INCENDIOS FORESTALES

Unas 100 mil hectáreas forestales arden cada año en España

Incendios en España. EFE/Elvis González.

Beatriz Naya.-Alrededor de cien mil hectáreas forestales (arboladas y desarboladas), el equivalente a doscientos mil campos de fútbol, arden cada año en España y se calcula que, la fuerza y el riesgo de los incendios forestales se ha incrementado en los últimos años, según datos facilitados a Efe por la gerente de la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, Patricia Gómez.

Pérdidas incuantificables

Solo este año, hasta el pasado 15 de agosto, se han quemado 46.468 hectáreas, sin incluir con las casi 22.000 hectáreas del incendio de mediados del presente agosto en Ávila.

Las pérdidas ambientales y patrimoniales que provoca el fuego son “incuantificables”, solo en el incendio de Ávila se calcula que “alrededor de ochocientas o mil hectáreas” eran de propiedad pública, teniendo en cuenta que “las dos terceras partes en España son superficie forestal privada”, es decir, un alto porcentaje de las tierras pertenecen a selvicultores que pierden el “cien por cien” de su inversión tras un fuego, ha explicado Gómez a Efe.

Gómez ha calculado que de los casi 28 millones de hectáreas de superficie forestal que hay en España, alrededor de tres millones están abandonadas actualmente, lo que aumenta el riesgo de incendios por un “exceso de biomasa en el monte”, lo que conlleva a “la pérdida de biodiversidad y proliferación de plagas”.

Recuperación del ecosistema

El tiempo de recuperación del ecosistema destruido puede llegar a ser “rápido”, de dos a cinco años ha explicado a Efe el agente medioambiental de Calasparra (Murcia), Emilio Galipienso García.

Sin embargo, hay bosques que nunca llegan a recuperarse o el tiempo alcanzaría los cien años para salvarse, como el caso de los bosques situados por encima de los mil metros en Asturias, Galicia o Cantabria.

Tanto la recuperación, como el incendio en sí, supone un coste, es decir, se estima que extinción de los incendios es de un gasto medio de unos 4.100 euros por hectárea quemada.

El jefe de la Unidad de Defensa contra incendios forestales de Murcia (UDIF), Manuel Páez, ha detallado a Efe que, al margen de los servicios permanentes de bomberos y funcionarios, es decir, técnicos y agentes medioambientales, “el coste que conlleva para la administración regional anualmente es de unos 9,5 millones de euros”.

Estas cantidades se suman al coste económico que supone la restauración de las zonas afectadas que, según los cálculos establecidos por Miteco, el primer año de recuperación alcanzaría los tres mil euros por hectárea, luego, durante diez años, la cifra se situaría en trescientos euros por hectárea.

Patricia Gómez ha explicado a Efe que el cambio climático “ha transformado el mapa de riesgo de incendios a nivel global”, a causa de la reducción de humedad de la vegetación forestal, y por ello, “es necesaria la selvicultura preventiva, gestión y planificación forestal”.

El agente medioambiental, Galipienso, reconoce que los medios utilizados para la extinción de incendios han mejorado “considerablemente”, el tiempo de reacción se ha reducido y en Murcia “tardamos diez minutos en llegar para la extinción” y las tareas de prevención “ya se hacen todo el año y no solo en verano”, ha relatado.

Pérdida de biodiversidad

La biodiversidad en su conjunto “sufre una grave perturbación” con cualquier incidente ambiental, aunque algunas plantas son especies pirófitas que están preparadas para este tipo de alteraciones y tienen mecanismos de respuesta como el rebrote, explica el jefe de UDIF.

El problema se agrava cuando existe un “aumento causado por la mano del hombre” por culpa de negligencias o fuegos intencionados, la cual “rompe la dinámica natural del ecosistema adaptado a los incendios” y es ahí cuando se rompe “la dinámica natural”, máxime cuando en algunas regiones de España el 55% de los incendios son intencionados, según los datos proporcionados por Páez.

Además, la proliferación de construcciones en entornos naturales se han convertido en un elemento más de riesgo para las zonas forestales en la última década.
“Hemos querido construir junto a la naturaleza para disfrutar en directo de ella y lo hemos hecho sin contemplar el riesgo que ello conlleva”, ha lamentado Páez . EFEverde.

 




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