AGRICULTURA URBANA

“Raíces en el Asfalto”, historia y futuro de los huertos urbanos

  • El libro “Raíces en el Asfalto” de José Luis Fernández Casadevante y Nerea Morán reúne el proceso histórico de estas pequeñas granjas verdes.

Huerto urbano en una calle de Madrid.

EFEverde.- Los huertos urbanos que en la actualidad proliferan con fines ecológicos no son una actividad del presente. La agricultura urbana tiene una larga historia en la que se mezclan desde razones de subsistencia a decorativas y sociales. El libro “Raíces en el Asfalto” de José Luis Fernández Casadevante y Nerea Morán reúne el proceso histórico de estas pequeñas granjas verdes.

Uno de los dos autores de “Raíces en el Asfalto”, José Luis Fernández, es responsable de Huertos Urbanos de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid y habló con EFEverde para explicar el origen de los huertos urbanos y las transformaciones que a lo largo del tiempo han ido sufriendo, así como las razones por las que se han instalado en unos u otros lugares, y en una época o en otra. En el libro, sus autores han forjado un término que ilustra la filosofía de su contenido: la ‘Huertopía’. Con el término Huertopía, explica Fernández “se quiere reivindicar el paso de la agricultura a las ciudades, donde se pretende que tenga su propio protagonismo”.

El término procede de la idea que acuñó Tomás Moro, filósofo inglés del siglo XV, refiriéndose a una ciudad ideal. “Moro -comentó el autor del libro- ya contemplaba que los huertos debían formar parte de la actividad de las ciudades, así como parte intrínseca de su diseño”.

Huerto urbano en una calle de Madrid. Foto: Kois.

Huerto urbano en una calle de Madrid. Foto: Kois.

Esta utopía tiene también su parcela para el pequeño huerto doméstico y contempla cómo todos los habitantes de la ciudad “están obligados a pasar una parte de su tiempo en el campo para hacer actividad agrícola y de esa forma poner en valor una de las actividades primordiales que, dentro de nuestros entornos urbanos, se ha ido perdiendo y de los que cada vez nos hemos distanciado más”.

Portada del libro "Raíces en el Asfalto", de Jose Luis Fernández Casadevante y Nerea Morán. Foto: Kois

Portada del libro “Raíces en el Asfalto”, de Jose Luis Fernández Casadevante y Nerea Morán. Foto: Kois

LOS HUERTOS URBANOS COMO FORMA DE SUBSISTENCIA

Los huertos urbanos como forma de subsistencia tienen una larga tradición, cuyo origen se encuentra en periodos de crisis o de conflicto, cuando las urbes se han visto salpicadas de huertos para poder alimentar a sus habitantes. En la actualidad, son muchas las ciudades del mundo que mantienen este tipo de huertos para sobrevivir. “En África, – explicó Fernández Casedevante- las grandes capitales producen cerca del 30 por ciento de la comida que se consume, sobre todo frutas y verduras, en el propio entorno urbano y en su área, es decir que está ligada a la subsistencia de muchas ciudades”. Y a lo largo de la historia, en muchos episodios como guerras mundiales o grandes crisis como la gran depresión, o en ciertos periodos de crisis en países latinoamericanos, los huertos urbanos garantizaban la subsistencia de los habitantes de las ciudades. En el contexto actual y en los países enriquecidos, los huertos dedicados a la agricultura no cumplen ese objetivo de subsistencia. Los huertos urbanos “son, en la actualidad, huertos comunitarios, clave del futuro en el que creemos que sirven sobre todo para realizar una labor de educación ambiental entre la población como nuevos espacios de sociabilización en los barrios; espacios de encuentro que funcionen como centros sociales al aire libre, en los cuales se convive con la horticultura junto con otro tipo de actividades sociales culturales y artísticas”, subrayó Fernández. La ciudad y la agricultura han estado ligadas siempre a lo largo de la historia, pero se produjo una gran ruptura a partir de la revolución industrial, tras la que los países que más pronto se implicaron en ella se convirtieron en los primeros en tener los antecedentes históricos más antiguos de agricultura urbana, como son Inglaterra, Alemania y Francia, países en los que hay una tradición hortícola que se retrotrae hasta el siglo XIX.

Desde el siglo XIX, las comunidades obreras han estado vinculadas a la horticultura de diversas maneras y han hecho de ella un elemento fundamental de la cultura proletaria como fórmula para reivindicar el higienismo dentro de las ciudades, puesto que “la revolución industrial trajo consigo ciudades con muchos problemas ambientales aparte de las precarias condiciones en las que se vivía dentro de las fábricas”, dijo Fernández.

EL VALOR SOCIAL DE LOS HUERTOS URBANOS

En España, la primera persona que se preocupó de esta idea y la importó del extranjero fue Joaquín Costa, el mayor representante español del movimiento intelectual denominado regeneracionismo. El intelectual español era un firme defensor de las actividades agrícolas y en su libro, ‘Colectivismo Agrario’, expone todas las prácticas de manejos comunales que se venían haciendo, que habían evitado en buena medida que llegaran a existir grandes bolsas de pobreza y que garantizaban unas condiciones mínimas para el conjunto de las poblaciones. “Joaquín Costa comienza a proponer este tipo de agricultura en España en el siglo XIX, lo que sucede es que en nuestro país ha habido muchísimas resistencias a este tipo de prácticas”, explicó Fernández. En la historia de España se recogen algunas experiencias muy ligadas a las colonias industriales, grandes industrias que tienen viviendas con huertas asociadas donde habitaban los trabajadores de esas fábricas, que se desligaban de la gran ciudad y vivían en la periferia, cerca de ríos o de espacios de extracción de recursos específicos para esas fábricas.

Huerto en la acampada de la Puerta del Sol, el 15-M. Foto: Kois.

Huerto en la acampada de la Puerta del Sol, el 15-M. Foto: Kois.

El problema ha sido, según el autor, que “en nuestras ciudades históricamente ha habido un proceso de control del suelo urbano muy fuerte, los crecimientos urbanísticos han sido muy poco planificados y se han dado procesos especulativos muy recurrentes a lo largo de todo el siglo XX. Por lo tanto, dar espacios verdes que encima fueran huertos era visto como un derroche”. Sin embargo, en otras ciudades de Alemania, Inglaterra o Francia fueron los propios obreros los que reivindicaron este tipo de espacios y consiguieron que se llevaran a a cabo. El valor de los huertos urbanos no es tanto por lo que producen, puesto que la cantidad de comida es relativamente pequeña, sino por la cantidad de gente que se aproxima a ellos para saber cómo funciona el sistema agrario. Esto deriva a medio plazo en el conocimiento de las injusticias sociales que provocan los desastres ambientales. EFEverde.




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