Redit Summit 2021

Teledetección de la NASA para combatir las plagas en arrozales

Un momento del debate en Redit Summit 2021

Valencia, 11 nov (EFE).- La NASA dispone de un gran potencial para aplicar el análisis de las imágenes de satélite al sector agrícola para aumentar la productividad, detectar y prevenir problemas y tendencias y luchar contra plagas, como la del “cotonet” de Sudáfrica que afecta a los cítricos, o maximizar la producción de arroz en la Comunidad Valenciana, según se ha puesto de manifiesto en la jornada REDIT Summit.

La valenciana Belén Franch, investigadora de las universidades de Valencia y Maryland (EE.UU.) y de la citada agencia aeroespacial estadounidense, ha presentado este jueves el potencial de esa teledetección en la jornada REDIT Summit, organizada por la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunidad Valenciana (REDIT) y por el Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (IVACE).

Esta cita reúne al ecosistema empresarial e investigador que pretende impulsar, desde la experiencia nacional e internacional, la I+D+I al servicio de las pymes “en un momento clave para la sociedad y la economía”.

Bajo el título “La Década de las Oportunidades y la Colaboración”, se ha reunido a más de 500 tecnólogos, directivos y científicos de reconocido prestigio internacional que han analizado y propuesto las mejores soluciones para contribuir al incremento de la competitividad del tejido empresarial de la Comunitat Valenciana.

Franch ha participado en la mesa “Un planeta en tiempo real: el desafío del desarrollo sostenible”, moderada por el periodista ambiental Arturo Larena, director de EFEverde de la Agencia EFE, y en la que ha participado también Cristina del Campo, directora de AINIA (Instituto Tecnológico de la Alimentación); José Antonio Costa, director de AIMPLAS (Instituto Tecnológico del Plástico) y Eduardo de Miguel, director gerente de la Fundación Global Nature.

La investigadora de la NASA ha hecho referencia a la crisis climática que atravesamos y a los efectos determinantes que tiene en la agricultura, sensible a sequías, temporales o cambios en los ecosistemas que interfieren directamente en la producción de los alimentos que consumimos.

En este marco, la NASA lanzó su programa de agricultura en 2017, NASA Harvest, en el que ella está involucrada y donde ha desarrollado el método ARYA para la observación de la Tierra mediante imágenes de satélite, y que permite “dar estimaciones incluso dos o tres meses antes de la siega de trigo”, algo “clave” para “mitigar por ejemplo el impacto del clima extremo” y por tanto en el mercado alimentario.

Así, aplicado a nivel agrícola, ha defendido la investigadora, “se puede desarrollar tecnología dedicada a la mejor gestión y prácticas agrícolas” y “adaptada a cada cultivo”.

Se puso en práctica por ejemplo en una muestra de cultivo de arroz J.Sendra y bomba -con diferentes formas de responder a la radiación solar- y analizando las imágenes de satélite, ha agregado, “vimos un cambio en una zona con menor rendimiento sistemático, la teledetección nos dijo cuándo aplicar cambios y se aumentó su rendimiento un 18 %”.

Asimismo se analizaron parcelas de cítricos en Burriana (Castellón), dos afectadas por el “cotonet” y dos no, y se pudieron desarrollar modelos que permitan “detectar la plaga incluso en sus primeros síntomas y poder así prevenirla y actuar”.

Cristina del Campo ha abundado en que el presente y el futuro de la agricultura “pasa por aprovechar las tecnologías para hacer una agricultura más sostenible, rentable y productiva”.

La tecnología digital, para la directora de AINIA, “debe estar al servicio del sector primario” y en esta línea trabajan con tractores y drones equipados con cámaras y sensores para captar datos de la planta.

Esos datos “nos darán información de valor para tomar decisiones sobre riego, productos fitosanitarios o plagas” que “incluso combinado con el Big Data ayuda a tomar mejores decisiones a tiempo real”, ha explicado.

Por su parte, Eduardo de Miguel ha hablado de los nuevos métodos de compensación de carbono, más allá de la plantación de árboles más tradicional, y ha abogado por los modelos de gestión de humedales, que son “capaces de fijar carbono, reducir la huella hídrica y huella de biodiversidad”.

Y José Antonio Costa ha defendido de manera “provocadora” al plástico como un “aliado en la lucha contra el cambio climático”.

Costa ha argumentado esta idea en el hecho de que en los plásticos se hace un uso eficiente de la materia prima; en el menor gasto y consumo de energía de su distribución por su bajo peso; en la eficiencia energética que presenta al producirlos a unos 200 grados en lugar de a 1.000 que necesitan otros materiales, y en los avances en su reciclado. EFE

rta/cbr




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