INCENDIOS FORESTALES

Tras un incendio, aclarar el bosque facilita su regeneración

  • La gestión forestal es clave. En las partes donde se había sacado más densidad de pinos, los efectos del incendio han sido casi un 50 % menos severos”,  explica Josep Maria Espelta, investigador del CREAF

Tras un incendio, aclarar el bosque facilita su regeneración Plántulas empiezan a cubrir la zona quemada de Òdena. EFE/ J. L. Ordóñez/CREAF

EFEverde.- Tras un fuego, aclarar los bosques facilita su regeneración, según han constatado los expertos del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF-UAB) tras analizar, un año después, la zona del incendio de Òdena (Barcelona), que quemó 1.235 hectáreas.

En julio de 2015, la chispa de una trituradora prendió paja en un campo y el fuego se extendió durante 30 horas por 1.235 hectáreas de las comarcas de la Anoia y el Bages, de las que 890 eran arbolado.  Las altas temperaturas y la baja humedad favorecieron la propagación del fuego.
Durante un año investigadores del CREAF han estudiado la regeneración del bosque afectado y han comprobado que las zonas de pino carrasco donde previamente se habían hecho aclarados se están recuperando con más éxito en cuanto a especies de árboles y arbustos rebrotadores.
En el incendio de Òdena, una gran parte del bosque quemado era pinar de pino carrasco (Pinus halepensis), que ya había sufrido un fuego en 1986 y todavía estaba en recuperación, con lo que la mayor parte de los pinos eran jóvenes.

Técnicos del CREAF trabajan cerca de la zona quemada en Òdena

Técnicos del CREAF trabajan cerca de la zona quemada en Òdena. EFE/José Luis Ordoñez/CREAF

El equipo del CREAF lleva un año estudiando estas zonas afectadas, que habían sido gestionadas por la Asociación de Propietarios ‘Entorns de Montserrat’ con el apoyo de la Diputación de Barcelona.

Clave, la gestión forestal

“Hemos observado que la gestión forestal es clave. En las partes donde se había sacado más densidad de pinos, los efectos del incendio han sido casi un 50 % menos severos”, ha explicado el investigador del CREAF Josep Maria Espelta.
“Esto ha favorecido un mayor rebrote de especies arbustivas y arbóreas y facilitará la recuperación del área quemada”, según Espelta.
El estudio ha constatado que parte de las áreas donde se había aplicado una reducción de biomasa están recubiertas ya de verde gracias a las especies rebrotadoras.
Según Espelta, éstas tienen un banco de yemas subterráneas protegidas que no son destruidas por el fuego y que crecerán como nuevos vástagos.

Gracias a esta estrategia, la zona afectada se puede empezar a regenerar rápidamente y es por eso que los investigadores ya encontraban ejemplares de encina, coscoja, madroño y brezo seis meses después del fuego. Un año después, este rebrote cubre hasta el 40% de la superficie quemada, en el caso de las zonas aclaradas.

Límite entre la zona quemada y la que se salvó del fuego en el incendio de Òdena (Barcelona) en julio de 2016, una años después del incendio que quemó 1.325 hectáreas de bosque.

Límite entre la zona quemada y la que se salvó del fuego en el incendio de Òdena (Barcelona) en julio de 2016, una años después del incendio que quemó 1.325 hectáreas de bosque. EFE/José Luis Ordóñez/CREAF

El Pino carrasco

En cuanto a los pinos carrascos que se habían quemado —que no tienen una estrategia rebrotadora, sino que germinan— “están teniendo una regeneración modesta y variable en toda la zona, posiblemente porque la sequía del pasado otoño e invierno fue muy intensa”, explica  Espelta.

Pero añade, con esperanza, que “al menos lo encontramos por todas partes tanto en las zonas gestionadas como en las que no lo han sido, y en algunos casos con densidades importantes”. Esto es una buena noticia, ya que permitirá una recuperación del bosque más efectiva.

La severidad del fuego se ve en el aspecto de los árboles

El aspecto de los árboles quemados nos da pistas de la severidad del incendio

En el incendio, muchos pinos murieron sofocados por las altas temperaturas o quemados, aunque siguen conservando el tronco y las ramas. Estos restos sirven para ver cómo de severo ha sido el incendio.

En el caso de Òdena, casi el 75% de los árboles quemados analizados sufrieron una afectación moderada (severidad nivel 1), y no conservaron las hojas pero sí las ramas secundarias y las piñas.

A pesar de que el árbol muera, una buena cantidad de piñones han quedado protegidos por la piña y caerán cuando se abra. “Ésta es una buena estrategia para germinar en zonas de poca competencia” destaca Josep Maria Espelta, “pero este sistema de regeneración es complejo y hasta dentro de un tiempo no se sabrá si realmente los nuevos pinos se establecen con éxito”, aclara.

Gestionar los bosques

 Las especies de arbustos y árboles rebrotadoras han empezado a cubrir la zona quemada un año después del incendio

Las especies de arbustos y árboles rebrotadoras han empezado a cubrir la zona quemada un año después del incendio EFE/José Luis Ordóñez/CREAF

Una vez más, los resultados demuestran la necesidad de gestionar los bosques, añade el experto.

Las aclaradas en zonas de pino carrasco joven, no sólo ayudan a la regeneración después de incendios u otras perturbaciones, sino que también promueven la buena estructura y dinámica del bosque.

Y eso ¿para qué nos sirve eso?, pues hay que recordar que las provisiones que nos proporcionan las masas forestales, desde la madera y leña hasta la fijación de CO2, es crítica en este momento de cambio climático. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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