ARBOLADO URBANO

Una selección adecuada y la buena gestión de árboles evitan su caída

Una selección adecuada y la buena gestión de árboles evitan su caída Lugar donde ha caído un árbol en Madeira (Portugal), el 15 de agosto del 2017. EFE/Homem De Gouveia

La selección de especies adecuadas y la buena gestión de los árboles, evitaría sucesos como el de Madeira, donde la caída de un roble centenario ha matado a trece personas y herido a otras 49 durante la celebración de una romería, han coincidido tres expertos consultados por Efe.

El suceso se produjo este martes en la aldea de Monte, cerca de Fuchal -capital del archipiélago de Madeira- durante la celebración de una romería.

Sucesos anteriores

Este no es el primer caso en que la caída de las ramas de un árbol causa la muerte de algunas personas. En Madrid se han producido dos casos y otro en Toledo en el último año.

Otro caso reciente es el del ficus centenario en la plaza de Santo Domingo de Murcia capital, cuyas ramas -que están protegidas por un vallado especial- se rompieron y cayeron sin causar víctimas aunque sí gran alarma ciudadana.

Los tres expertos consultados por Efe han coincidido en que la selección más propicia para los espacios públicos, evitar las podas exageradas y una gestión adecuada son las mejores medidas para evitar cualquier suceso.

Selección, podas y gestión adecuada

La presidenta de Bosques sin Fronteras, Susana Domínguez Lerena, ha manifestado a Efe que el árbol que ha caído en Madeira lo ha hecho “abatido por un defecto en la raíz, es decir tenía un problema de anclaje”.

Hay señales que dan síntomas del mal estado de un árbol como el movimiento de tierra en el suelo, pero “cuando un árbol centenario tiene los cuidados adecuados no puede dar este tipo de sucesos”, ha asegurado.

Muchas veces se colocan árboles monumentales en pasos de mucho público y muchas veces no se hacen valoraciones anuales sobre el estado del árbol, por lo que no se puede “criminalizar” a los ejemplares, porque no hay “especies peligrosas”, ha aseverado Domínguez.

Se necesita hacer un “mantenimiento exhaustivo anual” del arbolado, ha añadido, “que haya un arbolista, un arboricultor que realmente sepan de arbolado monumental y tenga conocimientos suficientes para delimitar y establecer las necesidades preventivas”.

Cada árbol es un mundo, tiene sus propias peculiaridades, sus condiciones y situaciones, ha explicado la experta, y ha añadido que por ello se necesita valoraciones sobre su enraizamiento, tamaño, estructura, aspectos que hay que cuidar de forma diferente.

Son “monumentos”

“Son como monumentos, no se trata igual a La Giralda de Sevilla que a la catedral de Burgos, cada uno tiene sus especialistas para su mantenimiento, igual sucede con los árboles”.

“Estamos peleando con el Ministerio de Agricultura y Pesca, Medio Ambiente y Alimentación (Mapama) para organizar una jornadas de formación de personal en arbolado singular”, ha dicho y ha añadido que se necesitan “planes de gestión adecuados” no solo inventarios de árboles.

El técnico conservador de colecciones del Jardín Botánico de Madrid, Mariano Sánchez, ha explicado que por las informaciones que ha visto en los medios escritos por internet y en televisión, el de Madeira “era un roble singular de 200 años aproximadamente, especie que a esa edad está cascado”.

Sánchez ha dicho que aunque no cuenta con la información suficiente del árbol caído en Madeira, un árbol de esas características tiene que tener una poda adecuada para reducir la copa unos diez metros de altura si ya alcanzaba los veinte metros, además de asegurarlo por medio de la utilización de cables de acero.

Sin embargo, “los árboles viejos y con pudriciones implican un peligro”.

“La caída de ramas y árboles es algo imprevisible y normal”, ha explicado el especialista del Botánico, y ha añadido que “los ingleses que son los que tienen más estudiada la caída de ramas, conocen los riesgos, por ello las podan y las quitan”.

Pero una poda exagerada acorta la vida del árbol y produce pudriciones, ha dicho.

No hay especies “más adecuadas”

No se puede hablar de una especie “más adecuada”, ha explicado, y ha añadido que todo depende de las condiciones climatológicas de cada lugar porque las especies son las mismas en cualquier sitio.

En la década de los años 60-70 del siglo pasado, en España tras el ataque de la grafiosis a los olmos autóctonos (ulmus minor), se decidió sustituirlos por los ulmus pumila, ejemplares de crecimiento más rápido, buena sombra y vida corta, ha manifestado Sánchez.

Pero cuando llegan a su edad límite (50-60 años) dan problemas, y “es lo que está sucediendo actualmente en España”, porque se necesita hacer una sustitución progresiva de los ejemplares más antiguos.

En Barcelona y Madrid, que son las ciudades punteras en la gestión del arbolado, y también en Valencia, Sevilla y Bilbao se está sustituyendo el arbolado por ejemplares de menor tamaño, que dan sombra y evitan riesgos futuros.

El representante de Ecologistas en Acción, Juan García Vicente, ha asegurado que “queremos, árboles, sombra y seguridad”, es una situación muy compleja, porque la naturaleza, el ser humano y el urbanismo es una “lucha dura”.

Vicente ha explicado que las especies más adecuadas para el entorno urbano para no crear alarma ciudadana son los plátanos (Platanus hispánica), el almez (Celtis australis) y el ciruelo (prunus pisardi), entre otros ejemplares. Efeverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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