INCENDIOS FORESTALES

Serafín González: Los incendios forestales tienen consecuencias negativas “mucho más allá” de lo conocido

Serafín González: Los incendios forestales tienen consecuencias negativas González en la I Xornada Galega Patrimonio Natural e Biodiversidade. EFE/Pedro Pablo G. May

Cuando se habla de incendios forestales, muchas personas se quedan sólo con la idea de la pérdida de masa forestal, pero en realidad tienen unas consecuencias negativas que van "mucho más allá de lo que conoce normalmente la gente", por lo que "sólo podremos cambiar la situación cuando la sociedad las comprenda de verdad", ha alertado en entrevista a Efeverde Serafín González Prieto.

Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Santiago de Compostela, experto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), ha explicado que “me dedico a la recuperación de suelos quemados y desgraciadamente tengo mucho trabajo”.

González alerta de que “aunque algunas personas también se acuerdan de la fauna afectada, la mayoría cree que el fuego en el monte sólo afecta a la vegetación”, que puede tardar en recuperarse un plazo de entre unos meses -si sólo había herbáceas- o varios cientos de años -en el caso de árboles de grandes dimensiones-.

Consecuencias negativas

Sin embargo, el problema es mucho más grave por la erosión del suelo, pues “cada centímetro que se pierde tarda entre cien y doscientos años en recuperarse”.

Esto incide en una disminución de la cantidad y la calidad del agua que puede llegar a almacenar y, finalmente, en la salud humana “debido a la contaminación atmosférica y de los recursos hídricos”.

Hay que tener en cuenta también la muerte de trabajadores contra el fuego, que “en Pontevedra, coincidiendo con el ‘boom’ del ladrillo y la plantación de eucaliptos” se ha multiplicado por seis, desde los 2 que fallecieron entre 1984 y 2000 hasta los 12 que lo hicieron entre 2001 y 2017.

Además, estos siniestros facilitan la invasión de especies exóticas, reducen la riqueza suministrada por el bosque en productividad forestal y otros recursos y afectan a otros aspectos como los daños al patrimonio cultural o el empobrecimiento paisajístico.

Una frecuencia que “no es natural”

González ha recordado que Galicia, “con el 5,8 de la superficie de España, sufre el 70 % de los incendios”, con una frecuencia que “no es natural”.

Las estadísticas que publicó el año pasado el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente cuantificaban los fuegos forestales en el decenio entre 2001 y 2010 con un dato esclarecedor: 2 de cada 5 catástrofes de este tipo que se producen en España, afectan al territorio gallego.

Para mejorar la eficacia en la lucha contra ellos, “en el CSIC llevamos desde los años 90 diseñando estudios sobre cómo es afectado el suelo y buscando maneras eficaces de mitigar los daños y acelerar la recuperación”, ha indicado.

Esta información científica y técnica está disponible pero “lamentablemente no es aplicable a la escala de siniestros que hoy padecemos” y “si seguimos teniendo oleadas de 50.000 hectáreas de suelo quemado es muy difícil actuar”.

También ha subrayado los informes de la Fiscalía de Medio Ambiente en Galicia, los cuales certifican que el 90 % de los incendios son intencionados y que la mayor parte de los pirómanos viven a menos de 10 kilómetros de distancia.

Por ello, “es necesario sensibilizar al conjunto de la ciudadanía para, entre todos, presionar a quien tiene la capacidad para abordar la raíz del problema” que “en la mayoría de los casos es la actividad humana”.

Presidente de la SGHN

Serafín González, presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural (SGHN), en imagen cedida por esta organización durante una de las múltiples charlas de sensibilización que ofrece regularmente. EFE

González trabaja en esa sensibilización desde la presidencia de la SGHN que ostenta desde 1995: es una organización que “ha ayudado mucho a transmitir este mensaje a la sociedad, aunque con mucha frecuencia nos encontramos con un muro de incomprensión y de inacción cuando un tema concreto llega a los despachos oficiales”.

Entre los logros en sus más de 40 años de existencia figuran la recuperación de humedales como la Laguna de Antela o las Gándaras de Budiño, el apoyo a la fundación Fragas do Mandeo o el haber evitado la puesta en marcha de la mina de oro de Corcoesto, “aunque este último no fue un éxito sólo nuestro sino de otras asociaciones y de la propia sociedad civil”.

“Defendemos espacios de gran valor que, de otra manera, se perderían, supliendo lo que no hace la Administración”, a través de acuerdos de coste de territorios, alquiler y compra de parcelas, trabajo de voluntarios…

Atlas de naturaleza

La SGHN publica diversos estudios, como censos de aves acuáticas invernantes que permiten analizar la evolución de esas poblaciones y de los ecosistemas de los que dependen, además de los atlas “con datos rigurosos” de fauna y flora que se editan desde 1995, con temas como vertebrados, reptiles o carábidos.

En la actualidad, está elaborando el atlas de flora exótica invasora que recoge sus riesgos “más allá del ecualipto, que en estos momentos ocupa en masas puras o mezcladas una superficie casi semejante a la provincia de Pontevedra” pero “no es ni mucho menos el único problema y ahí está por ejemplo la acacia, a la que favorece los incendios forestales, o la hierba de la pampa, que empezó a usarse como ornamental y ahora es un gran problema ambiental”.

Las especies invasoras son, alerta González, “una de las mayores amenazas para la biodiversidad en el siglo XXI” y su eliminación es tan complicada que “lo mejor sería prevenir la invasión y, si no, actuar en las primeras fases” pues, una vez instaladas en el territorio, su erradicación es “cada vez más costosa y difícil”.

En este campo, este experto cree que “falta clamorosamente una campaña de sensibilización por parte de la Administración” con el fin de advertir a la población que algunas mascotas “pueden ser muy bonitas y al mismo tiempo un problema ambiental” y que alguna planta que “puedo poner en mi jardín porque me gusta, puede acabar saltando al medio natural y convertirse también en un peligro para el entorno”.  Efeverde.

 

 

 




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Pedro Pablo G. May
Periodista y escritor, con más de treinta y cinco años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.

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