mantenga durante muchos años en la cordillera Cantábrica, aunque la situación es muy compleja y comprometida”, ha afirmado el director del proyecto, quien ha concluido que le ha sorprendido el cariño que se le tiene entre toda la población local.EFEverde




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