SERBIA NATURALEZA

Taras, una aldea serbia con cariño a sus cigüeñas

  • Estas aves migratorias llegan en marzo a la diminuta localidad que ha instalado 35 plataformas de anidación y se marchan en agosto

Snezana Stanojevic.- EFEverde.- Las cigüeñas, una especie protegida que busca su lugar en un mundo cada vez menos propicio por los daños del medioambiente, ha encontrado cariño y una naturaleza limpia y rica en alimentos en la pequeña aldea de Taras, en el norte de Serbia, y sus alrededores a orillas del río Tisa.

“La gente aquí en la aldea quiere a las cigüeñas, los niños crecen con un cariño especial por ellas”, declaró a Efe Aleksandra Marovac Cucic, presidenta de la asociación local “Taraske rode” (Las cigüeñas de Taras).

Estas aves migratorias de grandes distancias vienen cada año en marzo a la diminuta localidad que, en un proyecto para su protección, les da la bienvenida con 35 plataformas artificiales de anidación instaladas en postes eléctricos para separar sus nidos voluminosos de los cables y evitar el peligro de descarga eléctrica.

Una calle en que en casi cada poste hay un nido se llama popularmente “Calle de las cigüeñas”, aunque las hay también en otras partes de la aldea y en los tejados de las casas, en su mayoría viejas y construidas en un estilo típico de la región.

En su nido, a lo alto, el ave, de patas largas y rojas, intenta con su gran cuerpo blanco de alas negras dar sombra a sus pichones para protegerles del sol y el calor estival mientras espera a su pareja, que va a traer alimentos y agua para los pajaritos.

"La gente aquí en la aldea quiere a las cigüeñas, los niños crecen con un cariño especial por ellas", declaró a Efe Aleksandra Marovac Cucic, presidenta de la asociación local "Taraske rode" (Las cigüeñas de Taras).

“La gente aquí en la aldea quiere a las cigüeñas, los niños crecen con un cariño especial por ellas”, declaró a Efe Aleksandra Marovac Cucic, presidenta de la asociación local “Taraske rode” (Las cigüeñas de Taras). EFE/KOCA SULEJMANOVIC

Deben estar preparados para el largo viaje, de 12.000 kilómetros, hasta el sur de África, que los espera a finales de agosto.

“La población de cigüeñas va aumentando poco a poco aquí”, dijo Marovac Cucic.

De 25 a 36 parejas

Este año hay 36 parejas que han tenido 57 crías, y no es un año de los mejores; hace dos había 40 parejas y casi 80 pichones, pero hace tan sólo una década no llegaban más de 25 parejas.

Se calcula que en toda Serbia anidan unas 1.300 parejas, una cuarta parte de ellas en los entornos de la ciudad de Zrenjanin, donde se ubica también la aldea de Taras, a unos 115 kilómetros de Belgrado.

Las cigüeñas prefieren prados húmedos y un hábitat pantanoso, de los que abunda esa zona del norte, en la región de Vojvodina.

Alimentación variada 

Tal ambiente natural les ofrece un menú rico y variado, con ranas, ratones, insectos, invertebrados, reptiles como lagartijas y serpientes o a veces incluso peces, con lo que pueden alimentar a sus descendientes.

El mantenimiento de las áreas de alimentación, que abarcan aquí también dos reservas de la naturaleza, es uno de los elementos cruciales para la protección de las cigüeñas.

Entre los planes de la joven asociación “Taraske rode”, que coopera con institutos serbios de protección e investigación de aves, está la rehabilitación de un antiguo pantano de los alrededores.

“Es un proyecto grande y es importante a largo plazo porque de esa forma obtendríamos una nueva área para la alimentación de las cigüeñas”, explicó Marovac Cucic.

“También instalaríamos ahí postes de madera, de anidación, para las futuras generaciones que llegarán. Los postes actuales están ocupados y debemos pensar en el futuro”, dijo.

Por su dedicación a la protección de esa ave migratoria, la aldea fue declarada en 2015 “Pueblo europeo de la cigüeña” por el fondo patrimonio natural europeo EuroNatur.

Así se sumó a otros catorce pueblos galardonados, entre ellos el español Malpartida de Cáceres, que forman una red que coopera en ideas y conocimientos.

El macho Prvoje, el primero en llegar a Taras

En Taras aseguran que el primero en llegar a toda la región es, a principios de marzo, un macho a quien denominan cariñosamente Prvoje (El Primerito).

En general suelen regresar las mismas parejas que habían partido de aquí y que construyen sus nidos en los mismos sitios que antes.

En honor a las cigüeñas, Taras celebra en junio, desde hace tres años y después de un largo período de casi total inactividad de la aldea, una manifestación cultural con espectáculos de música, pintura, poesía y teatro, entre otros.

La aldea se despide de las cigüeñas a finales de agosto.

Su presencia y la emoción que han despertado han dado una nueva vida al pequeño pueblo, con muchos proyectos para su desarrollo, incluido el turismo rural.

Taras es un pueblo modesto, de menos de mil habitantes que se dedican en su mayoría a la agricultura, viticultura y horticultura.EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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