Pingüinos, "testigos de excepción del cambio climático" y centinelas mar

NATURALEZA CLIMA

Pingüinos, “testigos de excepción del cambio climático” y centinelas del mar

Pingüinos, Imagen de grupo de pingüinos de Andrés Barbosa, científico del CSIC.

Los pingüinos de la Antártida se han convertido en "testigos de excepción del cambio climático" porque su posición en la parte alta de la cadena trófica recogen toda la información marina y, para Andrés Barbosa, del Consejo de Investigaciones Científicas (CSIC), son por tanto "bioindicadores y centinelas del medio marino".

Estas aves marinas, de aspecto torpe a la hora de caminar, sin embargo son capaces de recorrer 20 kilómetros todos los días, en el mar y, al llegar a tierra sortear impedimentos, deslizarse por colinas o ascender por pedregosas y empinadas cuestas para dar de alimentar a sus polluelos y así mantener la subsistencia de su especie.

Un equipo de investigadores españoles, encabezados por el investigador científico del CSIC y vicepresidente segundo de la Junta Directiva de SEO/BirdLife, Andrés Barbosa, ha estado conviviendo con ellos en la Base Gabriel de Castilla, en la Isla Decepción, a cien kilómetros del continente antártico.
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Ana Laura Machado, Andrés Barbosa y Jesús Benzol, investigadores del CSIC, en la Antártida. Foto: Juan José Pereda.

Estos trabajos de campo se enmarcan dentro del macroproyecto Pinguclim en el que trabaja el CSIC en los últimos años, primero desde la Estación Experimental de zonas Áridas y actualmente desde el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Aislada del resto del planeta en los últimos 32 millones de años

“A pesar de haber estado aislada del resto del planeta en los últimos 32 millones de años, la Antártida no está exenta de los graves problemas que afectan al planeta por el cambio climático”, señaló Andrés Barbosa.

Para Barbosa y el grupo de científicos que han trabajado junto a otros de diferentes nacionalidades en el continente blanco, estas aves marinas son “testigos de excepción del cambio global”.

Durante dos meses, que coincide con el tiempo de reproducción de los pingüinos, científicos y militares han permanecido en el Base Gabriel de Castillla, gestionada por el Ejército de Tierra, en la Isla Decepción, con el fin de conocer cuáles son os cambios fisiólogicos que están sufriendo estas aves y que están poniendo en peligro su existencia.

“Uno de los cambios que se están produciendo en los pingüinos y de los más graves son los cambios en su dieta, ya que la producción de krills, pequeños crustáceos, ricos en proteínas e indispensables en su alimentación, así como para otros mamíferos marinos, se ha visto mermada debido al calentamiento del océano austral”, explicó el científico del CSIC.

En la Antártida, según Barbosa, “tenemos un muy buen escenario, en el cual no a todas la especies de pingüinos les va de igual manera, pero  podemos extraer un buen ejemplo también para ilustrar que los cambios ambientales les afectan a unas más que a otras”.

El Pingüino Papua aumenta su población

Entre las especies de pingüinos que viven en la península antártida se encuentran el Pingüino Barbijo, el Adelia y el Papua, y son los dos primeros los que más están sufriendo el cambio climático, mientras que el Papua, no solo no está sufriendo consecuencias, sino que además está aumentando su población y ampliando su área de distribución.

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Foto de grupo de pingüinos en la Isla Decepción, en la Antártida. Foto: Andrés Barbosa

El krill es una especie que se encuentra en el océano austral, cuyo número disminuye debido a que tiene una conexión muy directa con el hielo marino que se forma durante el invierno, en donde se alimenta este crustáceo.

“Tenemos un escenario en el que hay un incremento de temperaturas en la Antártida. Sin embargo, esta no es una situación homogénea en toda la Antártida porque hay regiones como la península Antártida, que es una de las zonas del planeta donde más y más rápidamente se están incrementando las temperaturas, mientras que en otras zonas del continente no se da esta tendencia”, subrayó el científico.

“En los últimos 50 años se ha constatado un incremento de 0,5ªC por década, lo que suma un total de 2,5ºC- que ha provocado cambios ambientales sustanciales en la región, tales como la reducción del 80 por ciento de los glaciares”, añadió Barbosa.

Como consecuencia de ellos, se ha producido la disminución de la cobertura del hielo marino que se forma durante el invierno, la merma de fitoplacton y de clorofila, y el decrecimiento del principal organismo que caracteriza el ecosistema antártico como es el krill, que sirve de alimento a la gran mayoría de los vertebrados antárticos, principalmente aves y mamíferos marinos.

Los datos que se tienen reflejan que en los últimos 30 años el krill ha ido disminuyendo en determinadas zonas de la Antártida y se ha verificado que desde principios de los años 90, los seguimientos que se hacen anualmente de la población de pingüinos indican que hay una disminución de un 41 por ciento.

“Las especies que viven en las zonas polares, al igual que las que viven en las montañas tienen menos capacidad para sobrevivir con el cambio climático, dado que no existen otras zonas frías alternativas, sin embargo, las especies que viven en zonas templadas sufren menos porque pueden ir avanzando a medida que la temperatura aumenta”,  concluyó Andrés Barbosa.

EFEverde

 

 




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