MEDIO AMBIENTE

El “plogging”: deporte y cuidado del medio ambiente

EFE/ Carlos Barba.

Miguel Martín Alonso.- El parque natural Cabo de Gata-Níjar es uno de los espacios más visitados y de mayor valor ambiental de la provincia de Almería, un lugar que desde hace unos años cuenta con un grupo que vela para que siga luciendo igual que siempre a través del “plogging”, un movimiento que combina el deporte y el cuidado del medio ambiente como estilo de vida.

David Valverde es monitor de buceo y embajador en la provincia almeriense de “Plogging RRevolution”. De forma voluntaria recoge basura mientras se ejercita en el primer espacio marítimo-terrestre protegido de Andalucía, compartiendo esta actividad con grupos como el que lo acompaña durante una entrevista concedida a Efe.

Natural de Nerja (Málaga), llegó al Cabo de Gata hace diez años y se quedó “enamorado” de los “maravillosos” fondos marinos. “Siempre me ha gustado mucho el tema medioambiental, el vivir en un parque influye mucho y también trabajar en el mar”, señala.

Recoge y recicla

Practica buceo y es corredor de montaña, por lo que hace un par de años contactó con él “Plogging RRevolution” -con doble erre porque su lema es recoge y recicla-, para intentar que la “familia” de deportistas que cuidan de espacios como este siguiese creciendo.

El objetivo: “Intentar que todo el mundo se conciencie medioambientalmente y también que sigamos usando el cuerpo haciendo deporte”.

Explica que el “plogging” nació como una actividad organizada en Estocolmo y terminó extendiéndose a otros países en 2018.

“Se resume en hacer deporte y recoger basura, hacer grupos, juntarnos cuando vemos mucho cúmulo de basura. Traemos nuestros guantes y bolsas y vamos recogiendo toda la basura que encontramos por el camino para mantener el parque bien limpio”, apunta Valverde.

Ahora, con la covid-19 introducida en todas las facetas de la vida de los ciudadanos, su efecto también se ha notado en esta actividad.

“Últimamente se están llevando la palma las mascarillas. No hay día en el que no se coja, por lo menos, una mascarilla”, lamenta.

No es el único efecto de la pandemia para estos voluntarios que ya no pueden organizar grupos “tan grandes como antes”. Si originalmente podían reunirse hasta 20 personas para una limpieza más exhaustiva, ahora “hay que hacer un poquito más a menudo, ir limpiando poco a poco” con menos personas.

Un cortacésped en las profundidades

Como buzo que es, Valverde conoce también el fondo marino del parque, que “por suerte está bastante limpio”, aunque también se encuentran bolsas y plástico ahí. “Hemos llegado a encontrar hasta un cortacésped”, dice.

Con todo, este colectivo sigue saliendo por la playa de Genoveses, Mónsul, diferentes puntos de la costa y poblados colindantes como la Isleta del Moro o Los Escullos.

Pero el mensaje es claro: “Lo más importante es no generar estos deshechos”. Porque sigue habiendo “gente muy descuidada” a la que se le vuela una mascarilla y no la recoge.

Entre estos voluntarios se encuentra Inma Rodríguez, amante del senderismo que se unió a esta “buena iniciativa” porque sirve para cuidar del planeta. Ella también coincide: con la pandemia proliferan las mascarillas.

“Lo que más me gusta es la buena labor que se hace. Cuidar el medio ambiente. Es un bien para todos, sobre todo para el planeta. Vivo en el parque y me duele cuando veo una bolsa o botella tirada en el suelo. Si con esto podemos ayudar a que la gente se inicie y lo cuide, estará el parque mucho mejor”, concluye. EFEVerde

 




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