RSC AMBIENTAL

Victoria Sánchez: Una empresa incapaz de gestionar proveedores no puede ser responsable

Victoria Sánchez: Una empresa incapaz de gestionar proveedores no puede ser responsable Recurso de archivo. EFE/Cabalar

Madrid (EFE).- Una empresa incapaz de gestionar sus proveedores y el conjunto de la cadena de suministro "es imposible que pueda hablar de responsabilidad", ha señalado en una entrevista con EFE la directora de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) del Grupo Calvo, Victoria Sánchez.

Sánchez ha explicado que en el Grupo Calvo han diseñado una estrategia de RSC aplicando un “enfoque holístico” que, a pesar de ser “sin duda más compleja”, permite a la compañía reducir sus impactos en cada uno de los ámbitos en los que opera.

“No entendemos otra forma de hacerlo”, pues aunque “pudiéramos pensar que una empresa como Calvo podría centrarse sólo en la sostenibilidad pesquera, no podríamos entender la gestión responsable si nos ocupáramos sólo de una de las patas y no tuviéramos en cuenta, por ejemplo, el impacto ambiental de nuestras fábricas y nuestra cadena de suministro”, ha detallado.

Una de las últimas líneas de trabajo que Calvo ha incluido en su RSC es el Código de Conducta para proveedores, aprobado en 2017, y cuyo objetivo es recoger todas las obligaciones que son exigibles a la cadena de suministro de la empresa, que cuenta con más de 2.500 proveedores en diferentes áreas y, de los cuales, 100 son de atún, el principal producto con el que trabaja la marca.

Este código está basado en BSCI (Business Social Compliance Initiative), una iniciativa de la plataforma Amfori para “asegurar cadenas de suministro responsables y sostenibles”, una entidad a la que el grupo se ha adherido en 2016 con el fin de reforzar “su capacidad de evaluación y monitorización de proveedores a lo largo de toda nuestra cadena de valor” a través de auditores externos, según se desprende del Informe Anual 2017 de la compañía.

Asimismo, el año pasado la compañía lanzó un sistema de trazabilidad para los productos de atún de las marcas Calvo y Nostromo, de modo que, a través del etiquetado e introduciendo un código en la página web del grupo, los consumidores puede conocer la especie, la región oceánica donde ha sido la captura, el arte de pesca, o cuándo y qué barco ha pescado el atún.

“Nuestros consumidores, cada vez más, por fortuna, están más informados, quieren estar más informados y reclaman poder hacer una compra responsable”, ha apuntado.

Reducir el impacto ambiental

Reducir el impacto ambiental y mejorar las condiciones laborales de los tripulantes de la flota pesquera de Calvo, que cuenta con once buques propios y 401 colaboradores, es otra de las preocupaciones.

Para ello, la compañía apuesta por la formación continua de los empleados y en aplicar protocolos para “reducir el bycatch”, es decir, la pesca accidental de otras especies que no son objetivo “para que no sufran ningún daño”.

También se prohíben los “transbordos en alta mar”, que consiste en que un barco suministra a otro combustible y víveres, de modo que una embarcación podría estar “indefinidamente faenando”, con lo cual, la tripulación “no vería tierra” durante largos periodos, según Vázquez.

Otra de las medidas asumidas por Calvo es la prohibición de los descartes en alta mar, que consiste en arrojar aquellos pescados que no se consideren adecuados para su consumo, y que produce un impacto negativo en la sostenibilidad de los océanos.

Por otra parte, en las fábricas del grupo, la principal estrategia para mejorar su sostenibilidad pasa por un uso responsable de los recursos energéticos. El año pasado, la marca logró que un 25,2 % de la energía sea de origen renovable, frente al 18,3 % del año 2016.

Calvo, adherido a la Red Española del Pacto Mundial desde 2016, ha determinado que su actividad tiene especial impacto en cuatro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, en concreto, con los relacionados con el trabajo decente y crecimiento económico (8); la industria, innovación e infraestructura (9); la producción y consumo responsables (12), y la vida submarina (14).

“Es prácticamente imposible para una empresa abordar todos los objetivos”, por eso desde el grupo han analizado aquellos en los que su actividad tiene impacto directo, ha explicado Sánchez, quien ha reconocido que la sostenibilidad se erige como una gran reto del que depende la continuidad del negocio, no sólo para Calvo, sino para toda la industria pesquera. EFE-RSC
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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com