DESARROLLO SOSTENIBLE

Recursos naturales, centro de conflicto y muerte en Colombia, según misionero

Laia Mataix Gómez.- EFEverde.- “Los países y empresas que más contaminan no van a tomar decisiones de fondo para luchar contra el cambio climático, porque significaría reducir sus ganancias”, asegura el misionero colombiano Alberto Franco, y recalca que “necesitamos avanzar en la socialización del riesgo y de las soluciones”.

En el aspecto ambiental, Franco, miembro de la Red de Iglesias y Minería, sostiene que “uno va descubriendo como los mal llamados “recursos naturales” -de los que hemos dispuesto para usar y tirar-, han sido el centro de los conflictos: quien defiende el agua se opone a una mina y quien defiende la montaña se opone a los que tienen intereses en lo que hay debajo de la montaña”.

“Nuestra riqueza es nuestra desgracia”

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Franco, que es también presidente del consejo directivo de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz, ha acompañado a comunidades indígenas, ‘afro’ y campesinas en distintas regiones de Colombia y, en una entrevista con Efe, explica que ha llegado a la conclusión de que “nuestra riqueza es nuestra desgracia“.

Oriundo del departamento colombiano de Caldas, ubicado en la región centro occidente de Colombia, Franco pertenece a los Misioneros Redentoristas, y su trabajo se ha centrado en la defensa de la vida, el territorio, la memoria, el medio ambiente, la justicia y la paz.

“Empezamos a trabajar sobre derechos civiles y políticos, por que a la gente en Colombia la estaban matando, despareciendo y estaban realizando detenciones arbitrarias”, explica el misionero, y “cuando empezamos a preguntarnos por las causas descubrimos que eran por razones económicas”.

“Desplazaban a personas o comunidades de la tierra porque en ese territorio querían instaurar un proyecto de monocultivo, de extracción minera o de infraestructura, y es más barato utilizar la violencia que tomar otro camino”, lamenta Franco.

Desde 2016, al menos 555 líderes sociales fueron asesinados en Colombia, según la Defensoría del Pueblo, mientras que un informe de Global Witness recoge que en 2018, 164 defensores de la tierra y el medio ambiente fueron asesinados en todo el mundo siendo Colombia el país más mortífero de la región latinoamericana, que a su vez fue el continente más afectado.

Situación similar en Latinoamérica

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Foto de uso editorial cedida por Manos Unidas del misionero colombiano Alberto Franco. EFE

Y estas mismas situaciones que se dan en una región concreta de Colombia, en la del Chocó -noroeste de Colombia-, donde Franco centra su actividad y trabajo, “ocurren en diferentes regiones del país, y también en otros países de América Latina”, que es especialmente vulnerable a los fenómenos climáticos extremos, que “agudizan los periodos de sequía y las lluvias torrenciales”.

Además de estos fenómenos, Franco también destaca otras incidencias sobre el territorio fruto de la acción humana, como la contaminación del aire y de las aguas por gases o metales pesados, como el mercurio, producto de la minería a gran escala, contaminación que “se silencia”.

“Las multinacionales del ‘Norte global’ son ejemplo de trato ambiental en sus respectivos países, mientras que en Latinoamérica están destruyendo cosas de manera descarada”, denuncia Franco, por lo que es “muy difícil que las decisiones sean las que tienen que ser y con la urgencia necesaria”.

Para Franco se trata de un tema de “lógica”, “si estás teniendo ganancias asombrosas con la minería, no querrás perderlas; si inviertes en la elección de un gobierno o de un congresista, es por que no vas a querer el cambio”.

“Si los gobiernos tienen, por un lado, la presión de la sociedad, pero por otro, la presión económica de quien los financia, van a ceder ante la presión del que los financia, retardando la aplicación de soluciones al problema”, añade.

A pesar de los daños “gravísimos” que está provocando el calentamiento global y el cambio climático en el planeta, “la gente no conecta, no conecta con lo que está pasando hoy mismo en España con estas temperaturas en pleno febrero, que harán que los campos florezcan antes y, cuando vuelva el frío, se quemen”, relata Franco en referencia a las altas e inusitadas que se han registrado esta semana en la península.

Avance de la conciencia medioambiental

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Foto de uso editorial cedida por Manos Unidas del misionero colombiano Alberto Franco. EFE

Sin embargo, el misionero aplaude un “avance significativo de la conciencia de la humanidad” sobre la necesidad de luchar y mitigar el cambio climático, “la gente está tomando decisiones en su manera de alimentarse, de consumir, de vestirse basadas en el cambio climático, y este proceso es muy importante porque de arriba no van a venir grandes cambios”.

“Millones de persona protestando en el mundo, miles de comunidades resistiendo en el terreno, iniciativas para limpiar bosques y playas, iniciativas para consumir y producir distinto”, entre muchas otras, son solo una muestra, para Franco, de “la cantidad de acciones que están ocurriendo y que expresan esta toma de conciencia”.

“El poder de la decisión está en la gente”, concluye el misionero, que además considera que, preguntado por la relación entre religión y cambio climática, asegura a Efe que “es éticamente impensable para un cristiano apoyar a políticos de línea negacionista”.

Franco ha visitado España con motivo de la presentación de la campaña “Quien más sufre el maltrato al planeta no eres tú” de la ong española Manos Unidas, que pretende concienciar sobre los 29 millones de personas en el mundo que sufren las consecuencias de la crisis climática y la falta de recursos naturales. EFEverde

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