RÍOS ATMOSFÉRICOS

Ríos atmosféricos, autopistas en el cielo que inciden en borrascas en España

tiempo lluvia Foto archivo, lluvia. EFE/Kai Försterling

Los ríos atmosféricos, autopistas aéreas de miles de kilómetros de longitud y que transfieren grandes cantidades de vapor de agua desde regiones tropicales hasta latitudes medias, se encuentran detrás de las borrascas de alto impacto que golpearon a España este enero con abundante precipitación y fuertes vientos.

De las cinco borrascas que afectaron a la península -Filomena, Gaetan, Hortense, Justine e Ignacio-, en concreto, Gaetan y Hortense, arrastraron un río atmosférico evidente en su génesis, ha explicado a EFE Jorge Eiras, doctor en Física, quien detalla, que durante el invierno, cuando la atmósfera es menos húmeda, pero mucho más dinámica que la estival, la península ibérica acostumbra a recibir 3 o 4 ríos al mes procedente del golfo de México.

Galicia y Portugal son las dos zonas peninsulares en la que los ríos tienen una acusada incidencia y por eso llueve tanto: en ciertas regiones de la comunidad gallega entre el 50-60 por ciento de la precipitación en invierno está relacionada con ríos atmosféricos leves, afirma el experto.

Autopistas climáticas

Para Eiras, docente del Centro Universitario de la Defensa (CUD), en la Escuela Naval Militar de Marín, estas pistas climáticas, cuya notoriedad ha experimentado un enorme auge en los últimos años, se caracterizan por ser regiones muy alargadas y estrechas -miles de kilómetros de largo frente a unos cientos de ancho- con una enorme cantidad de agua, superior al caudal del río Mississippi.

Su naturaleza les permite funcionar como grandes vías que distribuyen la humedad -y con ello, energía en forma de calor latente- desde las húmedas y cálidas regiones subtropicales y tropicales hacia el resto del planeta.
Sin embargo, este fenómeno, tan decisivo a la hora de explicar algunas de las borrascas peninsulares, no contribuyó a la formación de Filomena, la borrasca excepcional e histórica que entre el 7 y 10 de enero dejó unos 5.000 hectómetros cúbicos de agua en España, una cifra similar al consumo urbano durante un año.

Filomena

Para explicar Filomena, se necesita aún “tiempo y simulaciones climatológicas concluyentes” que determinen con precisión, dónde se evaporó toda esa humedad que descargó de forma tan excepcional en forma de nieve en amplias zonas del interior de España, observa el doctor en física.

Los ríos se localizan en la troposfera (10-15 kilómetros de altitud), y, en su interior, la masa ingente de humedad que acarrean se sitúa en los dos primeros kilómetros, por lo que, cuando los ríos tocan tierra, generalmente áreas de Galicia, Portugal y zonas de Asturias, interactúan con la orografía descargando en esa zona toda la precipitación que acarrean.

Lo que sí está muy claro es que “la nieve dejada por Filomena no era madrileña”, argumenta Eiras, quien detalla que es inusual que Madrid, ubicada en latitudes más bajas, se vea afectada por este tipo de fenómeno.

Para Eiras, docente del Centro Universitario de la Defensa (CUD), en la Escuela Naval Militar de Marín, los ríos, presentan una enorme “variabilidad entre ellos y no hay dos iguales”.
En sus fases más intensas, son los responsables de precipitaciones extremas en los meses de invierno, que pueden provocar situaciones peligrosas, dejando un impacto económico y social negativo en las regiones afectadas por ellos; sin embargo, en sus versiones más leves, son beneficiosos y esenciales para la salud hidrológica.

Cambio climático 

Respecto al cambio climático y a su incidencia en el futuro en estas vía aéreas, el experto razona, con cautela y prudencia, que “dependerá de cómo sea la atmósfera en la que residan”, y, en este sentido, la mayor parte de los análisis prospectivos predicen una atmósfera más cálida y con una dinámica diferente.

Por cada grado centígrado que aumente la temperatura del planeta en el futuro, los río alojarán un 7 % más de humedad que ahora, explica Jorge Eiras para incidir en que los fenómenos hidrológicos extremos -precipitación y sequías- van a ser mas frecuentes e intensas en el futuro, por tanto, la cantidad de humedad que recibiremos desde las regiones tropicales también será mayor.

Los ríos atmosféricos es un fenómeno que probablemente ganará importancia a final de este siglo, aunque todavía no se puede afirmarlo con rotundidad, concluye el experto. Efeverde




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