INCENDIOS FORESTALES

El sector primario, un “cortafuegos esencial” contra incendios forestales

incendios forestales sector primario Imagen de archivo de incendio forestal. EFE/Alba Feixas

Belén Delgado.- EFEverde.- La campaña anual de lucha contra los incendios forestales ha dado comienzo esta semana en España, con llamamientos para garantizar la actividad agropecuaria, un “cortafuegos esencial” en la conservación de los montes.

“Es lo que siempre hemos hecho los ganaderos”, afirma a Efe Antonio Punzano, tras ocho días de trashumancia caminando con sus ovejas por las veredas de la sierra de Segura en Jaén.

Prueba de lo que dice son las 1.300 cabezas que comparten tres ganaderías de la zona y que ahora en verano ocupan el parque natural para pastar.

“Las ovejas hacen que desaparezca la cubierta vegetal, se la comen toda, y aportan a la biodiversidad diseminando las semillas”, recalca Punzano, quien también es responsable de ovino-caprino de la organización agraria COAG.

Lamenta que les hagan pagar por pastar en el monte público, que se invadan las vías agropecuarias, que falten puntos de agua y que se rocíe la hierba con fitosanitarios.

A pesar de todos los obstáculos, cuando los animales se comen las malas hierbas y la maleza también están poniéndoselo difícil al fuego para que prenda.

Territorios discontinuos

El presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Ingenieros Agrónomos, Baldomero Segura, defiende tanto el mantenimiento y promoción de la agricultura de montaña como de la ganadería extensiva, por su “multifuncionalidad en la gestión de los espacios naturales y forestales”.

“Resulta imprescindible mantener las discontinuidades en el territorio mediante explotaciones agrarias y la reducción de la carga de fuego por la acción de la ganadería”, actividad que necesita recibir apoyo económico frente a los mayores costes de producción para ser rentable, agrega.

Este año, con más precipitaciones de lo habitual y condiciones climáticas adecuadas para el desarrollo vegetal, se espera una acumulación de gran cantidad de combustible, un “verdadero” problema en los meses más cálidos y secos, según el ingeniero.

A raíz de la crisis del coronavirus y las restricciones a la movilidad que ha supuesto, existe el peligro de que se hayan abandonado explotaciones agrarias, lo que, según Segura, “en vez de actuar como cortafuegos, acaba provocando el efecto contrario”.

El representante de los ingenieros agrónomos pide también gestionar los bordes de los núcleos urbanos y las infraestructuras públicas, además de los caminos agrícolas y forestales.

Campaña de verano

En 2019, se contabilizaron 10.883 siniestros, el 10,6 % menos que la media del último decenio; y hubo 83.963 hectáreas forestales afectadas, un 15 % menos, según datos oficiales.

El noroeste del país fue la región más afectada, con cerca de la mitad de la superficie forestal quemada, seguida del interior, la zona del Mediterráneo y las islas Canarias.

En lo que va de año, los incendios forestales han afectado a un 50 % menos de territorio, debido sobre todo al estado de alarma y las lluvias, según declaró el jueves la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, durante la presentación de la campaña de verano 2020.

Dicha campaña se desarrollará hasta el 15 de octubre y contará con un dispositivo para la extinción formado por 73 aeronaves, 7 unidades móviles de análisis y planificación, y cerca de 3.000 efectivos entre técnicos, pilotos, mecánicos y personal de brigadas forestales y bases aéreas, entre otros.

Hace unos meses, el Ministerio para la Transición Ecológica asumió las competencias forestales, que anteriormente dependían del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

El abandono rural sigue siendo, en cualquier caso, un riesgo para la propagación de incendios, a pesar de los avances técnicos que se han logrado en las tareas de extinción.

Desarrollo rural

La responsable de la campaña de incendios de Greenpeace, Mónica Parrilla, destaca que, con independencia de las causas del fuego, cada vez hay menos incendios, pero son más intensos y responsables de una mayor superficie quemada.

Con el confinamiento, muchas personas que tienen fincas en el medio natural no han tenido tiempo para limpiarlas y, según Parrilla, “es el momento de priorizar” esa labor.

“El aumento de la superficie forestal se ha convertido en un polvorín a causa del cambio climático. Eso no se soluciona en dos o tres meses de labores preventivas”, insiste, y ya que no es posible evitar los incendios, insta a evitar al menos los de altísima intensidad.

Para eso se necesita fragmentar el paisaje, esto es, “romper la continuidad del combustible” alternando bosques, ganado, viñedo y otros cultivos, explica Helena Ballart, especialista de la fundación Pau Costa.

La consigna es clara: cuanto más se gestione el territorio a escala local, menos intensos serán los incendios.

En ese sentido, Ballart llama a reforzar el desarrollo rural a través del consumo de productos locales, ya sean alimentos o biomasa, de forma que se pueda extraer el combustible acumulado en el monte para obtener energía, reforzar las redes locales y dar valor a los gestores del territorio como son los pastores y los agricultores. EFEverde

 

 




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