PREMIOS GOLDMAN GUATEMALA

Rodrigo Tot, premio Goldman, dice que “la lucha más grande es por la Tierra”

Rodrigo Tot, premio Goldman, dice que Tot: "la lucha más grande es por la Tierra". EFE/Esteban Biba

El guatemalteco Rodrigo Tot, uno de los seis galardonados con el Premio Goldman, considerado el Nobel del medioambiente, está convencido de que la batalla por la Tierra es la más importante y a ella ha dedicado toda su vida pese a ser consciente de que en algún momento le "harán desaparecer".

Su defensa de la comunidad Q’eqchi frente a la destructiva minería de níquel le ha costado muchas amenazas y la muerte de su hijo mayor, asesinado, asegura, por el apoyo que le brindó.
Lo denunció. Al igual que las llamadas amenazantes que recibe desde hace años, pero “nada”, señala este guía comunitario de 60 años en una entrevista con Efe en la que asegura que no lograrán intimidarlo.

Por esa lucha tenaz, por “guiar a su comunidad a una decisión judicial que sentó un precedente histórico” y por “evitar que la destructiva minería de níquel se expandiera” es por lo que ha conseguido el Goldman, unos reconocimientos que reconocen anualmente el trabajo de activistas medioambientales en todo el mundo, creados en 1989 y dotado con 175.000 dólares.

“Me siento contento, me siento igual, como líder de mi comunidad”, afirma Tot, que prefiere hablar de “nosotros” y no de “yo” y que cree que el Goldman en “reconocimiento” al trabajo de toda la comunidad.

Foto de archivo de la la mina Fenix, en el Estor, Izabal a 330km de la Guatemala capital.

Foto de archivo de la la mina Fenix, en el Estor, Izabal a 330km de la Guatemala capital. EFE/Stringer

La etnia Q´eqchi

Llegó con 12 años a Agua Caliente, donde se asienta la etnia maya Q’eqchi y donde creció Tot hasta convertirse en su líder.

Desde ese momento guió a su comunidad a una decisión judicial que sentó un precedente histórico: ordenaba al Gobierno que emitiera títulos de propiedad para el pueblo Q’eqchi y así evitar que la destructiva minería de níquel se expandiera a la comunidad.

Parco en palabras pero tajante en su discurso, Tot, que nunca recibió educación formal y que aprendió a hablar español escuchando a otros, recuerda cómo funcionarios del Gobierno y de la compañía Hudbay Minerals, que opera en la mina Fénix, nunca hablaron con la comunidad.

Llegaron y se asentaron. Los Q’eqchi sólo se enteraron cuando los mineros empezaron a trabajar. Ahí llegó también el miedo. Los comunitarios veían amenazada su tierra y su sustento. Con el apoyo del Centro de Recursos para la Ley Indígena y la Defensoría Q’eqchi, una pequeña organización de derechos humanos, lograron lo inesperado.

Sin cumplirse el fallo del Constitucional 

El Tribunal Constitucional de Guatemala reconoció los derechos de propiedad colectiva del pueblo (ya habían pagado entre 1985 y 2002 32.350 quetzales -unos 4.400 dólares- por 30 caballerías -más de 1.300 hectáreas-), ordenó al Gobierno que reemplazara las páginas “que faltaban” del registro y que habían sido arrancadas y que expidiera los títulos de propiedad.

A pesar del fallo, en la actualidad sigue sin cumplirse, lo que no ha restado energía a su lucha.

“Si nosotros no luchamos, ¿quién va a luchar por ellos?”, se pregunta Tot. “Si nosotros no sufrimos, ¿qué les vamos a enseñar a ellos?. Si nosotros luchamos, ellos también tiene que ver cómo se lucha”, explica.
Y está convencido de que cuando él muera “se van a levantar” cinco nuevos líderes. Efeverde

 




Secciones:        
Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

Uso de cookies

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies