DÍA BICICLETA

Poker de razones para optar por la bici urbana en tiempos del coronavirus

bici urbana coronavirus Una joven circula en bicicleta por la ciudad de Valencia. EFE/Kai Försterling

Emplear la bicicleta como medio de transporte habitual “no depende sólo de la voluntad de sus usuarios sino del contexto urbano” ya que muchas ciudades “no están adaptadas para su uso”, ha explicado a Efe el responsable de ciclismo urbano de la Asociación Pedalibre, Miguel de Andrés, que hoy se suma a la celebración del Día Mundial de la Bicicleta.

Este experto en movilidad sostenible afirma que los carriles bici son un “fraude” porque son “constantemente invadidos por la circulación motorizada“, por lo que exige que estas vías estén “interconectadas, segregadas y protegidas”.

De Andrés ha precisado cuatro entre muchas otras razones para justificar el uso de la bici en ciudad, en tiempos de coronavirus:

Menos atascos

La distancia media recorrida “en la mayoría de los desplazamientos urbanos” se sitúa según sus datos en torno a los 3 kilómetros, lo que supone “una distancia perfectamente asumible” para hacer pedaleando y así desatascar las calles.

Más de un millón de vehículos motorizados entran y salen cada día de una ciudad como Madrid por lo que “el potencial para reducir los atascos drásticamente es enorme”.

Para ello propone la “intermodalidad entre la bici y el transporte público“, lo que significa trasladarse en bicicleta hasta la estación de tren o autobús para luego proseguir el viaje en transporte público.

Más ahorro

El teletrabajo durante el reclusión forzosa por el estado de alarma ha demostrado que se puede “prescindir de los desplazamientos al centro de trabajo y ahorrar en vehículos de empresa”, una situación que también “propicia el uso de la bicicleta”.

Además, se trata de un “medio de transporte barato” que, “lejos de ser un síntoma de pobreza, es el más popular en países con un mayor poder adquisitivo que España” como Dinamarca, Suecia o Noruega.

El ahorro que supondría su uso masivo incluiría una reducción también de la factura energética, puesto que “el 90 % del combustible que consumimos es importado“, ha recordado De Andrés.

Mejor movilidad, segura y sostenible

Para mantener la distancia de seguridad exigida por las actuales circunstancias de alarma, montar en bicicleta “además de garantizar el derecho a un desplazamiento seguro, ofrece más ventajas que los vehículos motorizados”, ya que “ocupa menos espacio y no contamina“.

De Andrés también se ha referido al servicio de bicicletas de uso público en las grandes ciudades, que se ha reactivado con una serie de medidas de seguridad, incluyendo “una desinfección diaria” y “el uso de guantes para manejarlas”, por lo que en su opinión este servicio “desempeñará un papel importante en la movilidad” urbana a no mucho tardar.

Buena salud

De acuerdo con su análisis, “existe una relación directa entre la contaminación de las ciudades y la propagación y letalidad del virus“, por lo que “habría que evitar volver a la vieja normalidad” tras la mejora de la calidad del aire durante los últimos meses, que considera un “espejismo“.

Además, el pedaleo constituye una “actividad física moderada” que “mejora el sistema cardiovascular” y se considera “altamente recomendable para compensar tantos días de limitaciones a la movilidad”.

El repunte de ciclistas generado por “las ganas de hacer deporte” debería a su juicio “no quedarse en una anécdota sino impulsar planes ciclistas” en los municipios, aplicando un “urbanismo táctico” que “canalice la demanda ciclista”.

La Asociación Pedalibre, que promueve desde 1982 el uso de la bicicleta como medio de transporte urbano y como vehículo del cicloturismo, es una de las promotoras de la Coordinadora en Defensa de la Bici (ConBici), que engloba a 64 asociaciones ciclistas de toda España.
EFE




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