BIODIVERSIDAD OLIVO

Olivos de Oliete (Teruel) aglutinan naturaleza, educación y rescate social

Imagen de uso editorial facilitada por la organización Apadrinaunolivo.org. EFE

La iniciativa Apadrina un olivo, asociación sin ánimo de lucro que lucha por la repoblación de la localidad turolense de Oliete, trabaja en dos nuevas iniciativa, una de educación y otra de inserción social, complementarias a la de conservación de árboles que cuenta ya con padrinos distribuidos de 25 países.

Apadrinaunolivo.org es un proyecto que nació en 2014 cuando su promotor –Alberto Alfonso Pordomingo– decidió recuperar el pueblo de sus padres y abuelos, de apenas 364 habitantes, y, sobre todo, el olivar de Oliete, localidad perteneciente a la comarca de Andorra-Sierra de Arcos en la provincia de Teruel y a la España vaciada.

Cultivo de olivos para la recuperación demográfica

apadrina un olivo Oliete

Imagen de uso editorial facilitada por la organización Apadrinaunolivo.org. EFE

El primer paso de Alfonso Pordomingo fue la recuperación del olivar que había quedado abandonado debido a la masiva emigración desde la segunda mitad del siglo XX, iniciativa para la que ha logrado padrinos de los olivos de 25 países de todo el mundo.

Ese primer paso tiene ahora dos pilares más: “Apadrina Educa y Apadrina Vive, cuyo objetivo es educar a los niños -sobre todo de Primaria- y la inserción social de personas que quieran fijar su residencia en el pueblo”, respectivamente, ha explicado a EFE la portavoz, Natalia Bermúdez.

Los tres programas son complementarios porque lo que buscan es lograr la “repoblación del pueblo”, y gracias al apadrinamiento de olivos “hemos logrado la puesta en marcha de “una almazara -abierta en 2015- que tiene ya 40 socios y agricultores de toda la comarca”.

“Damos servicio a la gente de Oliete, pero también a los agricultores que se han animado a reactivar el cultivo de olivos de Oliete y de los pueblos vecinos”, explica Bermúdez, con lo que año pasado “obtuvimos 7.000 litros de aceite, de los cuales dos se envían a cada uno de los padrinos”.

El sobrante se comercializa bajo la marca “Mi olivo” en la tienda online o en la propia almazara y “los beneficios repercuten en el crecimiento del proyecto” que incluye además un museo íbero en Oliete, según Bermúdez.

Concienciar a los niños y jóvenes sobre la vida rural

Imagen de uso editorial facilitada por la organización Apadrinaunolivo.org. EFE

Pero la iniciativa ha puesto en marcha además los talleres Apadrina Educa, con el objetivo de “concienciar a los niños sobre la importancia que tiene el medio rural, el medio ambiente, las tradiciones y la acción social”, en colaboración con la organización Plant for the Planet.

Los talleres los dicta el profesor universitario Jaime Grimaldo Lorente, quien llegó a Oliete “hace dos años procedente de Venezuela tras pasar antes por Estados Unidos y llegar a España para culminar sus estudios doctorales sobre despoblación rural”, explica.

Grimaldo Lorente impartía clases de Derecho Constitucional en la Universidad de Los Andes en Mérida (Venezuela) y capacitación a autoridades locales en zonas rurales, señala, porque “siempre me han interesado los temas de despoblación rural”, un tema “que se produce también en Venezuela, Colombia o Ecuador”.

En España, buscando tema para la tesis doctoral para los estudios que realiza en la Universidad del País Vasco “encontré el proyecto Apadrina un olivo al que me he vinculado” y con el que compatibiliza “la redacción de su tesis doctoral sobre despoblación rural”.

Grimaldo Lorente impartío el año pasado charlas a “unos 300 estudiantes de Primaria en Teruel, Zaragoza y Soria”, y este año tenían previsto duplicar el número, pero la crisis del Covid-19 ha dejado la cifra en 160 niños hasta el momento.

También ha impartido charlas para algunos institutos de educación en los que espera ampliar sus visitas, dice.

Despoblación rural

Imagen de uso editorial facilitada por la organización Apadrinaunolivo.org. EFE

“La ventaja que tengo es que estoy en la zona y me ha tocado vivir esta realidad”, asegura el profesor, quien explica que además el objetivo de Apadrina Vive es facilitar la inserción social de quienes deciden quedarse a vivir en Oliete.

Para ello, se encargan de enseñar el pueblo y proporcionar información sobre las viviendas disponibles previo acuerdo con los dueños y para lograrlo están realizando un inventario de las casas en venta o alquiler, “lo que facilita la transición a quien decida quedarse”.

“No pretendemos ser una inmobiliaria”, sostiene, “solo realizamos labores de acompañamiento en un pueblo donde “unas 260 persona aproximadamente”, (más del 70 % de la población) “son jubilados de los olivares o de las antiguas minas de arcilla y carbón”.

Grimaldo asegura que en dos años “una veintena de personas han manifestado interés por el proyecto Apadrina Vive” y una pareja formada por un uruguayo y una colombiana -residentes actualmente en Baleares- han sido los primeros en adquirir una casa que están restaurando.

De los trabajadores del proyecto que han llegado a Oliete hay  asimismo una familia de Barcelona con cuatro niños, Grimaldo con dos, y uno más que “ha permitido que el colegio de la localidad no se cierre”, mientras los jóvenes asisten al instituto de Teruel.

A los llegados a Oliete se suman otros latinos procedentes de Argentina, Colombia, Nicaragua, Honduras o Uruguay que “hemos sido muy bien acogidos”, sostiene Grimaldo.

“Cada vez son más las personas que confían en el proyecto de Oliete”, un programa que se puede “replicar en cualquier otro lugar“, concluye. EFEverde

 

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