RECICLAJE BIORRESIDUOS

Reciclaje de biorresiduos: “nicho perfecto” para el empleo de descapacitados

  • La legislación europea obligará en breve “sí o sí” a separar los biorresiduos del resto de nuestras basuras

Reciclaje de biorresiduos: Goyo Nieto, impulsor de Ecocivita, durante su visita a la Agencia EFE. EFE/Pedro Pablo G. May

Efeverde.- El reciclaje de biorresiduos para su compostaje es un "nicho perfecto" de generación de empleo en discapacitados y también en sectores en riesgo de exclusión social, ha asegurado a Efeverde Goyo Nieto, impulsor de la iniciativa Ecocivita.

Dotar a estas personas de una capacitación y unas herramientas adecuadas para la fabricación de compost hace “interesante” su trabajo para los empresarios “no sólo por los beneficios fiscales que conlleva contratarlas sino por su valía y su productividad”.

Además, el medioambiente “en estos momentos es un sector muy bien valorado” por lo que el hecho de que puedan trabajar en él “les proporciona un reconocimiento social importante”.

Nieto explica que Ecocivita nació como “un movimiento de oposición” a las tendencias actuales en el campo de gestión de los residuos, que a su juicio han desembocado en “un modelo ineficaz, pues desaprovecha abundantes recursos…, más del 40 % de nuestra bolsa de basura incluye biorresiduos que pueden reaprovecharse cien por cien.

En la cocina

Entre este tipo de desperdicios figuran “mondas de patatas, restos de verduras o de otros tipos de alimentos…, todo eso que generamos en nuestra cocina e incorporamos a la bolsa de basura tradicional debería ir a un recipiente exclusivo”, advierte.

Luego, es preciso llevar ese contenedor a una compostadora, individual o comunitaria, que “cualquiera puede tener en casa o en la urbanización, por ejemplo en el jardín o en una pequeña terraza…” donde un proceso “sencillo” permite imitar a la naturaleza cuando “degrada el manto orgánico generado por las hojas que caen en otoño con ayuda de microorganismos, humedad, sol, etc., para enriquecer el suelo donde se produce esta transformación”.

El compostaje es “exactamente lo mismo pero controlando los parámetros de temperatura, oxígeno y humedad” de manera que entre seis y doce meses más tarde se puede conseguir un producto “de calidad agronómica”, un compost que puede emplearse para abonar los propios jardines o macetas.

“Estamos cerrando así el ciclo de la materia orgánica en el mismo lugar en el que se genera”, concluye Nieto.

Todos somos productores

Este experto afirma que los biorresiduos no tienen un origen único pues “todos somos productores”, desde la persona a nivel individual hasta cualquier colectivo -centros de trabajo, hospitales, colegios, la propia administración-, aunque por ley la responsabilidad de la gestión de los desperdicios corre a cargo de los responsables municipales.

“Europa está apretando y exige a nuestra administración que mejore esta gestión así que en breve tendremos que separar, sí o sí, los biorresiduos del resto de las basuras…, ya hay algunas comunidades autónomas que lo están haciendo”, insiste el responsable de Ecocivita, pues este tipo de desperdicio genera metano, uno de los gases más perjudiciales en la lucha contra el cambio climático, además de provocar contaminación atmosférica y de los acuíferos.

El proyecto cuenta con el asesoramiento científico del grupo de investigación Metabolismo del Nitrógeno de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y cuya actividad se centra fundamentalmente en el campo de las Ciencias Agrarias.

“Tuve la suerte de encontrarme en el camino con el doctor en Químicas Germán Tortosa, que trabaja en esta estación de Granada y es experto en compostaje”, explica Nieto, “y con él hemos puesto en marcha una oferta de micromecenazgo titulada ‘Los biorresiduos: un recurso con valor local’ en la plataforma www.lanzanos.com.

La iniciativa se sustenta sobre tres ideas fundamentales: la primera son “varios meses de investigación en laboratorio para optimizar el proceso de compostaje doméstico”, la segunda pasa por “volcar estos datos y experiencias a escala real en dos colegios, en Madrid y en Granada” y la tercera es “su divulgación, porque esto no tiene sentido si no compartimos los resultados con la comunidad científica y todo aquél que quiera participar en el proceso”.

El hecho de trabajar con colegios tiene un porqué definido, ya que “si somos capaces de interiorizar en los críos las ventajas de separar los biorresiduos desde que son pequeños, podremos normalizar esta actividad en la sociedad del futuro”.

Efeverde




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Pedro Pablo G. May
Periodista y escritor, con más de treinta y cinco años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.

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