Sebastián Álvaro revive la expedición de Shakleton a la Antártida

El creador de "Al filo de lo imposible", Sebastián Álvaro, y el equipo de exploradores que han revivido durante casi dos meses la expedición de Ernest Shakleton a la Antártida a bordo del Endurance

Casi 3 años después de que el Endurance partiera rumbo a la Antártida, Ernest Shackleton y sus hombres volvieron a pisar Inglaterra. En aquel momento, nadie prestó atención a las hazañas vividas por estos 28 hombres. La Primera Guerra Mundial estaba en pleno apogeo  y lo único importante fue que muchos de los miembros de la expedición todavía llegaron a tiempo de alistarse y morir en las trincheras. Nada hubo del honor y el reconocimiento que citaba el famoso anuncio que tiempo atrás publicó Shackleton en The Times.

Nosotros, mañana jueves 21 de noviembre, a las 19:00, queremos cambiar esa parte de la historia y recibir a Sebastián Álvaro y Luis Heras con una cálida bienvenida después de esta expedición siguiendo Las Huellas de Shackleton.

Han sido casi dos meses en Georgias del Sur donde el equipo ha tenido que enfrentarse a uno de los peores climas del planeta, continuas nevadas, fuertes ventiscas, vientos de más de 50 nudos y dos semanas de navegación por el mar más temido por los marinos.

El recibimiento tendrá lugar en la Librería Desnivel (Plaza de Matute, 6. Madrid) donde tanto Sebastián Álvaro como Luis Heras nos contarán todos los detalles de esta aventura. El resto de miembros del equipo de momento permanecerá en Islas Malvinas una semana más, a la espera de que un vuelo les traiga de regreso a España.

Por ellos, por Sir Ernest Shackleton y por Sebastián Álvaro queremos cambiar la historia y esta vez sí, mostrarles todo el honor y reconocimiento que se merecen.

La Expedición partió de Madrid el 3 de octubre y 3 días después ya estaban zarpando desde Malvinas rumbo a Georgias. Sorprendentemente, los primeros días de la travesía tuvieron unas muy buenas condiciones, dentro de lo que puede esperarse de ese mar. El capitán de La Sourire – el barco en el han vivido este último mes – para calmar a los miembros de la expedición les decía que no tenían nada que temer: “Todo es muy fácil. Básicamente se trata de impedir que el océano entre dentro del barco.”

6 días después de zarpar de Malvinas llegaron a Georgias, a la zona noroeste de la isla. Nada más llegar ascendieron a un monte de 745 metros que al principio creían virgen, por no aparecer en sus cartas de navegación pero que si constaba en el museo de Grytviken. Como primera actividad estuvo muy bien para entrar en contacto con la isla y darse cuenta de que en Georgias no hay nada fácil, sobre todo cuando el tiempo no acompaña.

Y es que dicen que en Georgias solo puede hacer malo o muy malo. Ellos la verdad es que no han tenido mucha suerte con el clima y así lo pudieron comprobar los primeros días cuando una vez metidos en la travesía de Shackleton decidieron regresar al barco. Habían atravesado desde Bahía Posesión (llamada así porque fue donde desembarcó James Cook en 1775 y tomó posesión de la isla) hasta la Bahía del Rey Haakon y montaron el campamento en el Collado Shackleton. Tal fue el temporal que les hizo esa noche y las malas previsiones que tenían, que decidieron volver a La Sourire.

Los días siguientes aprovecharon para desplazarse con el barco hacia el sur, hacia Grytviken, que es dónde se encuentran los pocos habitantes de la isla, el Museo de Georgias, las antiguas factorías balleneras y sobre todo el cementerio dónde se encuentra enterrado Ernest Shackleton. Visitaron la tumba y entre otras cosas dejaron una púa que les dio Pancho Varona antes de partir y una caja de metal con tabaco de pipa. Lo del tabaco fue porque Shackleton pidió a sus hombres cuando tuvieron que dejar su barco, El Endurance, que abandonaran todo aquello que no fuera imprescindible. Ellos tiraron el tabaco, uno de los pocos placeres de los que podían disfrutar allí. Cuando meses después Shackleton volvió a rescatarles a Isla Elefante, sabiendo del esfuerzo que les había supuesto desprenderse de él, desde el barco les tiró paquetes de tabaco.

Cuando las condiciones meteorológicas mejoraron, la Expedición decidió realizar la travesía de dos glaciares de los que apenas tenían información, el Heaney y el Nordenskjöld, con grandes dudas de cómo sería el final del glaciar y de cómo podrían salir de él y llegar a la costa para que pudieran recogerles. Tampoco aquí tuvieron mucha tregua y el viento les llegó a tirar al suelo en alguna ocasión. Tanto es así que el barco no pudo ir a recogerlos a la Bahía Nordenskjöld y tuvieron que esperar una noche a que amainara el viento y pudiera zarpar hacia el glaciar e ir a por ellos.

Una vez terminaron esta travesía y viendo que el tiempo se les echaba encima decidieron volver a Bahía Posesión para intentar de nuevo la travesía. Además  las previsiones meteorológicas eran buenas. Sin embargo, y siguiendo con la tónica de la expedición, tuvieron que soportar vientos fortísimos, espesas nieblas que les obligaban a caminar todos juntos y a orientarse a ciegas, sin poder ver por dónde caminaban (con el consiguiente riesgo de ir hacia una zona de grietas), nevadas fortísimas y bajas temperaturas. Las dos primeras noches en el Collado de Shackleton y el Paso del Tridente fueron según ellos un verdadero infierno durante las cuales el viento llegó a destrozar algunas tiendas, rompiendo las varillas y rajando las telas. Aún así decidieron continuar primero hasta Fortuna Bay y luego hasta Stromness y completar la misma travesía que 97 años antes hicieron Worsley, Crean y Shackleton.

Los últimos días han aprovechado para realizar otra ascensión a un monte de la zona de Stromness, por una ruta aérea muy bonita según nos han podido contar, han visitado las famosas pingüineras de Georgias y tirar fotos de la espectacular fauna de la isla.

El 1 de noviembre la expedición salió de Georgias rumbo a Malvinas. Tan solo 24 horas después el capitán de La Sourire, Hugo Delignieres (primer navegante en pasar en solitario un invierno antártico), decidió dar media vuelta por la amenaza de olas de 8 metros y vientos de 50 nudos (según él, era la primera vez que le pasaba en 15 años).

Han estado 5 días en Georgias del Sur esperando a que mejoraran las condiciones meteorológicas (tan fuertes eran los vientos que estado con 3 amarres para asegurar el barco). El jueves pasado (7 de noviembre) volvieron a zarpar rumbo a Georgias y previsiblemente llegarán en 8 o 9 días, dependiendo de las condiciones que se encuentren (de momento las únicas noticias que hemos tenido de ellos ha sido un mensaje hace un par de días diciendo que todo iba bien).




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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