ENERGÍAS AIRE

Peris (Sedigas): “El CO2 puede ser gran problema mañana, pero la calidad del aire lo es ya hoy”

  • La Asociación Española del Gas se muestra “optimista” respecto a los resultados de la COP21

Peris (Sedigas): Antoni Peris durante un momento de la entrevista. EFE/Arturo Larena

Efeverde.-"Las emisiones de CO2 pueden ser un gran problema medioambiental para el día de mañana, pero la contaminación y baja calidad del aire lo es ya a día de hoy", ha advertido en entrevista a Efe Antoni Peris, presidente de la Asociación Española del Gas (Sedigas).

Peris cree que es posible afrontar ambos problemas al mismo tiempo porque “son complementarios, aunque no se deben mezclar” ya que en los últimos años “se ha primado excesivamente la información en torno al CO2” mientras que sólo ahora “a raíz de los problemas que estamos viendo con la ‘boina’ de contaminación en Madrid” se está empezando a considerar más seriamente el problema de la polución en las urbes más pobladas.

En ese sentido, la COP21 que se desarrolla en París estos días ofrece “grandes expectativas” respecto al papel “relevante” que puede desempeñar el gas en la mejora del medioambiente, puesto que es “la energía convencional más limpia y eficiente”, útil para afrontar los “serios problemas” con la calidad del aire que respira “la mayor parte de la población mundial, que vive en grandes ciudades”.

“Somos optimistas porque hemos visto un crecimiento sostenido en la demanda del gas en todo el planeta, que va a seguir aumentando” porque gracias al gas ha sido posible bajar el porcentaje de emisiones de CO2 “como ha sucedido en EE.UU.” o afrontar la fuerte contaminación “como ha sucedido en China, lo vemos en el caso de Pekín”.

En la UE, el problema sigue siendo el carbón pero éste “no debe ser sustituido de manera radical sino progresivamente…, es complejo fijar fechas concretas”.

Introducir el debate sobre la mejora del aire, fijar criterios fiables para conocer el precio real del CO2 y potenciar el uso del gas en el transporte son los tres principales objetivos de Sedigas tanto en la cumbre de París como en el futuro del desarrollo energético en España.

Expansión en el transporte público

Respecto al transporte, a diferencia de lo ocurrido con el vehículo eléctrico, que “se encuentra con el problema de la falta de una red de carga suficiente y con una tecnología por desarrollar”, Peris cree que el vehículo a gas está funcionando mejor y en los próximos años se hará cada vez más visible en nuestra red viaria.

“Ya disponemos de unos 4.500 vehículos que están dando servicio público, sobre todo autobuses y camiones”, asegura, y ahora se trata de “expandir este combustible a otras flotas como las del taxi o el reparto de mercancías”.

El automóvil privado no se ha desarrollado tanto, pese a que “la gama de vehículos disponibles con esta tecnología es cada vez más amplio”, por “el peso de otros sectores”.

No obstante, su viabilidad está probada en países como Argentina donde “circulan ya 3 millones de coches a gas que no sólo se desplazan dentro de localidades como Buenos Aires, Córdoba o Mendoza, sino  “entre unas y otras”.

En el caso de España será necesario desplegar una red de gasineras, o estaciones de servicio de gas, para lo cual existe un programa europeo ya en estudio que permitirá crear “tal vez para el 2020 o el 2025” las primeras 140 terminales en grandes ciudades.

En este momento funcionan varias gasineras en las principales urbes españolas como Madrid, en cuyo barrio de Sanchinarro existe la estación de carga para autobuses más grande de Europa.

Planes “ambiciosos”

Las dos principales acciones de Sedigas para potenciar esta energía en España se desarrollan en conversaciones por un lado con los responsables de los principales municipios como Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia o Palma de Mallorca y por otro lado con los responsables de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).

Navarra, Cantabria y La Rioja son las comunidades autónomas con un mayor porcentaje de penetración de esta energía, mientras que Andalucía -debido al clima más benigno- y Galicia -por su orografía y dispersión territorial- cuentan con el menor porcentaje aunque “con los planes actuales de expansión llegaremos a muchos más sitios de aquí a 10 años”.

También se puede aplicar el gas al transporte marítimo donde “ya hemos conseguido exenciones de tasas en los puertos para los barcos” que se desplazan con esta energía.

En todo caso, Peris asegura que las compañías gasistas tienen planes “ambiciosos” para la expansión de sus redes en España, donde el gas llega ahora mismo al 78 % de las viviendas, lo que equivale a todas las ciudades con más de 50.000 habitantes y “está empezando a llegar a municipios de 2.000”.

El sector invierte “unos 1.000 millones de euros al año, conectando hasta 300.000 puntos de suministro anuales aunque esperamos aumentar hasta cerca de 400.000″ durante los próximos 5 a 8 años pues, a pesar de la crisis, el sector ha seguido creciendo.

El presidente de Sedigas reconoce, sin embargo, una “paradoja” y es que el grado de penetración de esta energía está en sólo un 30 %: “nos falta por recorrer esa ‘última milla’ para conectar a nuevos clientes con nuestras redes, hay espacio para crecer al menos hasta el 50 % de aquí al 2020 o 2025”.

En comparación con las medias europeas, ésta es la principal diferencia -ya que en la UE existe un 50/55 % de porcentaje de penetración en el mercado doméstico frente al 30 % español-, pues en el mercado industrial “estamos más parejos” y en seguridad “estamos muy por encima” y de hecho “no hemos tenido ningún accidente grave ni el año pasado ni éste…, impulsamos numerosas campañas de seguridad y prevención”.

Fracking y garantía de suministro

Respecto al fracking, Peris ha advertido de que “antes de apostar tienes que saber si hay algo por lo que apostar” y, en el caso de España, “no se están haciendo, salvo en el País Vasco, estudios concretos para saber si disponemos de bolsas de gas que pudieran explotarse con este sistema”, así que de momento no se esta aplicando regularmente como en otros países.

A pesar de la polémica generada por esta tecnología “podríamos desarrollarla si mereciera la pena…, hay que tener en cuenta que existen muchos controles y garantías de seguridad en su uso” como se vio en el caso del Proyecto Castor en Castellón, una iniciativa hoy suspendida tras detectar que afectaba a las costas de esta provincia y que “en el momento en que se planteó, parecía necesaria pero ahora mismo no lo es, dada la disponibilidad de gas”.

En todo caso, el suministro de esta energía en España está “garantizado” gracias a la estrategia “desarrollada durante años, basada en hacer de la necesidad virtud” y que ha tenido “muy buenos resultados” ya que permite la importación de gas licuado a través de diversas fuentes -tubo, líquido…- y países, por lo que “por ejemplo, la crisis del gas de Rusia aquí no ha llegado ni llegará”.

Es más, el sector “podría ayudar aún más al resto de Europa” si dispusiera de más interconexiones: en este momento existen 7 terminales de regasificación y 6 conexiones -2 con Francia, 2 con Portugal y 2 con el norte de África-, pero las empresas españolas “están en conversaciones” con las autoridades francesas y también en Bruselas para mejorar la situación. Efeverde.

 

 

 




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Pedro Pablo G. May
Periodista y escritor, con más de treinta y cinco años de experiencia, siempre interesado en la Naturaleza, la ciencia y las nuevas tecnologías.

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