CIENCIA BOSQUES

La recuperación total de ecosistemas degradados requiere siglos, no décadas

PANTANO DE IRABIA-SELVA DEL IRATI Selva del Irati, en Navarra. EFE/Jesús Diges/ARCHIVO

La recuperación total de un bosque degradado por la actividad humana requiere de varios siglos, no de varias décadas como se creía, según un estudio de la UPV/EHU y el Basque Centre for Climate Change (BC3).

Esta conclusión se ha obtenido tras investigar el hayedo de Artikuntza, en el norte de Navarra, en el que cesó la actividad minera hace más de cien años y desde entonces no ha habido ninguna actividad humana y es Zona de Especial Protección.

Hongos y hayas

Los investigadores se han centrado en los hongos ectomicorrícicos, fundamentales para la supervivencia de las hayas en crecimiento, y han comprobado que, aunque se han recuperado en todo el bosque, su composición es distinta en la zona donde estuvo la mina de hierro medieval que en el resto del hayedo.

Esa diferencia supone que las “redes de interacción entre especies” del ecosistema no se ha recuperado tras cien años, pese a que haya “variedad o riqueza de especies” en todo el bosque tras cesar la explotación minera.

En palabras de los investigadores, “a simple vista un bosque que tiene muchos árboles y otras plantas nos puede parecer recuperado, pero además de eso, los árboles, hongos y otras especies presentes deben interactuar y esto puede requerir incluso siglos”.

La autora de referencia, Asun Rodríguez, sostiene que se treta de un estudio “poco común”, ya que la investigación ha sido realizado en la finca de Artikutza, un lugar en el que no se han producido impactos humanos (explotación forestal, ganadería…) desde hace más de 100 años. Hecho que ha favorecido el desarrollo de un hayedo en buen estado de conservación (declarado Zona de Especial Conservación por el gobierno navarro) en una zona que se vio afectada por la extracción de hierro a cielo abierto desde al menos el siglo XIV.

A nivel científico, las conclusiones más relevantes recogen que bosques templados que llevan más de un siglo conservándose desde el abandono del impacto humano son capaces de recuperarse en cuanto a la riqueza de especies de hongos ectomicorrícicos, pero no pasa lo mismo respecto a la composición de dichas especies, lo cual requiere de más tiempo.

Según señalan los investigadores, para saber si realmente un ecosistema se ha recuperado del todo “no vale sólo con evaluar indicadores simples como la variedad o riqueza de especies si no que es necesario medir indicadores de recuperación más complejos como las redes de interacción entre especies”.

Concienciación social

Añaden que es importante que la sociedad se conciencie de que “es prioritario conservar antes que degradar porque la magnitud de ese impacto y el tiempo necesario para la recuperación pueden ser mayores de lo que hasta ahora se había valorado”.

Según Asun Rodríguez, las medidas de compensación tras un impacto humano, como la construcción de carreteras o urbanización, “deberían ser más exigentes que las actuales” porque la recuperación plena de los ecosistemas puede requerir siglos y no pocas décadas “como se asume comúnmente”.

El estudio, publicado en la revista científica Ecosistemas de la Asociación Española de Ecología Terrestre, analiza dinámicas con un mayor nivel de complejidad, como son las interacciones entre especies, en un periodo de tiempo más amplio (mayor de 100 años). Ya que, tal y como explican, “la mayoría de los proyectos de restauración realizan una evaluación del éxito durante pocos años, lo que hace que no existan muchos ejemplos en los que se haya hecho un seguimiento durante varias décadas”.

A partir de los resultados obtenidos, se abre una nueva línea de investigación para identificar aquellas especies de hongos ectomicorrícicos que desempeñan un papel más importante en la recuperación del ecosistema, las cuales podrían inocularse en las plantas que se utilizaran en la revegetación de la zona afectada para acelerar su recuperación.

Para ello es necesario cuantificar la interacción entre el haya y cada especie de hongo ectomicorrícico, es decir, estimar cuánto nitrógeno le aporta cada especie de hongo al haya y así poder identificar las especies que deberían priorizarse en las prácticas de restauración. EFEverde

 




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