OSOS BIODIVERSIDAD

El oso es “un vecino más” en Somiedo, afirma el naturalista Ezequiel Martínez

El oso es Ezequiel Martínez, autor de 'Viviendo con osos: 100 años de historias y leyendas'. Ezequiel Martínez

EFEverde.- El oso ha cohabitado con el hombre "como un vecino más" en el municipio asturiano de Somiedo "desde siempre" y así debería seguir siendo, ha asegurado en entrevista a EFE el naturalista y fotógrafo Ezequiel Martínez Rodríguez, que acaba de publicar 'Viviendo con osos: 100 años de historias y leyendas'.

Portada del libro de Ezequiel Martínez, editado por la editorial La Trébere.

En su último libro, editado por la editorial La Trébere, Martínez recoge un centenar de relatos locales sobre la relación del oso pardo con la geografía física y humana en este concejo y “ninguno de ellos da cuenta de ataques de este animal hacia los habitantes de la zona” entre 1917 y 2017, el período recopilado.

Todas las historias se ubican en Somiedo que, con sus 38 núcleos rurales, forma parte del Parque Natural del mismo nombre, el cual celebra su XXX aniversario este mismo año.

‘Viviendo con Osos’, que será presentado en la V edición de la Feria MADBird de Madrid el próximo mes de junio, se adentra en un ecosistema del que el hombre “ha formado parte durante mucho tiempo con sus usos del suelo, su arquitectura o gastronomía” y en el que ha convivido con el oso de distintas maneras.

La caza del oso pardo

Una de ellas fue durante mucho tiempo la práctica de la caza de este animal, aunque los habitantes de la zona de Somiedo “no hablan de ‘cazar’ sino de ‘matar’ al oso, como si fuera una vaca”, ha precisado Martínez, quien describe “el valor comunitario” de una práctica no tanto orientada hacia el deporte sino hacia la mera supervivencia, puesto que “permitía dar de comer a todo el pueblo en una época en la que se pasaba hambre”.

Sin embargo, con el tiempo la caza del oso pardo acabó por incidir negativamente en el número de ejemplares, el cual “llegó a un punto crítico en los años cincuenta del siglo XX, cuando casi se extinguen”.

Esta situación derivó en la prohibición de esta práctica en 1967 y la posterior declaración del oso pardo como especie protegida en 1973.

Dos decenios más tarde, en 1988, se creó el Parque Natural de Somiedo que, en el año 2000, fue declarado Reserva de la Biosfera y, desde entonces, el número de osos “se ha ido recuperando”.

Declive de la población rural

Sin embargo, la mejoría de esta especie animal ha ido en paralelo con el declive de la población humana, según lamenta Martínez al señalar el cada vez menor número de residentes en el concejo.

De ahí que lance un aviso sombrío: “el oso estará aquí siempre pero la vida tradicional está desapareciendo”.

Según el censo de 2017, la población del municipio asciende a 1.190 habitantes, si bien la mayoría “solo vive ahí en los meses de primavera y verano”, ha indicado el escritor, quien subraya la importancia del ser humano a la hora de conservar el entorno natural.

El hombre es muy importante para el ecosistema: si los paisanos se van de la montaña, no hay colmenas, crece la hierba, no hay huertos ni embalses…”, ha advertido Martínez, señalando que animales como el oso se benefician de la presencia humana.

Nuevas relaciones con el entorno

El abandono rural también empobrece usos y costumbres porque “se pierden profesiones como el madroñero o tradiciones como la arquitectura de paneras y el trabajo de utensilios de madera”.

Estas actividades han sido sustituidas en la actualidad por otras como el deporte de montaña, el turismo rural o la observación de la naturaleza, que generan “nuevas relaciones” con el entorno.

Martínez ha indicado que los vecinos del concejo “no se muestran escépticos” con el turismo, sino que son “conscientes de estar en el núcleo estrella” de la reproducción del oso.

“Somiedo es un sitio de España con una importante unión entre naturaleza y hombre, que ha sabido integrar lo moderno, respetando siempre al entorno”, ha concluido el autor. EFEverde




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