MACEDONIA NATURALEZA

Programa desove protege a la trucha endémica del lago Ohrid de su extinción

  • El “Salmo Letnica”, como se denomina en latín, ha estado mucho tiempo en peligro de extinción, debido a la sobrepesca y a la intensa urbanización de la orilla de este lago.

Programa desove protege a la trucha endémica del lago Ohrid de su extinción Programa de desove protege a trucha endémica del lago Ohrid de su extinción.EFE/GEORGI LICOVSKI

Ohrid (Macedonia)(EFEverde).- El rugido del motor del pequeño bote es el único sonido que rompe el silencio de una gélida madrugada de enero en el lago Ohrid, en el suroeste de Macedonia.

Un grupo de hombres, algunos de ellos científicos, abrigados con múltiples capas de ropa que les hacen parecer barriles, se adentran con la embarcación hacia las profundas del lago con el fin de atrapar grandes ejemplares de trucha adultos.

Los necesitan para el programa de desove artificial que todos los años por estas fechas se lleva a cabo en este lago con el fin de proteger esta especie endémica, sujeta a estrictas cuotas de pesca que limitan su captura a 25 toneladas anuales.

El “Salmo Letnica”, como se denomina en latín, ha estado mucho tiempo en peligro de extinción, debido a la sobrepesca y a la intensa urbanización de la orilla de este lago, llevada a cabo a pesar de que el lago de Ohrid está bajo protección de la UNESCO desde 1979 como patrimonio de la humanidad.

Lago Ohrid:

El lago Ohrid cubre un área de 358 kilómetros cuadrados. Se formó hace 1,3 millones de años, es el más antiguo de Europa y uno los más antiguos del mundo junto con el lago Baikal en Rusia, el Titicaca en América del Sur y el Tanganica en Africa Oriental.

Con más de 200 organismos endémicos llega a alcanzar una profundidad de 290 metros.

Programa de desove protege a trucha endémica del lago Ohrid de su extinción.EFE/GEORGI LICOVSKI

Programa de desove protege a trucha endémica del lago Ohrid de su extinción.EFE/GEORGI LICOVSKI

Ante la presión que vive esta trucha como parte de un ecosistema altamente frágil, los científicos del Instituto Hidrobiológico en Ohrid (establecido en 1935) aplican desde hace décadas el método de reproducción artificial.

Cada mes de enero, dependiendo de las condiciones climáticas, y durante un periodo de alrededor de diez días, se emprende una campaña de captura de unas dos toneladas de trucha, machos y hembras, a las que se les extraen el semen y las huevas.
Una vez que termina la operación, los peces son devueltos vivos al agua.

“Vamos a ver cuántos tenemos en la red de pesca esta mañana … ¿Ves esos grandes? Son las hembras. En esa época del año, cuando es el periodo de reproducción, están repletas de huevas”, explica a Efe Zoran Spirkoski, jefe del Departamento de Acuacultura en el Instituto mientras un pescador saca la red del lago.

Una vez liberada de la red, un experto la agarra con una mano justo debajo de la cabeza y el cuerpo. Con la otra le aplica un masaje de abdomen que sirve para facilitar que expulse las huevas, que instantes después caen como un torrente en un recipiente dispuesto para recogerlas.
Este procedimiento se repite una y otra vez con cada hembra que pese más de 500 gramos, el peso que tiene al alcanzar los 4 o 5 años, la edad ideal de reproducción.
Todos los años, los científicos recogen así unos tres millones de huevas en la parte macedonia del lago. En el lado albanés existe un programa similar, aunque más modesto.

Desove:

“Es buena señal que nos encontramos truchas en sus zonas naturales de desove. Eso significa que la especie está presente en un buen número. En los próximos días tenemos la intención de recoger más de 600.000 huevas”, dice Spirkoski.

La única cosa que podría interrumpir la captura sería algún temporal invernal que pueda precipitarse sobre la cuenca de Ohrid desde la montaña Galichica.

Este año, el invierno está siendo especialmente duro en toda la región balcánica, con temperaturas gélidas e intensas nevadas que han cubierto toda la región del lago con un manto blanco.
Una vez que el cubo está repleto de huevas, la pequeña embarcación de madera regresa con rapidez al embarcadero del instituto.

Todas las operaciones deben realizarse con suma rapidez, pues la inseminación debe realizarse en el plazo de una hora después de la extracción.

En el Instituto los científicos mezclan las huevas de trucha con el semen. El proceso tiene que ocurrir tan solo 3 o 4 minutos.
“Después de la inseminación, colocamos entre 10.000 o 15.000 huevas en estas pequeños recipientes, por los que permanentemente se vierte agua del lago. Después de 41 días nacerán las primeras truchas “, explica el biólogo Boro Janevski.
Cuando cumplen unos nueve meses, los alevines son devueltos al lago para enriquecer esta especie endémica. EFEverde




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com

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