CAMBIO CLIMÁTICO / COP21

Optimismo y muchos deberes pendientes en la maleta de los negociadores climáticos

  • Concluye en Ginebra la primera ronda de negociaciones del año más intenso de “diplomacia climática” de la Historia. El objetivo: lograr un acuerdo de lucha contra el calentamiento en la COP21 de París.

Optimismo y muchos deberes pendientes en la maleta de los negociadores climáticos Christiana Figueres durante una de las ruedas de prensa celebradas en Ginebra esta semana

Por Caty Arévalo (EFEverde).- A 10 meses de la cita que se han propuesto los países para alcanzar un acuerdo global de lucha contra el cambio climático, la Cumbre de París en diciembre, negociadores de 195 países cerraron hoy en Ginebra el primer borrador de ese futuro pacto.

La primera ronda de negociaciones del que se prevé el año más intenso de “diplomacia” climática de la Historia -sólo la UE va a movilizar 9.000 burócratas para garantizar el acuerdo de París- concluyó con una excepcional sensación de optimismo por la práctica totalidad de las partes implicadas en el proceso.

“El espíritu de Ginebra ha mantenido el espíritu de Lima”, dijo en rueda de prensa la secretaria general del Convenio de Cambio Climático de Naciones Unidas (UNFCCC, por sus siglas en inglés), Christiana Figueres, en relación al “ambiente constructivo” de negociación con el que arrancó la última Cumbre del Clima celebrada en Perú, y con el que se ha reanudado el primer encuentro del año.

“Confianza en el proceso de negociación” y “optimismo” fueron los aspectos más destacados tanto por Figueres como el resto de portavoces de los bloques de la negociación al concluir la reunión de Ginebra.

En ella, se ha retomado el texto de “elementos” para el Acuerdo de París, de 38 páginas, acordado en la Cumbre de Lima para convertirlo en un borrador de acuerdo de 86 páginas que incluye “todo lo que todos” quieren que esté en ese acuerdo.

 ¿Cómo evolucionará la negociación?

El texto cuenta con 1.234 paréntesis lo que da una idea de la “limpieza” que todavía requiere para que la mayoría de ellos se fundan en una sola opción en el acuerdo final.

El documento será traducido a seis idiomas para que los países lo estudien bien y tengan una postura clara en la siguiente reunión oficial de negociación, que tendrá lugar en Bonn, sede del UNFCCC, del 1 al 11 de junio.

En un año normal, esa debería de ser la última reunión oficial previa a una Cumbre y la que tendría que dejar listo el borrador de acuerdo de la misma: 6 meses antes de que se celebre como marca el proceso de Naciones Unidas.

Pero ante una ocasión excepcional como esta los negociadores volverán a reunirse oficialmente otras dos veces antes de la cita de París: la primera semana de septiembre y la tercera de octubre, en ambos casos en Bonn.

Los dos líderes de turno la negociación (co-chairs), el argelí Ahmed Djoghlaf y el estadounidense Dan Reifsnyder continuarán negociando el texto entre esos encuentros pero el mismo sólo podrá modificarse en las citadas reuniones oficiales de la Convención.

Periodos de cumplimiento y revisión

Pero… ¿Cuáles han sido los principales temas que han centrado las conversaciones en Ginebra?

Uno de los puntos prioritarios en la agenda fue el debate de los mecanismos de revisión y control de compromisos que tendrá el Acuerdo de París, según informaron a EFEverde fuentes de la negociación.

En tanto que en Ginebra ha cobrado fuerza la opción de que haya partes del futuro pacto jurídicamente vinculantes y otras que no lo sean, para que países como Estados Unidos no tengan problema en adoptarlo, la clave del cumplimiento del acuerdo recaerá en un eficaz proceso periódico de monitoreo y revisión de los compromisos.

Está prácticamente descartado que el nuevo acuerdo establezca penalizaciones para quienes no cumplan lo prometido -como hizo el Protocolo de Kioto, aunque finalmente no llegaran a aplicarse- por lo que el peso del cumplimiento recaería en un proceso de revisión transparente que, dado el caso, supusiera el sonrojo de quienes han faltado a sus promesas.

Para esa revisión, en Ginebra ha cobrado fuerza la opción de que el Acuerdo de París plantee un primer ciclo de acción a cinco años, comenzando en 2020; un planteamiento al que estaría dispuesta a adaptarse la Unión Europea, que en principio planteaba objetivos a diez años (hasta 2030).

“Lo que se persigue es establecer un proceso de revisión transparente, dotado de instrumentos para hacer un seguimiento de que lo que dicen los países se hace, de que lo que hacen es adecuado de cara a lo que se necesita y de que si hay oportunidad de hacer más se les pueda reclamar que hagan más”, explicó Teresa Ribera, portavoz de uno de los principales lobbies climáticos europeos, el IDDRI francés.

Objetivo a 2050

Al margen de los periodos de acción, el texto de la COP21 de París sigue apuntando hacia un objetivo de mitigación del cambio climático a largo plazo: 2050, y contemplando la posibilidad de fijarse como objetivo que el mundo deje de usas combustibles fósiles para esa fecha, en un párrafo introducido por los 44 países que integran la Alianza de Pequeñas Islas Estado (AOSIS por sus siglas en inglés).

Esta opción satisface especialmente a organizaciones ecologistas como Greenpeace, cuya portavoz de Clima en España, Tatiana Nuño, expresó a EFE su alegría porque en Ginebra “se haya fortalecido la idea de que tiene que haber un objetivo a largo plazo, y de cero emisiones 2050”.

Como era de esperar, esta propuesta ha empezado a tratar de ser descafeinada, con párrafos alternativos, en Ginebra por los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), aunque de momento, lo que dicen unos y otros sigue estando en el texto.

Nuño también ve con buenos ojos que se establezcan ciclos de compromisos de cinco años, en los que los países puedan ir revisando e incrementando la ambición de sus metas.

Tasa de carbono para la aviación

Además, la Unión Europea introdujo en el borrador la posibilidad de controlar las emisiones de los sectores de la aviación y la navegación, algo que lleva persiguiendo cerca de tres años.

El texto propone que los organismos marítimos y aéreos creen una especie de tasa de emisiones cuya recaudación vaya destinada a la adaptación de los países a las consecuencias del cambio climático.

Nos vamos de Ginebra con la sensación de que la concreción del borrador va muy despacio, lo cual deja muchísimo trabajo para hacer en los próximos meses, pero consideramos importante que ese texto refleje todos los puntos de vista”, afirmó Ahmed Sareer, embajador de las Maldivas en la ONU y actual portavoz del grupo AOSIS.

“Haber conseguido restaurar la confianza y el optimismo de los países hacia este proceso de negociación no es un logro pequeño, teniendo en cuenta de donde venimos”, añadió.

“No hay ningún país que quiera quedarse fuera del acuerdo de París”, subrayó Figueres.

Tareas pendientes

La directora de uno de los lobbies medioambientales más importantes del mundo, el World Resources Institute (WRI), Jennifer Morgan, apuntó que “aunque el grueso del trabajo se mantiene y a lo largo de los próximos meses los ministros y jefes de estado deben comprometerse a desenredar todos los asuntos espinosos que quedan por resolver, las negociaciones climáticas han tenido un arranque prometedor y productivo en Ginebra”.

A juicio de David Howell, experto en negociaciones climáticas de SEO/BirdLife una oportunidad para comprobar si ese espíritu constructivo que los países mostraron en Ginebra es real será ver el grado de ambición de los compromisos nacionales (INDC, en sus siglas en inglés) para el acuerdo de París, que las principales economías debería presentar antes de finales de marzo.

“Si esos INDCs son ambiciosos mandarán una señal de urgencia y optimismo de cara a las negociaciones de junio”, añadió el portavoz de SEO/BirdLife.

“Toda la tensión política” está centrada en estos momentos en qué pone cada país en su INDC, reconoció Ribera, quien consideró que las tres preguntas que tendrán en vilo a los negociadores los próximos meses serán cuántos países envían sus compromisos antes de París, con qué nivel de ambición y cómo de rápido plantean poner en marcha instrumentos para cumplirlos.

Tasneem Essop, portavoz de WWF en el UNFCCC, concluyó que aunque “los negociadores merecen nuestro reconocimiento por la manera de abordar esta primera ronda negociadora, el debate de las cuestiones más delicadas está aún por comenzar“.

Tener acuerdo en París “será difícil”, pero “se tiene que lograr, porque la ocasión es única”, dijo ayer en un encuentro celebrado en EFE la directora de la Oficina Española de Cambio Climático, Susana Magro.




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Periodista ambiental de la Agencia EFE. Premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad 2017. 2013/14 Knight Science Journalist Fellow en MIT y Harvard. Investigadora de la comunicación del cambio climático en la Universidad de Oxford.