Tamarán: la historia del primer guirre majorero nacido y criado en cautividad

Tamarán: la historia del primer guirre majorero nacido y criado en cautividad

La historia de Tamarán, el primer ejemplar de guirre majorero nacido en cautividad y reintroducido en su hábitat, es la de un éxito completo en los trabajos para la conservación de la biodiversidad.

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El guirre majorero es una subespecie de alimoche en peligro de extinción y está considerado uno de los emblemas de la fauna del archipiélago canario.

Muy amenazada en la actualidad, esta ave sobrevolaba hace medio siglo el cielo de la mayoría de las islas pero hoy día sólo se conservan 42 parejas.

En el caso de Tamarán, este ejemplar fue incubado y criado durante sus primeros meses en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre del Cabildo de Gran Canaria (CRFS) en Tafira.

Es el primero de su género que nace en cautividad y el primero que viene al mundo desde hace decenios en Gran Canaria, de donde desapareció hace medio siglo por la actividad humana, según los expertos.

Este ave rapaz terminó por extinguirse en las islas occidentales, a excepción de en Fuerteventura y, en menor medida, en Lanzarote y sus islotes, donde su población sobrevivió muy diezmada.

El centro de Tafira mantiene varios ejemplares de guirre afectados por graves e incurables lesiones que impiden su reinserción en el medio natural, para así formar un pequeño “stock genético” de esta rapaz.

Según el director del CRFS, Pascual Calabuig, la idea de criar al guirre en Gran Canaria surgió al comprobar que algunos de los animales que llegaban desde Fuerteventura al centro se quedaban en esta isla como “irrecuperables” para la vida salvaje.

Del emparejamiento de uno de estos ejemplares de guirre con una hembra joven y fértil, “surgió el amor y una puesta de huevos” de la que nació Tamarán, tras 42 días en un proceso de incubación artificial.

Los padres del pollo, que lo alimentaron y cuidaron durante sus primeros tres meses de vida en el centro, “desgraciadamente no se pudieron curar” para volver a Fuerteventura con su vástago, lamentaba Calabuig.

Una vez comprobado que “es posible criar guirres en cautividad”, el reto es reforzar y diversificar la población de esta subespecie en Fuerteventura, desde donde podrán reconquistar de manera natural la isla de Lanzarote, alcanzar Gran Canaria y continuar por el oeste hacia el resto de las islas.

Para la consejera de Medio Ambienta del Cabildo de Gran Canaria, María del Mar Arévalo, no es descartable que “a medio o largo plazo” se pueda reintroducir el guirre en la isla al igual que se hizo con el pinzón azul y la paloma rabiche.

En definitiva, el nacimiento de Tamarán, que vino al mundo en Gran Canaria pero que desde el pasado octubre ya es majorero, supone un éxito y la prueba de que esta amenazada ave podría recuperarse. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com