Una muestra de arte floral japonés para dar esperanza contra la crisis

Una muestra de arte floral japonés para dar esperanza contra la crisis

El ikebana, el arte japonés de los arreglos florales, también puede servir para lanzar a la sociedad un mensaje de esperanza contra la crisis económica, o por lo menos así lo creen en la Escuela Enshu de Ikebana, que organiza en Madrid la exposición "Mensaje Floral para la Esperanza".

El ikebana tiene un fuerte componente espiritual que, por encima del estético, que hace que sus arreglos puedan simbolizar cuestiones tan complejas como la esperanza en momentos de crisis.

 

Esta muestra, enmarcada en los actos del Año Dual España-Japón que conmemora los 400 años de relación entre ambos países, quiere lanzar un mensaje de esperanza en España contra la crisis económica, pero también a Japón, en la reconstrucción “de la zona damnificada” por el tsunami, explica a Efe Masako Ishibashi, directora y profesora de la escuela Enshu en España.

 

La escuela Enshu, cuya central está en Japón y cuenta con más de 400 años de existencia, cumple cuatro décadas en España instruyendo ikebana, un arte que se remonta al siglo XVI, y con el que los japoneses cultivan la espiritualidad.
En este sentido, el director de esta escuela en Japón, Ichiba Ashida, define el ikebana como “el arte con el que se aprende la fuerza vital de las plantas y flores, que nos enseña cómo tenemos que vivir con ellas”, además, añade, si conocemos la “fuerza de vivir de las plantas, esto nos ayudará a aprender cómo vivir nosotros”.
Una muestra más de su vertiente mística es que en ikebana las plantas tiene tres alturas: “cielo, hombre y tierra”. El primero “alimenta la tierra, ésta lo recibe y los transmite a los seres humanos”, explica Ishibashi sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de confeccionar un centro floral.
Las plantas que se suelen utilizar en estos centros florales deben estar relacionadas “con la estación de cada momento”, en primavera se suele utilizar flor de cerezo o lirios; en verano, loto y en otoño, coloridas hojas de arce, señala el nipón.

Este maestro de ikebana lleva practicando este arte desde los 6 años, una disciplina con un fuerte arriago familiar -como el resto de artes tradicionales japonesas-, de hecho, la escuela que dirige ha estado vinculada a su familia desde hace siete generaciones, y su hija, probablemente, seguirá su mismo camino.

Ante la pregunta de cuánto tiempo hace falta para que alguien domine este complejo arte floral, el maestro japonés apunta: “Es un arte espiritual, no es solo técnica, el objetivo es el propio camino”.
La muestra “Mensaje Floral para la Esperanza” que permanecerá abierta desde mañana y hasta el viernes en el Ateneo de Madrid, contará con centros florales realizados por los alumnos de la Escuela Enshu en Madrid, su directora Masako Ishibashi y el maestro Ichiba Ashida.EFE




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