RENOVABLES UE

La UE tendrá que importar estiércol de vaca para cumplir con sus objetivos de renovables, advierte un estudio de Birdlife

La UE tendrá que importar estiércol de vaca para cumplir con sus objetivos de renovables, advierte un estudio de Birdlife Fotografía de archivo de la transformación del estiércol en abono orgánico. EFE

Efeverde.- La Unión Europea (UE) se verá forzada a importar desechos orgánicos, como el estiércol de vaca y residuos de madera, si no pone límites a la cantidad de bioenergía que puede contabilizar de cara a cumplir con sus objetivos de energía renovable, según se desprende de un estudio cuyos resultados ha adelantado esta semana, en exclusiva, el portal europeo EurActiv.com, socio de EFE.

Un análisis realizado por los grupos de protección del medio ambiente Birdlife Europe y Transport & Environment, reveló que los residuos sostenibles de la madera en Europa, los desechos agrícolas y el estiércol sólo cubrirían –como máximo- un 80% de la previsión de utilización de la bioenergía en la Unión Europea para el año 2030.

Los jefes de Estado y de Gobierno del bloque comunitario europeo acordaron el pasado mes de octubre dar un impulso a las renovables en su mix energético, con un aumento de al menos el 27% para 2030, como parte de su compromiso para recortar las emisiones contaminantes y luchar contra el cambio climático.

Los ecologistas argumentan que el déficit, o la cantidad restante (como mínimo un 20%), tendría que ser compensada por importaciones de madera (pero de producción no sostenible) y por cultivos alimentarios de fuera de las fronteras europeas. Esas importaciones, aseguran, no tendrían que someterse a las férreas normas de la UE, y su transporte tendría un impacto negativo en el medio ambiente.

En ese sentido, está previsto que la Comisión Europea publique una revisión de la Directiva de Energía Renovable el próximo día 30 de noviembre. Esa norma es, hoy por hoy, la referencia política principal para la utilización de la bioenergía en toda Europa. La bioenergía, en pocas palabras, es energía renovable procedente de organismos vivos.

Europa utiliza, sobre todo, madera para energía y biocombustibles para impulsar el transporte, de acuerdo con el estudio.

En 2014, la bioenergía supuso el 64,1% de las fuentes de energía renovable en Europa. Birdlife Europe y Transport & Environment aseguran que, en 2030, la bioenergía sostenible podría alcanzar apenas un 30% en la UE.

Promover las energías renovables, la gran apuesta europea

La disponibilidad de residuos para generar energía caerá, aseguran ambos grupos ecologistas, debido a una mejora en la gestión de desechos y a iniciativas como el Paquete sobre la Economía Circular de la UE. La demanda de madera para fabricación de muebles, el sector de la construcción, el papel y la industria del empaquetado también está aumentando, según los resultados del estudio.

Jori Sihvonen, responsable de bioenergía en T&E comentó: “antes de quemarla, la madera producida de manera sostenible debería usarse para construir casas y hacer muebles y papel”.

“Europa debería limitar el uso de la bioenergía y dedicar sus esfuerzos a promover el uso sostenible de las energías renovables, entre ellas la solar, eólica, geotérmica y la energía de las mareas”, subrayó Sihvonen en declaraciones a EurActiv.com.

Sin límites a la bioenergía en la Directiva de Energía Renovable, aseguran los ecologistas, la legislación incentivaría la utilización de bioenergía no sostenible, entre ellas algunos biocombustibles o madera importada.

Se necesitan normas sobre sostenibilidad

Tanto T&E como Birdlife Europe han hecho un llamamiento a la UE para que se apliquen normas paneuropeas de sostenibilidad para los suministros de biomasa. Algunos biocombustibles basados en alimentos y la quema de árboles para obtener energía serían algo mucho peor que alternativas con combustibles fósiles, aseguran ambos grupos ecologistas.

Sini Eräjää, responsable de política bioenergética en Birdlife Europe aseguró en declaraciones al portal europeo socio de EFE que “la UE necesita una política sobre bioenergía sostenible que separe ‘el grano de la paja’ y garantice que nos mantenemos dentro de los límites de lo que está disponible y es sostenible. La política debería excluir el uso de cultivos agrícolas y árboles para generar energía con el objetivo de dejar espacio a las maneras más sostenibles de bioenergía”.

Por su parte, Dick Roche, asesor en la empresa húngara de etanol Pannonia y ex ministro de Medio Ambiente de Irlanda, opina que sería muy importante contar con normas de sostenibilidad europeas.

“La manera de garantizar que no hay biocombustibles nocivos en Europa es asegurarse que los criterios de sostenibilidad en la Directiva de Energía Renovable se aplican de manera rigurosa. Como sabemos por el último informe del Tribunal de Cuentas de la UE, de momento eso no es así”, se lamentó.

Biocombustibles avanzados y ventaja europea

Un grupo de ONG, compañías líderes y “think tanks” advirtió hace poco de que la UE podría perder su ventaja competitiva, que tanto le ha costado ganar en el sector de los biocombustibles, debido a la falta de señales sobre (la voluntad de contar con) un mercado lo suficientemente sólido de parte de los responsables políticos europeos, entre ellas la Comisión de los 28.

Los biocombustibles avanzados se generan a partir de materiales no-alimenticios como los residuos de la agricultura y silvicultura o desechos biológicos de los núcleos urbanos. A diferencia de algunos biocombustibles de primera generación, no suponen un incentivo al crecimiento de cultivos alimenticios para combustible, un punto muy polémico.

Los activistas medioambientales están presionando para que los responsables políticos de la UE establezcan objetivos vinculantes para combustibles alternativos avanzados en el próximo paquete legislativo sobre clima de la UE para el período 2020-2030, según ese grupo heterogéneo de ONG y otros activistas. Los miembros de esa plataforma han logrado superar sus antiguas diferencias de criterio, y desde el año pasado trabajan codo con codo para sacar adelante sus propuestas ante Bruselas.

En julio pasado, la Comisión Europea publicó una estrategia para el transporte bajo en emisiones. En ese documento, el ejecutivo de los 28 socios hace un llamamiento para que vayan desapareciendo gradualmente los biocombustibles basados en alimentos y sean sustituidos por biocombustibles de nueva generación.

La UE se ha puesto como objetivo contar con el 10% de energía renovable en el combustible para el transporte en 2020, una meta incluida en la Directiva de Energía Renovable (RED, por sus siglas en inglés). La directiva RED es sujeto de revisión para el período 2020-2030. Se prevé que Bruselas haga una propuesta concreta a finales de este mes (noviembre 2016). Euractiv Euroefe

Por James Crisp y Fernando Heller

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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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