CUMBRE CLIMA

El precio del carbono forestal preocupa a países en los pulmones del Planeta

11244051a Archivo EFE

Luis Alonso / Madrid,  (EFE).- “El carbono forestal sólo vale cinco dólares por tonelada. Un bosque vale más o menos 3.000 dólares. Almacenamos carbono, pero no se nos paga por ello”. Lee White, el ministro de Bosques y Ambiente de Gabón, un país que es bosque en un 88 por ciento, lanzó este lamento durante la presentación de la Alianza para la Conservación de los bosques tropicales.

Según el responsable gabonés, si se pierde el bosque del Congo “se pierden también los montes de Etiopía, lo que provocaría más de 125 millones de refugiados climáticos, la mitad de la cuenca del Nilo, hambruna…imagínense lo que puede suceder en el futuro si no se para la deforestación”.

La cumbre del clima en Madrid se enfrenta a varios escollos, uno de ellos es cómo articular los mercados de carbono a nivel global. En teoría esta es la principal herramienta para reducir los gases de efecto invernadero. Los países como Gabón y el Congo, situados en el segundo “pulmón verde del planeta”, se quejan de que no les llegan los fondos para preservar las masas forestales.

La COP25 también tiene que dilucidar cómo garantizar apoyo a los países más vulnerables por los efectos y desastres asociados al cambio climático y cómo garantizar los fondos en su favor para el desarrollo de políticas de adaptación a ese fenómeno.

Tanto el ministro gabonés como su colega de la República Democrática del Congo, Claude Nyamugabo Bazihuebe, mostraron su decepción porque son los principales sumideros de carbono, pero no reciben suficiente financiación.

Este martes se presentó en la cumbre del clima de Madrid la Alianza para la Conservación de los bosques tropicales, con lo que se plasma una iniciativa adoptada por el presidente de Chile, Sebastián Piñera; el de Francia, Emmanuel Macron, y el colombiano Iván Duque en la Asamblea de Naciones Unidas del pasado septiembre.

Elisabeth Borne, ministra francesa de Ecología, recordó este martes, al explicar esta iniciativa, la preocupación que despertaron los incendios en los bosques tropicales de este verano en la reunión de líderes de los países más desarrollados del mundo (G7) en Biarritz.

“Esta es una alianza para llevar al máximo nivel político la protección de los bosques”, dijo. “Los bosques son un patrimonio vivo, pero muchas veces menos visible”.

LA CHIQUITANIA PIDE AYUDA PARA SEGUIR DÁNDOLE OXÍGENO AL MUNDO

Teodoro Ribera, ministro chileno de Asuntos Exteriores, recordó que los bosques son el principal sumidero de dióxido de carbono y la principal contribución al régimen hídrico, además de “evitar la erosión”.

La deforestación es -recordó- la segunda fuente más importante de emisión de CO2, “después de los combustibles fósiles””.

No obstante, afirmó que la protección forestal, “aunque sea una tarea en la que todos pueden participar, debe hacerse respetando la soberanía nacional. La cooperación multilateral para combatir la deforestación debe ser complementaria de las políticas nacionales”.

Maria Elva Pinckert, ministra boliviana de Ambiente, enumeró los nuevos retos: prevenir y manejar el fuego, un balance armonioso entre naturaleza y actividades humanas, restaurar ecosistemas críticos.

“La Chiquitania pide ayuda para seguir dándole oxígeno al mundo”, dijo la ministra boliviana. Entre julio y octubre de 2019 se produjeron una serie de incendios en Bolivia, que afectaron al bosque chiquitano, considerados como uno de los más graves desastres ecológicos en los últimos diez años.

Paragominas, un ejemplo en Brasil de desarrollo sostenible

Paragominas es una de las llamadas “microrregiones” del estado brasileño de Pará, perteneciente al sudeste Paraense. Tiene en la actualidad 400.000 habitantes y 5,2 millones de hectáreas de superficie, tanto como Suiza o Dinamarca.

El alcalde de Paragominas, Paolo Combo Tocantins, ha presentado los logros de esta microrregión como ejemplo de lo que debe ser compatibilidad entre agricultura y el cuidado de la masa forestal.

Las claves de esta estrategia, según el alcalde, es entender que los bosques producen unos servicios “indispensables” para la sociedad y que el uso de la tierra y las prácticas agrícolas “deben estar ligadas a la sostenibilidad de la tierra”.

La estrategia también pasa porque las comunidades rurales y los pequeños propietarios “sean la base de la economía local”. Un pacto con el sector privado, con autonomía ambiental y objetivo cero en deforestación ilegal, intensificación agrícola a través de la mecanización y territorios con un alto nivel de servicios relacionados con el ecosistema.

El 33 por ciento de la tierra (1,7 millones de hectáreas) está ligada con la agricultura y 3,5 millones de hectáreas (67 por ciento) son bosques. Se producen 500.000 toneladas de grano al año y pastan 1,1 millones de cabezas de ganado.EFE
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