ANIDACIÓN TORTUGAS

La UICN pide proteger las zonas de anidación de tortugas en el Mediterráneo

tortugas Una tortuga boba recién nacida en una playa de Almería va al mar. ArchivoEFE/Juan Antonio Saez

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) insta a todos los actores de la conservación ambiental a reforzar la protección en las áreas de anidación de las tortugas marinas en el Mediterráneo.

Así lo recoge el primer informe sobre estos animales publicado por esta entidad científico-conservacionista y que ofrece una síntesis de la información más relevante sobre sus principales sitios de anidación, así como de sus espacios prioritarios de alimentación e hibernación y su situación actual en áreas protegidas.

Este documento subraya la necesidad de intensificar el monitoreo del conjunto de estas zonas durante todo el año y exige que se implementen los mecanismos de protección a través de corredores migratorios estacionales.

En ese sentido, también solicita que se conciencie a los pescadores sobre el manejo de tortugas marinas a bordo de embarcaciones y que se reduzca la pesca incidental ya que son dos de sus principales amenazas.

Con estas medidas la UICN pretende configurar diversos programas de seguimiento que permitan estimar mejor la cantidad de tortugas marinas, observar sus tendencias, evaluar su distribución y su  nivel de actividad en todos los países de la región mediterránea y entender cómo el clima puede afectar a la proporción de sexos.

Juan Antonio Camiñas, presidente de la Sociedad Española de Herpetología, ha resaltado que “proteger las zonas de anidación requiere una atención y esfuerzo prolongados”, de modo que “todos los actores implicados cooperen para permitir su supervivencia y futura existencia”.

Por su parte, Catherine Numa, del Programa Mediterráneo de Especies de la UICN, explica que “la contaminación causada por el tráfico marino, el desarrollo costero, la perturbación de las zonas de anidación y el cambio climático son algunas de las mayores amenazas que afectan a las tortugas marinas del Mediterráneo”.

María del Mar Otero, del Programa Mediterráneo Marino de la UICN, aboga por “involucrar a los pescadores y establecer una cooperación permanente con ellos para aumentar las posibilidades de supervivencia de las tortugas marinas, reduciendo los enredos en las redes de pesca”.

De las siete especies de tortugas marinas que habitan los océanos del mundo, tres se pueden encontrar en el Mediterráneo. Solo dos de ellas, la tortuga boba (Caretta caretta) y la tortuga verde (Chelonia mydas),  -ambas catalogadas como especies en peligro de extinción- se reproducen en la región, por lo que el Mediterráneo es un lugar “clave para la biodiversidad”, concluyen desde la UICN.

La tortuga de caparazón blando (Trionyx triunguis), considerada “En Peligro Crítico”, también puede llegar a encontrarse en aguas costeras y estuarinas del sur de Turquía y el mar de Levante.

La tortuga boba cuenta con zonas de anidación estables que van desde el Mediterráneo central hasta la costa del Mar Levantino, donde se concentra la mayor parte de los 8.000 huevos depositados cada año, si bien en los últimos años se han descubierto nuevas áreas de anidamiento dispersas.

En el caso de la tortuga verde, las playas de anidamiento se concentran en la región más oriental del Mediterráneo, principalmente en Chipre y Turquía, con menor presencia en Egipto, Israel y Líbano, así como algunas islas griegas en el mar de Creta que albergan unos 2.200 huevos cada año. EFEverde

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