Un taller mexicano fabrica popotes ecológicos para combatir uso de plástico

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Un taller mexicano fabrica popotes ecológicos para combatir uso de plástico

Un taller mexicano fabrica popotes ecológicos para combatir uso de plástico Popotes o pajitas ecológicas. EFE/Daniel Ricardez

José de Jesús Cortés / Santa Cruz Papalutla (México) (EFE).- En su afán por conservar el medioambiente, una empresa del sureño estado de Oaxaca fabrica popotes hechos con materiales naturales, en consonancia con varias regiones de México que impulsan leyes para reducir el uso de plástico.

En Santa Cruz Papalutla, municipio ubicado a 35 kilómetros de la capital oaxaqueña, se instaló un pequeño taller que emplea a ocho artesanos, que tradicionalmente se dedicaban a elaborar piezas hechas a base de carrizo -una planta gramínea de tallo largo- como canastas, flautas, marcos o jaulas.

Ahora sin abandonar sus trabajos habituales se dedican también a cortar, limpiar y pulir el tubo natural con que esta planta se abastece de agua en la tierra, para que, en forma de popote, sea usado para los humanos para tomar líquidos. El proyecto se llama Chika Tiki, y en los últimos meses ha vivido una gran expansión.

En su afán por conservar el medioambiente, una empresa del sureño estado de Oaxaca fabrica popotes hechos con materiales naturales. EFE/Daniel Ricardez

“Se han vendido en Mérida (Yucatán), en México DF, y en otros estados y en donde los he mandado últimamente. Lo han pedido por todo México, me han hecho pedidos y gente ha llamado para preguntar cómo se hacen para fabricarlos igual ellos mismos en otros lugares”, dijo a Efe la fundadora de la empresa y artista plástica Aline Hunzinker.

Apegados a la idea de no dañar el planeta, la microempresa, en crecimiento, tiene cuidados de no cortar gradualmente los carrizales y dejarlos retoñar para no arrasar con la vegetación.

La materia prima abunda en los valles centrales de Oaxaca, y es una planta que se regenera rápidamente en temporada de lluvias.

“Mire este, los carrizos estos al momento de cortarlos vuelven a nacer otra vez. Para que no por cortarlos estemos dañando al planeta. (…) Y en cambio los popotes de plástico pues eso sí tardan más en deshacerse no, y esto no pues porque ya es como leña, se deshace rápido pues”, dijo a Efe Donaciano Sánchez López, un artesano de Santa Cruz Papalutla, mientras recoge la planta.

Pero para ir de acuerdo con la normatividad de empresa amigable con el planeta, ya preparan un estudio de impacto ambiental para programar los cortes de la planta en temporada de lluvias.

El pequeño grupo de artesanos de Chika Tiki emplea directamente a dos familias de Papalutla, que se han beneficiado de la idea de crear popotes ecológicos de carrizo en Oaxaca, donde la tradicional venta de artesanías hechas con esta planta no está bien remunerada.

“Está bien pagado, está muy bien pagado, no tengo que salir fuera de casa para poder este sacar un ingreso más para mi familia”, explicó Asunción Martínez Cruz un artesana que elabora las pajitas desde casa.

En el engranaje de la empresa cada quien tiene una labor esencial. Mujeres y hombres acuden a cortarlos y hombres y mujeres intervienen también en el proceso de venta.

Entre todos pueden elaborar al día 500 popotes y su costo unitario es de cinco pesos (0,25 dólares), que varía cuando los pedidos superan los mil popotes, como es el caso de este nuevo embarque que se va a Mérida, Yucatán.

En su uso, los popotes de carrizos son personales e intransferibles como cualquier objeto de valor e identidad, son lavables y pueden tener una vida útil de hasta tres meses, en contraste con los elaborados con material plástico, que sólo son útiles por 20 minutos o menos.

Fotografía del 9 de septiembre de 2019, que muestra al artesano Donaciano Sánchez, trabajando en la fabricación del pajillas o popotes ecológicos en la comunidad de Santa Cruz Papalutla en el estado de Oaxaca (México). En su afán por conservar el medioambiente, una empresa del sureño estado de Oaxaca fabrica popotes hechos con materiales naturales, en consonancia con varias regiones de México que impulsan leyes para reducir el uso de plástico. EFE/Daniel Ricardez

Fotografía del 9 de septiembre de 2019, que muestra al artesano Donaciano Sánchez, trabajando en la fabricación del pajillas o popotes ecológicos en la comunidad de Santa Cruz Papalutla en el estado de Oaxaca (México). . EFE/Daniel Ricardez

EL USO EN ESTABLECIMIENTOS

En “La Selva”, un bar de la ciudad de Oaxaca, se ha sustituido en su totalidad el común y corriente popote de plástico por uno de carrizo que se elabora en la comunidad zapoteca.

“La gente reacciona muy bien. De hecho, creo que ha habido mucha conciencia por parte de todo el público acerca de la ecología y de los popotes. Y los han aceptado bastante bien. ES una opción biodegradable, que no contamina y se ven muy bien en coctelería”, dijo a Efe Gerardo Vargas Santiago, uno de los camareros del lugar.

Este producto hecho de carriza empujará, en la medida de lo posible, el uso de elementos naturales en lugar de plástico en México. La nación latinoamericana ha emprendido una cruzada contra los plásticos de un solo uso con la capital del país como punta de lanza y con más de una decena de estados que le siguen en busca de alternativas

De enero de 2018 a mayo de 2019, los estados de Baja California, Chihuahua, Sonora, Durango, Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, Jalisco, Nuevo León y la Ciudad de México han modificado sus legislaciones para prohibir o regular el uso de bolsas de plástico, popotes (pajillas) o artículos de unicel (espuma de poliestireno). EFE
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