NEPAL TERREMOTO

Un mes después del terremoto, Nepal busca refugio ante la llegada del monzón

  • Las lluvias torrenciales que se esperan en pocos días suponen la contaminación de fuentes de agua y la amenaza de un brote epidémico

Un mes después del terremoto, Nepal busca refugio ante la llegada del monzón Dos mujeres tratan de proteger a sus hijos del fuerte viento en Katmandú. EFE/NARENDRA SHRESTHA

EFEverde.- Cuando se cumple un mes del terremoto que sacudió Nepal el pasado 25 de abril, el país asiático libra ahora una lucha a contrarreloj por garantizar el cobijo para los miles de damnificados antes de la llegada de los monzones, que se esperan para principios de junio.

La llegada de las lluvias torrenciales supondrá, con toda seguridad, el corte de las comunicaciones, el bloqueo de los puntos de agua y complicará la operación logística de asistencia humanitaria a los afectados.

Ante esta situación, las organizaciones humanitarias que trabajan en la zona aceleran las labores de distribución de ayuda básica como toldos plásticos y tiendas de campaña.

Es el caso de Cruz Roja Española, que espera poder dar cobertura a las necesidades de albergue de unas 500.000 personas en las próximas semanas y que ha desplegado en la localidad de Kalikasthan una Unidad de Respuesta a Emergencias de Saneamiento Masivo, compuesta por 12 delegados.

Miguel Ángel Rodríguez, delegado de Emergencias de Cruz Roja Española, ha explicado a Efe que el objetivo ahora es facilitar el saneamiento y la gestión de los residuos para una población de unas 20.000 personas, así como promover conductas y hábitos de higiene adaptados a la situación de emergencia.

“La llegada de los monzones no sólo implica una amenaza de corte de comunicaciones, sino la amenaza de aparición de infecciones y de brotes epidémicos y de ahí la importancia de la unidad de saneamiento”, ha subrayado.

Nepalíes refugiados en una tienda de campaña en Bodha.

Nepalíes refugiados en una tienda de campaña en Bodha. EFE/Harish Tyagi

Las lluvias torrenciales que se esperan en pocos días -ha alertado- suponen la contaminación de fuentes de agua y “lo peor que puede pasar” a una población de 8 millones de afectados es la amenaza de un brote epidémico.

Por eso, los 12 delegados de Cruz Roja Española trabajan en la instalación de cañerías y en la promoción de hábitos de higiene comunidad por comunidad, distribuyendo materiales y enseñando a realizar una gestión adecuada de los residuos y el agua.

También Alejandro Serrano, especialista en Acción Humanitaria de Ayuda en Acción, ha destacado la importancia de trabajar rápido para asegurar un refugio a las personas que han perdido su vivienda.

En este sentido, ha explicado a Efe que en el valle de Katmandú, donde un equipo de Ayuda en Acción trabaja en un plan de respuesta integral para los próximos 6 meses, más de 500.000 viviendas han resultado dañadas por el terremoto y unas 300.000 de ellas han sido totalmente destruidas.

Desde Katmandú, Serrano ha subrayado que es necesario también trabajar en devolver la seguridad a las miles de personas que lo han perdido todo y, especialmente, a las mujeres y niños.

Damnificados por el terremoto transportan una plancha de metal para construir un alojamiento provisional en Sankhu.

Damnificados por el terremoto transportan una plancha de metal para construir un alojamiento provisional en Sankhu. EFE/Harish Tyagi

Así, esta ONG ha instalado espacios seguros para estas personas donde les dan apoyo psicológico para superar el trauma vivido y les enseñan a entender lo que ha pasado.

El delegado de Emergencias de Cruz Roja Española, que ha trabajado durante dos semanas con el equipo de Cruz Roja en Nepal, recuerda que la primera imagen que vio del país, dos días después del primer terremoto, fue una vista aérea de Katmandú plagada de puntitos azules y naranjas -los colores de los toldos plásticos-.

90% de devastación

“Fue impactante”, ha resumido. “En algunas zonas hablamos de un 90 por cien de devastación, lo que implica que había poblaciones en las que no quedaba piedra sobre piedra”, ha señalado.

En estas zonas los nepalíes caminaban pegados a las carreteras, dependiendo de la ayuda humanitaria y buscando maderas para poder improvisar un lugar donde cobijarse. “Me recordaba a un tsunami en tierra”, ha subrayado.

Este cooperante ha lamentado que tras el terremoto Nepal tardará años en lograr una cierta normalidad. “Mucha gente ha perdido sus tierras, sus cabezas de ganado, sus medios de subsistencia y todo eso hay que regenerarlo, hay que ofrecer medios alternativos para que no dependan de la ayuda humanitaria a medio-largo plazo”.

Además, ha destacado que la intervención humanitaria no consiste sólo en la asistencia de emergencia a través del envío de toldos plásticos, de bidones de agua, de atención sanitaria o de alimentos, sino que hay que reconstruir todo lo destruido; viviendas, centros de salud o escuelas. “Es una operación a varios años”. EFEverde

 




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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