BIODIVERSIDAD INBIO

Randall García, director de INBio: “Sólo hemos clasificado hasta ahora el 18 % de las especies de Costa Rica”

Randall García, director de INBio: Randall García, director del INBio, durante la P3. EFE/Pedro Pablo G. May.

Efeverde.- La biodiversidad de Costa Rica es tan amplia y variada que apenas tienen nombre científico un 18 % de las especies ya descubiertas, por lo que "cuando hablamos de las que se pierden, hablamos de las que se pierden en ese 18 %, pero ignoramos el total", ha reconocido en entrevista a Efeverde Randall García, el director del Instituto Nacional de la Biodiversidad (INBio).

“Es imposible saber lo que se pierde si no se sabe lo que se tiene” y la biodiversidad costarricense es “inmensa”, ha advertido este experto al subrayar la importancia del trabajo que se desarrolla en este instituto.

Con fines comparativos, ha explicado que, mientras que España es la nación europea más rica en biodiversidad con cerca de 42.000 especies de organismos registrados, en el país centroamericano “estimamos que existen medio millón de especies”.

Es un número espectacular, si se compara el tamaño del pequeño país centroamericano, con un área total de algo más de 51.000 kilómetros cuadrados, con el del área española, que es diez veces más grande, con más de 505.000 kilómetros cuadrados.

Una especie nueva cada dos días

El INBio “fue creado hace 29 años como una iniciativa de la sociedad civil para ayudar al gobierno de Costa Rica en el esfuerzo por conocer y proteger esta enorme biodiversidad”, ha explicado García.

Para darse cuenta de la magnitud de su tarea durante este tiempo, “durante los primeros 25 años descubrimos una especie nueva cada dos días“, aunque en la actualidad también trabajan en el desarrollo de proyectos para rentabilizar esa biodiversidad desde un punto de vista sostenible y asegurar así su protección.

Conseguir un destino comercial para las especies desarrollando a partir de ellas todo tipo de productos cosméticos, agrícolas, medicamentos o nuevas fuentes de energía, entre otros, “es una buena garantía de que la sociedad ayudará a conservarla, aunque sólo sea por aprovechar sus posibilidades económicas” porque la biodiversidad “no es algo accesorio sino que la necesitamos para solucionar nuestros problemas”.

Además, “es importante señalar que el gobierno no pone ni un centavo en INBio, por lo que tenemos que buscar recursos por todo el mundo, ya sea con socios comerciales, académicos o de la cooperación internacional”, ha insistido.

Colaboración internacional

Este centro cuenta con una red de colaboradores de más de 400 científicos en todo el mundo, incluyendo España que “nos ha ayudado mucho en conservación e investigación, en especial el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas).

Uno de los proyectos con la cooperación española se desarrolló con el objetivo de conservar los bosques en montañas altas, entre otras cosas designando sitios prioritarios, trabajando con las comunidades locales y garantizando el acceso a fuentes de agua limpias.

Existe incluso una nueva especie descubierta por INBio que lleva el nombre del actual rey de España: un árbol llamado ‘Lonchocarpus Felipei’.

“Encontramos una sustancia en un árbol que funcionaba como nematicida para combatir una plaga para la agricultura pero, al avanzar en la investigación, descubrimos que en realidad eran dos especies distintas de árbol y uno de ellos no tenía nombre científico”, recuerda García.

En aquellas fechas -año 1998-, el entonces príncipe Felipe visitó por vez primera Costa Rica y, como parte de los actos oficiales, plantó un ejemplar de esta especie, por lo que el INBio decidió ponerle su nombre “en honor a la colaboración española y reconociendo el aprecio del pueblo costarricense”.

Río Tortuguero, en la costa caribeña de Costa Rica. EFE/Pedro Pablo G. May.

Río Tortuguero, en la costa caribeña de Costa Rica. EFE/Pedro Pablo G. May.

Una institución única en Centroamérica

Este centro de investigación también desarrolla labores de comunicación y educación, compartiendo conocimiento sobre biodiversidad con distintos públicos para crear conciencia sobre su valor y, además, desarrolla herramientas informáticas para apoyar la gestión, el análisis y la diseminación de todos estos datos.

“No existe en el resto de Centroamérica un instituto similar, aunque sí en Colombia y México”,  ha añadido García, por lo que “toda labor es poca” ya que “hemos visto que cada vez existe mayor demanda de volver a la Naturaleza, abandonando los productos de origen sintético”, concluye García. Efeverde




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Pedro Pablo G. May
Periodista y escritor, con más de treinta y cinco años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.

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