VIDA SILVESTRE

El “rewilding”, la alternativa para recuperar la vida silvestre

espacios naturales protegidos covid-19 Flores de primavera en el Parque Nacional del Teide, en Tenerife. EFE/Miguel Barreto/ARCHIVO

Lourdes Uquillas.- El hombre lleva 60.000 años extinguiendo especies y reduciendo otras, sin embargo, el ritmo de destrucción ha aumentado en las últimas décadas, explica la profesora de Filosofía de la Universidad Autónoma de Barcelona, Marta Tafalla, quien propone el “rewilding” para la restauración de la vida natural.

El “rewilding”, término en inglés sobre el que existe un debate de cómo traducirlo al castellano: “resilvestrar o resalvajar pero no renaturalizar”, según Tafalla, permitiría que la vida salvaje volviera a espacios invadidos por el ser humano y donde se han construido infraestructuras que han provocado la desaparición de especies.

“Rewilding”, una alternativa a la masa antropogénica

ESPAÑA-TRASVASE TAJO-SEGURA

Conducciones del trasvase Tajo-Segura a su paso por la huerta de la Vega Baja cerca de Orihuela. EFE/MORELL/ARCHIVO

Según la profesora de la UAB, el “rewilding” es una alternativa a la invasión del acero, el hormigón y el asfalto que existe en el planeta, justamente cuando este 3 de marzo se celebra el Día Internacional de la Vida Silvestre.

Porque según un estudio sobre el “panorama general” del planeta en 2020, publicado por el Instituto Weizmann de Ciencias (WIS) en diciembre pasado, la masa creada por el hombre (masa antropogénica), es decir el conjunto de edificios, carreteras, infraestructuras, vehículos y otros objetos ha superado a la biomasa en la Tierra.

Según el WIS, se prevé que esta “jungla de cemento” supere más del doble de la masa biológica y natural (biomasa) compuesta por seres vivos de origen animal y vegetal para 2040.

Ante este panorama, Tafalla explica en entrevista con EFE, que se siente “pesimista” porque “no estamos prestando atención a la crisis ecológica y la pérdida de biodiversidad”.

Las especies “están entrelazadas en la biósfera, unas necesitan de otras y cooperan unas con otras”, sin embargo, todo esto tiene un problema: la acción humana que “destruye la biosfera, provoca la pérdida de biodiversidad y agota los recursos”.

Especies aún por describir

FLAMENCO Cuenca

Un grupo de flamencos en el lagunar de Manjavacas. EFE/Aníbal de la Beldad/ARCHIVO

Recuerda la autora de ‘Los derechos de los animales’ (Idea Books, 2004), que según el estudio “How Many Species Are There on Earth and in the Ocean?”, publicado en Plos Biology en 2011 por Camilo Mora y otros investigadores, existen aproximadamente 8,7 millones de especies eucariotas, de las cuales 2,2 millones son marinas.

No obstante, según los autores del estudio, alrededor del 86 % de las especies en la Tierra y el 91 % en el océano, está aún por describirse.

El informe de la Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) de Naciones Unidas, advierte de la pérdida de más de un millón de especies de animales y plantas en los próximos años si no se adoptan medidas adecuadas para la preservación de la vida natural.

Mientras que el informe Planeta Vivo de la organización ecologista WWF señala que entre 1970 y 2016 las poblaciones de especies de vertebrados han disminuido una media de 68 %.

Tafalla, quien imparte la asignatura Etica Animal en el Máster en Filosofía Aplicada en la UAB, añade que “de todos los mamíferos de la tierra, solo el 4 % son salvajes, el resto somos humanos y animales de ganadería”, y solo el 30 % de las aves, porque el hombre ha ido “sustituyendo la vida salvaje” y “domesticando a muchas especies para ponerlas a su servicio”.

Animales y agua al servicio del ser humano

Cree que es necesario reflexionar porque el hombre ha domesticado a los animales dándoles funciones nuevas, “para que trabajen para nuestros intereses, en vez de que trabajen para la biosfera”.

Recuerda, además, que el agua se gestiona solo para los intereses de la especie humana, mientras “miles de animales se ahogan en ríos canalizados” cada año.

Todo este “boomerang” de destrucción ha desembocado en la pandemia actual, dice, y menciona a la filósofa  y catedrática de la Universidad de Valladolid, Alicia Puleo, y el profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y ecologista, Jorge Riechmann, quienes señalan que esta situación es un “desprecio del hombre hacia las otras especies”.

Decrecimiento de la actividad humana

Aves en el estuario de Sanlúcar de Barrameda, en Doñana. EFE/Marta Martínez/ARCHIVO

Tafalla explica que el decrecimiento de la actividad humana permitiría que la vida natural se recupere y asegura que el “rewilding” es “otra cara del decrecimiento”, que se puede poner en marcha con un “bajo coste, no hace falta tecnología” y solo implica un “proceso de retirada” para lograr la recuperación de la naturaleza.

No obstante, el “rewilding” debe “ir acompañado de muchos actores”, como los movimientos ecologistas. Un  ejemplo de “rewilding” urbano es la resilvestración del río Manzanares a su paso por Madrid”.

“Necesitamos resalvajar tanto grandes ecosistemas como también las ciudades. Esas acciones contribuyen a la lucha contra el cambio climático”.

Señala también como otro de los factores importantes al decrecimiento de la población “-respetando los derechos humanos-” y un cambio de hábitos de consumo hacia una dieta vegana o vegetariana, porque los actuales basados en los productos animales “consumen mucha tierra y químicos”.

Asimismo, incide en la necesidad de luchar contra el comercio de vida salvaje, que “ha crecido mucho en los últimos años gracias a internet” y reforzar la educación ambiental en los centros de educación, en los medios, en el mundo del arte, porque “es necesario conocer las otras especies”.

Concluye que volver a conectar con la naturaleza, como se está viendo en este periodo de pandemia en muchos pueblos, “nos puede ayudar a vivir en la tierra de otra forma”. EFEverde

 

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