MALARIA AVES

El olor de las aves infectadas por malaria atrae más a los mosquitos

EFE/JAVIER BELVER

El olor de las aves infectadas por malaria atrae más a los mosquitos, lo que podría ayudar a identificar sustancias químicas para el control de esos insectos transmisores de enfermedades mortales para el hombre, según un estudio dirigido por investigadores del CSIC

El estudio ha sido liderado por la Estación Biológica de Doñana (EBD) con la participación de personal investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Centro de Investigaciones Biomédicas en Red en Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP).

A los mosquitos, unos insectos transmisores de enfermedades que causan la muerte a unas 700.000 personas al año, les atrae más el olor de aquellas aves que ya están infectadas por protozoos del género Plasmodium causante de la malaria en aves que las que no lo están, según la investigación publicada en la revista International Journal for Parasitology, que contó con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación y Fondos FEDER de la Unión Europea.

La infección por protozoos del género Plasmodium es transmitida por la picadura de las hembras de mosquitos como “Culex pipiens”, que es una especie muy frecuente en las ciudades españolas, se alimenta de sangre tanto de humanos como de aves. Estos parásitos están emparentados con los causantes de la malaria en humanos, aunque no suponen un riesgo para las personas.

Facilita la trasmisión del parásito

La mayor atracción de los mosquitos por aves infectadas facilita la transmisión del parásito al aumentar el número de mosquitos que se alimentan de aves infectadas y que por lo tanto, pueden transmitir la infección.

Identificar de qué manera el parásito modifica el olor de las aves y qué sustancias químicas están implicadas es el siguiente paso de la investigación, que podría permitir identificar sustancias químicas útiles para el control de los mosquitos.
Para este estudio se determinó el estado de infección por Plasmodium en gorriones comunes con técnicas moleculares.

“Sin causar ningún tipo de daño a los ejemplares de gorrión, se extrajo su olor corporal utilizando filtros especiales que nos permitieron capturar las sustancias químicas que conforman el olor de estas aves”, explica el investigador de la EBD Josué Martínez-de la Puente.

También se extrajeron muestras de secreciones procedentes de la glándula uropigial (principales componentes del olor corporal), tanto de aves sanas como infectadas por el parásito.

A los mosquitos les atrajo más el olor de las aves infectadas que el de las no infectadas, aunque no se encontraron diferencias cuando el estímulo presentado fue la secreción de la glándula uropigial. EFEverde




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