TIEMPO INUNDACIONES

El temporal que costará mucho esfuerzo superar

El temporal que costará mucho esfuerzo superar Un hombre limpia destrozos en su vivienda en la localidad cántabra de Caranceja. EFE/P.Puente Hoyos

Pablo G.Hermida.- EFEverde.- Cantabria ha amanecido este viernes empezando a recapitular los daños de un temporal sin precedentes y reparando y limpiando sus consecuencias, lo que la mayoría de sus vecinos y representantes políticos coinciden en que costará mucho esfuerzo y dinero.

Daños del temporal

Todo ha empezado este viernes a volver a su cauce, también los ríos y su agua, lo que ha permitido comprobar los destrozos ocasionados en las riberas, los pueblos, las calles y las viviendas. Sólo se han librado los situados en las alturas, y los valles se han llevado la peor parte, con el deshielo como principal enemigo.

Las primeras luces del día han permitido contemplar una situación más normalizada que ayer en la región, porque, a pesar de que el agua seguía inundando varios municipios, los ríos han discurrido con menos caudal.

Desde ayer, y de forma ininterrumpida, están desarrollando juntos las labores de limpieza y ayuda ciudadana la Unidad Militar de Emergencias (UME), el 112, la Guardia Civil y la Dirección del Medio Natural del Gobierno regional, cuyos coches, camiones y máquinas desfilan sin descanso a lo largo y ancho de la región.

Caranceja, zona cero

Seguramente la “zona cero” de este temporal haya sido la localidad de Caranceja, que ya a primera hora de ayer tenía gran parte de su carretera anegada y personas aisladas en sus domicilios, que fueron evacuadas por la tarde.

Hoy el panorama allí era desolador, como si un tsunami hubiese pasado por el río Saja: muros caídos, postes eléctricos por los suelos, grúas llevándose coches -esto se ha repetido en muchos pueblos- y multitud de personas barriendo el lodo que ha anegado sus casas y ha destrozado la mayoría de sus enseres.

Para muchos, más duro si cabe que el día de ayer, ha sido el de hoy, cuando han visto cómo la fuerza del agua se ha llevado parte de sus recuerdos, con unas lluvias e inundaciones que todos los vecinos coinciden en que nunca habían azotado con semejante dureza.

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El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, hoy en la población de Santa Olalla. EFE/ Román G.Aguilera

El presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, ha hecho un ‘periplo’ por los municipios más afectados por el temporal para ver su estado, y ya ha dicho que el coste en infraestructuras “va a ser muchísimo” y que “lo más grave” es el argayo que “ha cortado en dos” el municipio de Ruente.

Un puente casi partido y un corrimiento de tierra que ha sacado de su cauce la carretera y la ha doblado, son las más evidentes consecuencias del temporal en este municipio, cuyos vecinos además se han quedado sin suministro de agua, una situación que la vicepresidenta regional, Eva Díaz Tezanos, ya ha avanzado que se solucionará durante hoy y mañana, al igual que en Pechón y Camaleño.

Destrozos

Cada pueblo es un mundo y cada casa una historia, como la de Antonio y Olga, unos vecinos de Mazcuerras cuya vivienda fue construida hace 300 años y que aseguran que nunca sufrió las inundaciones que ayer asolaron esa zona oriental de Cantabria, donde se ven en algunos inmuebles marcas de que el agua ha sobrepasado el metro y medio de altura.

Unos destrozos “dantescos”, como los ha definido el alcalde de Mazcuerras, Javier Camino, que se prolongan por todas las casas cercanas al río, que se ha llevado ropa, muebles, máquinas, pacas de heno y, en definitiva, todo lo que ha encontrado a su paso.

Tal ha sido la magnitud de lo ocurrido, que el Consejo de Ministros ha aprobado este mismo viernes ayudas para paliar los daños por las inundaciones que han afectado más a Cantabria y Asturias.

Los vecinos de Hinojedo han recapitulado esta mañana al despertarse lo que tenían y lo que no, aunque el campo de fútbol que ayer estaba sumergido como si de Atlantis se tratase hoy ya empezaba a ver el cielo.

Las llamadas a los seguros -un tema que ha abordado incluso el presidente regional-, el barro y la humedad han sido las principales preocupaciones de los cántabros, toda vez que se ha sabido que, por suerte, no ha habido que lamentar ninguna víctima normal ni heridos: la mejor noticia de una catástrofe que costará mucho solucionar. EFEverde





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