Secuestrar CO2 para mitigar el cambio climático

El incremento de la proporción de CO2 en la atmósfera, uno de los fenómenos que están provocando el cambio climático global, está provocando un importante esfuerzo científico en la búsqueda de alternativas para su captación y aislamiento.

Una de estas opciones es la denominada “Combustión de transportadores de oxígeno” (Chemical Looping Combustion). El profesor de Investigación del Instituto de Carboquímica del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Juan Adánez, está inmerso en esta línea de investigación, con el que se está experimentando desde hace diez años en Noruega, país pionero en este sistema.

Adánez explica que se trata de “un nuevo proceso de combustión que reduce los costes a más de la cuarta parte con respecto a la tecnología actual de captura de dióxido de carbono”.

El coste principal en todo proceso de tratamiento del CO2 se encuentra en su captura y la posterior separación de los humos de combustión del nitrógeno que se hallan en el aire. Según el investigador, “este sistema evita esa separación quemando de otra manera el combustible. En lugar de quemar con aire lo que hace es quemarlo con un óxido metálico, un sólido en polvo fino, que separa el CO2 y lo que produce es vapor de agua que, una vez condensado, deja el CO2 listo para poder almacenarlo”.

El científico añade que “ese CO2 que ya se obtiene puro se puede comprimir y almacenar bajo tierra en huecos geológicos, normalmente en lugares donde estemos seguros que se pueda retener durante miles de años, como por ejemplo puede ser un pozo de gas o petróleo agotado o unos yacimientos salinos que se encuentren a gran profundidad, por debajo de los 800 metros, y allí se queda en forma líquida, donde se va mineralizando lentamente”.

A este respecto, explica además que lo que hay que hacer es “usar sistemas que sean seguros. Noruega, el país más adelantado en este método de captación, almacena un millón de toneladas de CO2. Estados Unidos se encuentra en fase experimental y, a escala mucho más pequeña, hay otros en el Sahara, en In Salah, (Argelia), en Australia y otros lugares donde ya se separa el CO2 por tecnología, y en los que una vez que ya se obtiene puro se almacena bajo tierra para contenerlo durante miles de años”.

En cuanto a la utilidad que puedan tener estas altas concentraciones de dióxido de carbono, el experto indica que “estas cantidades de CO2 son tan enormes que las centrales térmicas no las pueden utilizar para ningún fin. Lo que se está planteando es que este sistema de captura y almacenamiento permanezca hasta que seamos capaces de producir toda la energía que necesitamos a partir de energías renovables “, indica Adánez.

El científico español concluye que “si no queremos emitir CO2 deberíamos no utilizar energía procedente de combustibles fósiles, pero eso es imposible hoy en día. Así que, mientras no seamos capaces de producir por medio de energías renovables, lo que tenemos que hacer es desarrollar tecnologías que permitan capturar el CO2 y almacenarlo”. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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