BIODIVERSIDAD AVIFAUNA

Una pareja de búhos del Zoo de Oviedo adopta a dos polluelos de águila

  • El instinto maternal que tienen los búhos es casi infalible y más poderoso que el de los humanos, sin importarles la raza, el color y el tamaño.

Una pareja de búhos del Zoo de Oviedo adopta a dos polluelos de águila Recurso de archivo

Oviedo, 2 jun (EFE).- Una pareja de búhos del Zoo de Oviedo ha adoptado a dos polluelos de águila que una persona trasladó a este recinto de animales tras hallarlos solos, en el suelo, sin rastro ni de su nido ni de sus padres, a la vera de un gran árbol.

La preocupación de la dirección del Núcleo Zoológico “El Bosque”, tras la llegada de estos dos nuevos ejemplares con apenas diez días de vida, era poder conseguir que las águilas crecieran apartadas del contacto con el hombre, para evitar que se volvieran mansas y no pudieran volver a la naturaleza y vivir en libertad cuando crezcan.

En un comunicado, Gonzalo Rubio, cuidador de “El Bosque”, ha explicado que estas aves tan pequeñas todavía no reconocen a sus padres y señala que nada más llegar al zoo pidieron comida.

Una pareja de búhos del Zoo de Oviedo ha adoptado a dos polluelos de águila.EFE/Gonzalo Rubio


Una pareja de búhos del Zoo de Oviedo ha adoptado a dos polluelos de águila.EFE/Gonzalo Rubio

“Al ser tan jóvenes se improntan con el ser humano y es difícil su reintroducción en la naturaleza porque, sin querer, se hacen mansos”, ha señalado Rubio, que subrayado que “la suerte ha querido que a las pequeñas rapaces las puedan estar criando una pareja de búhos reales”.

Esta pareja de búhos había engendrado una semana antes a dos crías, que los cuidadores del zoo retiraron con “mucho sigilo” del nido para dejar allí a los dos polluelos de águila para que crecieran “lejos de la mano del hombre”, ha recalcado Rubio.

“Con cautela los padres adoptivos se acercaron y, poco a poco, se fueron aproximando a ellos, pero la sorpresa fue inmediata, porque Lluna, la hembra de búho, de más de 3 kilos, se colocó encima de ellos para darles calor, sin importarle que no fueran de su sangre. Orión, que es como se llama el papá Búho, se acercó con un trozo de comida para que la mamá búho se lo troceara y para poder ofrecérselos a sus nuevos bebés”, ha relatado el cuidador.

De esta manera, ha añadido, estos polluelos “serán águilas salvajes aptas para liberar en un futuro próximo”, gracias a que los búhos no los han rechazado.

“El instinto maternal que tienen los búhos es casi infalible y más poderoso que el de los humanos, sin importarles la raza, el color y el tamaño. De esta manera conseguiremos el reto de tener unas águilas fuertes y sanas, y aptas para vivir en libertad”, ha aseverado.

No obstante, Rubio ha reconocido que cuando los polluelos puedan volar y estén listos para ser liberados “su paquete genético tiene que hacer acto de presencia para indicarles que tienen que aprender a cazar y ser independientes, ya que es esa la educación que le darían sus padres en libertad, pero que en este caso no puede ser así”, ha resaltado. EFEverde
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Redacción EFEverde
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