INVESTIGACIÓN BOTÁNICA

Las plantas exóticas crecen y mueren en ciclos para invadir nuevas zonas

  • Crecer y morir en ciclos repetidos es una de las estrategias que usan las plantas exóticas para invadir nuevos territorios

Las plantas exóticas crecen y mueren en ciclos para invadir nuevas zonas Planta de la Prosperidad, de la horticultura exótica de Senegal. EPA/NIC BOTHMA

EFEVERDE.- Crecer y morir en ciclos repetidos es una de las estrategias que usan las plantas exóticas para invadir nuevos territorios, según ha revelado un estudio de la Universidad de Barcelona que publica la revista "Trends in Plant Science".

Este es el caso de la planta ‘Carpobrotus edulis’, una especie exótica e invasora en muchos países, que con esta táctica invade espacios nuevos sin dejar rastro de otros vegetales, ha explicado Sergi Munné, profesor de Biología Evolutiva, Ecología y Ciencias Ambientales de la UB, que ha hecho el trabajo junto con Erola Fenollosa (UB) y Deborah A. Roach, de la Universidad de Virginia (EEUU).

 La planta ‘Carpobrotus edulis’ (bàlsam, en catalán), originaria de Sudáfrica, está causando un gran impacto ambiental en dunas, arenales y acantilados del litoral cantábrico (Asturias, País Vasco, Galicia), mediterráneo (Costa Brava, el delta del Ebro, Menorca) y sur-atlántico.

Esta planta, que se multiplica rápidamente si no se controla, dificulta la regeneración de especies nativas y favorece la progresión de otros especímenes invasivos.

Según Munné, no todas las especies exóticas se convierten invasoras cuando se introducen en nuevos espacios geográficos de forma accidental o intencionada.

Actualmente, hay muchas incógnitas sobre qué mecanismos son los implicados en las invasiones biológicas en el mundo vegetal.

Algunas especies invasivas tan agresivas como ‘Carpobrotus edulis’ presentan un crecimiento clonal, es decir, un tipo de reproducción para estructuras que no son las semillas y que puede contribuir a la capacidad invasora de las plantas.

La capacidad invasora de las especies exóticas

La reproducción clonal, muy extendida entre diferentes taxones -grupos de organismos emparentados, que en una clasificación dada han sido agrupados, asignándole al grupo un nombre en latín, una descripción si es una especie, y un tipo- vegetales, da lugar a una serie de módulos o descendientes, genéticamente idénticos y capaces de sobrevivir de manera independiente o conectada.

“Sin duda alguna, la capacidad de crecimiento, la reproducción -tanto sexual como asexual o clonal-, la dispersión y el establecimiento de nuevas plántulas -el estadio del desarrollo del esporófito que comienza cuando la semilla rompe su dormancia y germina- son aspectos generales de la ecología vegetal que facilitan que algunas especies exóticas tengan capacidad invasora”, ha afirmado Munné.

“Más en concreto -ha puntualizado-, la propagación clonal permite colonizar rápidamente nuevos espacios, competir de manera eficiente por la luz y ocupar el lugar de otras especies nativas. Si, además, las plantas invasoras se adaptan bien al nuevo ambiente que ocupan, pueden representar una grave amenaza para las plantas autóctonas. El crecimiento clonal facilita enormemente este proceso”.

Las plantas clonales dominan muchas comunidades vegetales y son frecuentes en hábitats donde hay mucha competencia o en condiciones ambientales extremas.

La clonalidad menos eficiente que la reproducción sexual

“Desde el punto vista evolutivo, la clonalidad es menos eficiente que la reproducción sexual. Ahora bien, cuando se combinan la reproducción sexual y la asexual, la especie invasora puede causar, como ocurre con C. edulis, un grave impacto ambiental sobre el hábitat natural”, ha detallado Munné.

Así, los ciclos repetidos de crecimiento y muerte serían un factor determinante para el éxito de plantas clonales invasoras como C. edulis.

“Mientras que unos clones crecen y se reproducen asexualmente por ir ocupando espacio, otros mueren de manera controlada (después de reproducirse) y permiten el crecimiento de la misma especie pero no el de otros, en un proceso que se conoce como autofacilitación”, han explicado los autores del estudio.

Como resultado de este proceso, se alteran las condiciones del suelo y evita que otras especies puedan crecer.

En este contexto de amenaza para el medio ambiente global, según Munné, “es esencial” conocer cuáles son los mecanismos biológicos que potencian el carácter invasor de muchas especies vegetales.

“Algunas de estas especies, por ejemplo Carpobrotus edulis o Aptenia cordifolia, se encuentran en nuestros jardines”, ha alertado Munné. EFE




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Redacción EFEverde
Un equipo de periodistas especializados en periodismo e información ambiental de la Agencia EFE www.efeverde.com y www.efefuturo.com