OSOS PIRINEOS

La población del oso pardo en los Pirineos alcanza los 52 ejemplares

oso pardo Imagen de dos osos pardos. Archivo EFE/ Alberto Morante

La población del oso pardo en los Pirineos ha alcanzado ya los 52 ejemplares, ante los 40 que inicialmente se identificaron en 2018, mientras la aparición de un ejemplar muerto hace poco preocupa a las organizaciones ecologistas.

Según el balance llevado a cabo por el Grupo de Seguimiento Transfrontizo del oso pardo en los Pirineos, se han registrado en total 10 nuevas crías de hasta cinco hembras diferentes, una “cifra récord” sólo conseguida antes de los años 2016 y 2017.

Por ello, celebran que se haya vuelto a los índices de natalidad más elevados de los últimos años gracias a la reproducción de las hembras conocidas como Sorita, Isil, Caramelles, Bambou y Fadeta, todas ellas con dos cachorros cada una.

Por el contrario, el año pasado se dieron por muertos 6 ejemplares, entre ellos, la hembra Hvala, el macho Fifonet, así como los dos cachorros de Sorita.  

Ampliación del área geográfica

Otra de las novedades es la ampliación del área geográfica en la cual se han encontrado en algún momento indicios de la presencia del oso pardo en los Pirineos.

Concretamente, en 2019 el área de amplió en 3.000 km2 respecto al 2018 y representa ya en una superficie de 10.400 km2.

Pese a que gran parte de esta ampliación se debe al “desplazamiento exploratorio” del oso Goiat la primavera del año pasado, la principal área de distribución de este animal se centra en los Pirineos centrales, con una superficie de 7.800 km2.

Paralelamente, en los Pirineos atlánticos se ha localizado a las hembras Sorita y Claverina, y a los machos Nere, Cannellito y Rodi, sobre todo en el noreste de Navarra y la parte francesa.

En relación con el seguimiento de la especie en Cataluña, durante el año pasado se localizaron 440 indicios de oso, de los cuales 190 son fotografías y vídeos y 141, muestras de pelos.

Asimismo, en todo el Pirineo se han localizado 2.004 indicios o rastros, aparte de las ubicaciones de los ejemplares equipados con GPS.

Finalmente, se han analizado también numerosas muestras para la identificación genética, de las cuales, 78 provienen de Cataluña.

El Grupo de Seguimiento del oso pardo en los Pirineos ha informado de los nuevos datos del balance a través de una reunión telemática con representantes de la Generalitat, del Consejo General de Aran, los Gobiernos de Andorra, Aragón, Navarra y Francia y la Fundación Oso Pardo, a consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus.

La muerte del oso Cachou

Por otra parte, la entidad WWF España ha solicitado a la Generalitat de Cataluña y al Ministerio de Transición Ecológica el traslado de todas las actuaciones que se están llevando a cabo tras la muerte del oso Cachou, hallado sin vida el pasado 9 de abril en el Pirineo leridano.

Según ha informado en un comunicado, WWF exige documentación como los análisis microbiológicos y patológicos sobre lesiones de órganos para así “descartar el uso de veneno”.

En este sentido, esperan que todos estos análisis se estén realizando con “absoluto rigor” ya que, en caso contrario, “se adoptarán las acciones oportunas”.

La entidad ecologista argumenta su decisión en la explicación “prematura” e “inadecuada” del Consejo General de Aran, desde el cual explicaron que el animal había fallecido a causa de una pelea con otro macho y tras una caída desde 40 metros.

De hecho, aseguran que los expertos consultados por WWF “ponen en duda” que pueda afirmarse “sin dudas” que se trata de una muerte natural debido a la falta de heridas y contusiones.

El secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo, ha explicado que “el oso es una especie en peligro crítico y no puede existir ni una sombra de duda sobre las razones de la muerte de Cachou, un ejemplar que había sido señalado públicamente por determinados sectores como responsable de daños al ganado en el Valle de Aran”.

Asimismo, Del Olmo reclama “la máxima transparencia y de forma urgente toda la información disponible a la Generalitat y al ministerio para descartar que la muerte de este oso haya sido premeditada”.

Por su parte, la Liga para la Defensa del Patrimonio Natural, Depana, ha asegurado que “seguimos pendientes de la información que se nos haga llegar sobre la muerte del oso y que ésta sea fiable, transparente y rigurosa”.

Por último, Ipcena ha tildado de “poco creíbles” las causas expuestas sobre la muerte de Cachou y ha apuntado a un posible envenenamiento. EFEverde

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