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Rex Tillerson no tomará decisiones sobre oleoducto dados sus lazos con petrolera

Rex Tillerson no tomará decisiones sobre oleoducto dados sus lazos con petrolera El secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson. EFE

El secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, no estará involucrado en las deliberaciones del departamento que dirige sobre si autorizar o no la construcción del oleoducto Keystone XL, debido a que hasta enero pasado era jefe de la petrolera ExxonMobil, que podría beneficiarse del proyecto.

El portavoz en funciones del Departamento de Estado, Mark Toner, confirmó hoy a Efe la decisión tomada “a comienzos de febrero” por Tillerson de “apartarse” de todo lo relacionado con la solicitud de la empresa canadiense TransCanada “de obtener un permiso presidencial para su proyecto de oleoducto Keystone XL”.

La revisión de la solicitud para construir el polémico oleoducto, presentada a finales de enero por TransCanada, corresponde al Departamento de Estado, según el proceso regulatorio estadounidense, y se suponía que el secretario de Estado debía enviar una recomendación al presidente, Donald Trump, sobre si autorizarlo.

No obstante, en una carta enviada este jueves a la organización ecologista Greenpeace y a la que hoy tuvo acceso Efe, una asesora legal del Departamento de Estado, Katherine McManus, confirmó que no habría una recomendación final de Tillerson en este caso, para cumplir con “sus obligaciones éticas”.

Tillerson “no ha trabajado en este asunto en el Departamento de Estado y no tendrá ningún papel en las deliberaciones o en la decisión final sobre la solicitud de TransCanada”, indicó McManus en su breve misiva.

Carta de Greenpeace

Greenpeace había enviado el miércoles una carta al Departamento de Estado y a la Oficina de Ética del Gobierno estadounidense, en la que pedía que Tillerson se inhibiera de cualquier decisión relacionada con Keystone XL.

Según la organización de defensa medioambiental, ExxonMobil, empresa en la que Tillerson trabajó durante más de cuatro décadas, podría beneficiarse “directa y previsiblemente” de la aprobación de Keystone XL porque tiene inversiones en las arenas bituminosas canadienses de las que se nutriría el oleoducto.

Keystone XL pretende transportar unos 830.000 barriles diarios de crudo sintético y bituminoso diluido desde la provincia canadiense de Alberta a distintos lugares de Estados Unidos, incluidas refinerías de Texas en el golfo de México.

Revisión sobre impacto medioambiental

El expresidente estadounidense Barack Obama prohibió en 2015 la construcción del oleoducto tras una larga revisión sobre su impacto medioambiental que concluyó con la recomendación del entonces secretario de Estado, John Kerry, de rechazar el proyecto porque erigirlo podría “socavar” el papel de EE.UU. como líder global contra el cambio climático.

Pero cuatro días después de llegar al poder, Trump firmó una acción ejecutiva que daba luz verde a la continuación de los oleoductos Keystone XL y Dakota Access, otro polémico proyecto, siempre que las empresas encargadas de construirlos estuvieran dispuestas a “negociar” una serie de “términos y condiciones”.

La medida firmada por Trump prometía que se tomaría una decisión sobre si autorizar o no el oleoducto Keystone en un plazo de 60 días tras recibir la petición de TransCanada, que la presentó el pasado 26 de enero.

El proyecto Keystone XL ha afrontado mucha resistencia de grupos ecologistas, debido al poder contaminante del petróleo procedente de las arenas bituminosas, cuya producción emite un 17 % más de gases de efecto invernadero que la extracción convencional de crudo. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com