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Los alcaldes temen reticencias al transporte público tras la COVID-19

transporte-metro-bilbao Vista de una estación de metro vacía en Bilbao. EFE/LUIS TEJIDO

Superar las reticencias al uso del transporte público y recuperar espacio en las ciudades para los peatones son algunas de las preocupaciones manifestadas por los alcaldes una vez finalice el confinamiento de la población por el coronavirus.

En una conversación online, alcaldes de grandes ciudades como Madrid o Barcelona y de municipios de mediano tamaño como Gijón o Lugo, han abordado en un coloquio soluciones concretas con las que sus consistorios tratarán de dar respuesta a los desafíos de la crisis del coronavirus, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Reticencias al transporte público

Dividido en tres grandes bloques –atención social, movilidad urbana y reto económico- el coloquio, organizado por la plataforma El Día Después, ha puesto de manifiesto la preocupación de los alcaldes por el recelo de los ciudadanos hacia el transporte público, que puede traer como consecuencia “la vuelta masiva al transporte privado”.

José Hila, alcalde de Palma, ha rechazado los mensajes negativos sobre la seguridad en el transporte colectivo, que en su opinión “hay que fomentar aún más”, y en este sentido el alcalde de Murcia, José Ballesta, ha subrayado que para recuperar la confianza de los viajeros hay que poner a su disposición geles desinfectantes, guantes y mascarillas.

Laia Bonet, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, ha apostado por avanzar hacia un modelo de movilidad sostenible en las ciudades, pese a “la tentación de la ciudadanía de usar el medio privado en detrimento del colectivo” por miedo al contagio, y para Joan Ribó, alcalde de Valencia, “es fundamental recuperar la confianza de los ciudadanos en el transporte público”.

Tráfico y contaminación

Los alcaldes han coincidido también en la necesidad de recuperar espacio para las bicicletas y los peatones como una forma de evitar que el tráfico y la contaminación se vuelvan a adueñar de las ciudades; “no es una época de cambios, sino un cambio de época, que nos está obligando a aprender mucho”, ha opinado José Ballesta.

“La del día después será una ciudad metropolitana, sin centro ni periferia, la movilidad no será radial y bidireccional, sino transversal y multidireccional”, ha asegurado.

Joan Ribó ha subrayado que el futuro pasa por “aumentar la resiliencia de la ciudad, orientada a un modelo sostenible para hacer frente a otro gran desafío, el cambio climático”, y para ello es necesario “fomentar los desplazamientos seguros a pie, con distancia de seguridad, aceras más amplias y supermanzanas”.

Laia Bonet ha abogado por “evitar que el día después se parezca a un paisaje después de una batalla y saber aprovechar las oportunidades que nos brinda esta crisis, con ciudades más lentas pero no por ello menos activas, evitando ruralizar la ciudad y avanzando en los hitos definidos por la Agenda 2030”.

Lara Méndez, alcaldesa de Lugo, ha instado a introducir el concepto de aldeas urbanas o barrios sostenibles “que utilicen la madera como elemento estructural que se comporta mejor en situaciones imprevisibles y ayudar así a potenciar una economía verde” y Raquel Sánchez, alcaldesa de Gavá, ha subrayado que esta crisis “es una oportunidad para acelerar la implantación de políticas que apuesten por nuevas economías que sintonicen con los ODS“. EFEverde





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